ELECCIONES

¿Por qué las encuestas dan tantas diferencias?

A Sanguinetti y Talvi tan solo los separan unas preguntas

Mujer realizando una encuesta en Uruguay. Foto: Darwin Borrelli
Modalidad. Solo Equipos realiza sistemáticamente encuestas cara a cara. ¿Por qué? Es la técnica más costosa, en dinero y en tiempo. Foto: Darwin Borrelli

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Advertencia: la siguiente historia no es apta para quienes solo se conforman con verdades absolutas. Tampoco lo es para aquellos que se empeñan en abrir el paraguas y luego, tras ganar la penca, retrucan: “¿Viste? Te dije”. Tan solo es un acercamiento para entender por qué entre el político que dice que las encuestas “lo único que hacen es generar confusión”, y aquel que basa un spot publicitario en los numeritos, cabe una cuota de sensatez.

Resulta que la encuesta es la metodología de investigación cuantitativa más usada en las Ciencias Sociales. Y eso que, con las reglas básicas que la convierten en ciencia, apenas sobrepasa el siglo y medio. De hecho algunos ironizan con que es un “método marxista”, porque parte de su invención recae en Karl Marx.

El desafío no es otro que intentar medir comportamientos de la población y, para eso, se vale de una pizca de estadística y otra de psicología. Como si se tratara de un intento de abrir las cabezas de los ciudadanos, ver qué creencias circulan por allí, entender cómo eso se convierte en una opinión y, a fin de cuentas, en una actitud. Pero así como cambia la sociedad, también se modifican los valores y las técnicas para que las consultoras encuentren las respuestas (o las fotos de un momento) que más se asemejen a la realidad. Y a veces los resultados no resultan muy esclarecedores o son imposibles de comparar.

La empresa Factum publicó ayer, en radio Uruguay, que el expresidente Julio María Sanguinetti lidera en la interna colorada con el 58% de intención de voto. Ernesto Talvi queda relegado a un segundo puesto con 32%. Una semana antes, la consultora Opción daba un “empate técnico” entre ambos precandidatos. Radar, en cambio, decía que el favorito era el economista: 52% a 42%. ¿Cómo es posible tal diferencia? ¿Quién lidera en el Partido Colorado?

A Sanguinetti y Talvi los separan un par de preguntas. O, mejor dicho, qué preguntas incluye el cuestionario de la encuesta que lleva a que algunas consultoras se queden con un universo de entrevistados y otras con otros.

Para hacerlo sencillo: las consultoras Opción, Radar y Cifra realizan un filtro previo. En el caso de Opción selecciona solo a aquellos entrevistados que dicen que es “muy probable” o “probable” que concurran a votar en una elección que no es obligatoria. Radar y Cifra se quedan con el universo de los que contestan que irán a votar.

Pero he aquí otra diferencia: mientras que Cifra no hace más filtros y pide directamente que el encuestado le responda a qué candidato votará, Opción y Radar recortan por qué partido irán a votar en la interna y luego presentan un lista cerrada de opciones.

Factum y Equipos no filtran y toman a la elección interna como una opción más. Equipos pregunta a qué candidato se prefiere en una lista cerrada de un partido a la que la persona dice que votará en octubre, aún cuando no importe si votará en la interna. Factum llega al mismo final, pero haciendo preguntas previas de acercamiento a la colectividad política.

La muestra

Imagine que hay una caja con los nombres de todos los ciudadanos en edad de votar. En teoría, si se cumplen unas reglas y todos tienen la misma probabilidad de ser seleccionados, una muestra puede representar a todo el conjunto. Todas las consultoras salvo Radar usan este método probabilístico. Radar, en cambio, solo larga cuestionarios por internet y establece cuotas (tiene que haber tantas mujeres en relación a los hombres, o tantos de cada edad o por localidad).

Cuando se sacan los nombres de las cajas, son muchos menos los que dicen que irán a votar al Partido Colorado que al Frente Amplio. Por tanto, cuando se trabaja solo con los votantes colorados, la muestra es más pequeña. Y si la muestra es más chica, hay más chances de “errarle” al resultado, porque basta con que uno conteste algo distinto para que se modifique el dato final.

En las últimas mediciones de las internas del Partido Colorado, los tamaños de las muestras varían entre 70 casos (Cifra) y 298 (Equipos). Eso significa que si cinco personas de la encuesta de Cifra se inclinaran a votar por Talvi, este precandidato aumentaría siete puntos porcentuales.

No solo eso: las muestras no son milimétricas y, por tanto, tienen su margen de error. Imagine la misma caja con todas las personas. Supongamos que en esta caja hay un total de 1.000 pobladores y que 300 votarán al Partido Colorado. Si la muestra que elijo es de 100 casos, debería haber 30 colorados. Pero como no es tan exacta, puede que a veces saque 31 o 32 casos, y a veces 28 o 29. En el escenario real de las muestras Partido Colorado, ese error a veces supera los diez puntos porcentuales.

Una manera de achicar estos márgenes de error sería agrandar las muestras, pero siempre es una ecuación costo- beneficio. Como son pocos los que responden las consultas, insumiría demasiado tiempo y dinero llegar al número mágico.

Luego están los errores de comparación, los que ponen en la misma bolsa a encuestas realizadas en fechas muy distintas o los que, parafraseando a Mario Benedetti, no se dan cuenta que cuando teníamos todas las respuestas, “de pronto nos cambiaron las preguntas”.

ESPECIAL

Para saber más

Elecciones 2019: encuestas, noticias, frases, entrevistas, imágenes y videos de la campaña electoral en Uruguay los encontrás en nuestro especial Uruguay Vota.

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