Sistema electoral

La elite prefiere que todas las elecciones sean al mismo tiempo

A doce años de la reforma electoral reaparecen las críticas al sistema.

Tras el Mundial se encenderán los motores de la próxima campaña. Foto: archivo El País
Tras el Mundial se encenderán los motores de la próxima campaña. Foto: archivo El País

Tras la fiebre mundialista, comenzará otra "invasión" de cartelería, merchandising y publicidad: la campaña electoral. Por más de dos años, entre los anuncios de las precandidaturas y las elecciones departamentales, los muros irán adquiriendo los colores partidarios, habrá timbrazos, mateadas, bicicleteadas, jingles y reproches. Recién a mediados de 2020 todo irá volviendo a la presunta calma. ¿Es demasiado tiempo o es una garantía para la autonomía de las localidades?

Casi la mitad de la elite uruguaya (46%) considera que las elecciones departamentales deberían ser simultáneas a las nacionales. Para este grupo de líderes de opinión, el sistema electoral tendría que retomar el curso anterior a la reforma de 1996.

Las últimas elecciones departamentales y municipales costaron $ 38 millones. De ahí que lo económico sea, junto a lo "largo" del ciclo, los principales argumentos para volver a sincronizar las votaciones.

Pero las opiniones están divididas. La encuesta Permanente de Elites que realizó el departamento de Ciencias Políticas de la UdelaR revela que cuatro de cada diez líderes de opinión (37%) prefieren que el sistema continúe como ahora. Y un quinto (16%) opta porque las elecciones departamentales se realicen a mitad de período, para dotarlas aún más de autonomía y que se refuerce "el carácter representativo de la democracia local".

La heterogeneidad de posturas tiene su correlato en los distintos partidos políticos. Los líderes de las fracciones más "chicas" son los más proclives al cambio. Las figuras del Partido Independiente y Partido de la Gente quieren mayormente que las elecciones departamentales sean a mitad de período. Una minoría de los partidos menores, a su vez, prefiere que vuelvan a ser en simultáneo con las nacionales. Pero ninguno de los encuestados manifestó interés en que las cosas se mantengan.

Entre los referentes del Partido Colorado prima el retorno al viejo sistema. Cuatro de cada diez dirigentes quieren que las elecciones vuelvan a ser simultáneas, según un análisis de la encuesta que hizo el politólogo Carlos Arce. Tres de cada diez prefieren mantener el status quo, y también tres de cada diez optan por que las elecciones departamentales sean a mitad del período.

Lo curioso es que la reforma de 1996 había sido impulsada por los propios colorados "para parar al Frente Amplio", había admitido el exlegislador Daniel García Pintos.

Entre la elite frenteamplista (legisladores, gobernantes y figuras departamentales), es la minoría (18%) la que quiere retornar a la época previa a la reforma. Hay 41% que prefiere que sigan como ahora y otro 41% que quiere que las elecciones departamentales sean a la mitad del ciclo.

Aun cuando parece que en la coalición de izquierda la simultaneidad de las elecciones carece de fuerza, esta opción ha ido ganando terreno si se toma la serie histórica. Y la explicación, dicen los investigadores del Instituto de Ciencia Política, es que el Frente Amplio ha obtenido cuatro alcaldes menos en la última votación. Los blancos, en cambio, capitalizaron 24 cargos.

Los líderes nacionalistas se inclinan en gran medida (51%) por la permanencia del actual mecanismo. Según el politólogo Arce, puede que estos líderes estén "influenciados por los resultados obtenidos en la última edición (2015)".

Cuando la izquierda ganó por primera vez la Presidencia, sin embargo, los blancos apoyaban que las elecciones departamentales fueran a mitad del período de gobierno.

Si bien los líderes de todos los partidos apoyan el voto cruzado, a la interna del Frente Amplio es donde tiene más peso la opción del voto al mismo partido. También en el oficialismo es donde cobra más fuerza la idea de que el alcalde sea electo en una lista separada al concejo municipal (como ocurre con el intendente respecto a la Junta Departamental). Pero cualquiera de estos cambios implicaría otra reforma de la Constitución.

DESEMPEÑO DEL GOBIERNO

La reforma educativa es "la gran pendiente"

Legisladores, intendentes, periodistas, académicos, empresarios y sindicalistas coinciden en que la educación es la materia de gobierno peor evaluada. Solo hay tres áreas con saldo negativo (se le suman la vivienda y la seguridad), y la enseñanza es la que puntúa más bajo. ¿Por qué? Para estos líderes de opinión la reforma educativa es la gran pendiente. Según la encuesta Permanente de Elites, que realiza la UdelaR, solo el 14% tiene una evaluación "favorable" del cambio que ha impulsado el gobierno. Las opiniones negativas superan en 46 puntos a las positivas. La inclusión financiera, pese a la recolección de firmas para plebiscitar la ley, es la medida de gobierno que recibe mejor puntaje. Seis de cada diez líderes de opinión tienen una impresión favorable de cómo la administración de Tabaré Vázquez ha tratado el tema. La segunda medida mejor evaluada es la descentralización municipal, muy apoyada entre la elite frenteamplista. Según el informe que coordinó la cientista política Lucía Selios: "La equidad territorial es uno de los fines con que se promueven los procesos de descentralización. Sin embargo, un elevado grado de descentralización fiscal puede incrementar las disparidades regionales, a contramano de los objetivos de equidad territorial". Y el 61% percibe que Uruguay "es desigual".

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