CUMBRE DEL MERCOSUR

La disidencia de Uruguay obligó a suavizar la condena contra gobierno de Nicolás Maduro

Argentina y Brasil pretendían una reprobación más severa; se eliminó la palabra "dictadura" del texto.

Tabaré Vázquez saluda a Mauricio Macri durante la cumbre del Mercosur. Foto: AFP
Tabaré Vázquez saluda a Mauricio Macri durante la cumbre del Mercosur. Foto: AFP

El Mercosur entró en una nueva etapa, pero mantiene los mismos conflictos internos. Venezuela volvió a transformarse en el eje del debate, y finalmente terminó por imponerse la postura de Uruguay frente a la que pretendían la Argentina y, especialmente, Brasil.

Bolsonaro buscó que el comunicado sobre la crisis que atraviesa el país caribeño tuviera un especial énfasis en la calificación del régimen que lidera Nicolás Maduro.

El primer borrador contenía la palabra dictadura y reconocía a Juan Guaidó, presidente encargado, como único interlocutor.

Esa posición finalmente fracasó ante la negativa de Tabaré Vázquez y del presidente de Bolivia, Evo Morales, el único que no firmó el comunicado.

Si bien la comunicación oficial fue suavizada, Macri y Bolsonaro marcaron su posición durante sus exposiciones. "Quiero expresar, una vez más, mi solidaridad con el pueblo venezolano que sufre una crisis humanitaria sin precedente en nuestra región", sostuvo el Presidente.

Y agregó: "Reconocemos a la Asamblea Nacional y al presidente encargado Guaidó como única autoridad legítima en Venezuela, y demandamos a Maduro que deje de obstruir la transición democrática y cese con las violaciones de derechos humanos de los venezolanos".

El brasileño, que recibió de manos de Macri el martillo que simboliza el liderazgo del bloque regional por seis meses, declaró que no se entiende cómo "un país tan rico como Venezuela llegó a donde está". En ese sentido, remató: "Eso es fruto de la irresponsabilidad y el populismo".

En el comunicado, los presidentes expresaron "su preocupación por la grave crisis que atraviesa Venezuela, que afecta seriamente la situación humanitaria y de derechos humanos", y utilizaron como argumento el informe que publicó la alta comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet, que ha forzado al exilio a más de 4.000.000 de venezolanos.

Además, "coincidieron en que la comunidad internacional debe continuar contribuyendo, por todos los medios pacíficos a su alcance, a buscar un pronto retorno de la institucionalidad democrática a ese país" y ratificaron el pedido de "elecciones presidenciales libres, justas y transparentes en el menor tiempo posible".

También reconocieron "el severo deterioro de las condiciones de vida del pueblo venezolano y la necesidad de continuar coordinando esfuerzos a fin de dar respuestas integrales para atender la crisis migratoria, humanitaria y social que vive ese país, preservando la dignidad y los derechos fundamentales de los venezolanos".

Hace dos años, la Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay aplicaron la "cláusula democrática" contemplada en el Protocolo de Ushuaia, cuya sanción última es la exclusión del país caribeño de todos los órganos de acción del bloque regional.

Hasta ese momento, Uruguay actuó como un dique de contención ante las pretensiones del resto, aunque principalmente de la Argentina.

Hoy la situación es diferente, ya que Brasil actúa en tándem con el Gobierno.

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