LA RECTA FINAL

Daniel Martínez trabaja en un plan para "remodelar" la gestión del Mides

En caso de ganar las elecciones presidenciales, el candidato oficialista aplicará un presupuesto por resultados.

Personas en situación de calle en Montevideo. Foto: Marcelo Bonjour
Personas en situación de calle en Montevideo. Foto: Marcelo Bonjour

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En caso de ganar las elecciones, el candidato oficialista Daniel Martínez tiene pensado hacer una “remodelación” de la gestión del Ministerio de Desarrollo Social, creado durante el primer gobierno del presidente Tabaré Vázquez. Una de sus principales metas pasa por “tratar de erradicar la gente en situación de calle”.

El cambio de enfoque no implica una reestructura de lo que es hoy el Mides, pero sí de “la forma de trabajar”. “El ministerio ha quedado bastante solo ocupándose principalmente de las situaciones de pobreza y exclusión. Ahora vamos a trabajar todos en conjunto y no va a ser solo responsabilidad del Mides lograr el desarrollo social o el desarrollo humano. Es una manera diferente de gestionar, porque es una manera de gestionar por proyectos”, explicó a El País la vocera de Martínez en la materia Rossana González. Se compartirán recursos humanos y financieros entre los ministerios, bajo el concepto de lo que Martínez define como “transversalidad”.

En momentos donde se cuestionan la eficacia de algunos programas sociales, tanto dentro como fuera del Frente Amplio, el equipo de técnicos que asesora a Martínez trabaja en la línea de “unificar” algunos de los planes existentes. González dijo que si gana Martínez, en el primer año se trabajará en el nuevo diseño de gestión del presupuesto por resultados. Otra idea similar a la que aplicó el candidato cuando fue Intendente de Montevideo.

¿Cuáles son las propuestas sociales de Martínez? Se creará un plan nacional de adolescencia que incluya la formación para el empleo y la prevención del acoso escolar. Para atender a la primera infancia se construirán 125 nuevos centros de educación y de cuidado. Para la prevención de femicidios se apuesta a la compra de más pulseras electrónicas, la creación de juzgados multimaterias y “sensibilizar” a los jueces sobre el tema.

Para las personas que viven en situación de calle se piensa aplicar una política diferente. “Vamos a tratar de erradicar la gente en situación de calle. Es algo que nos conmueve, nos preocupa, porque no está bueno que la gente duerma en la calle”, señaló la vocera de Martínez en el tema.

Un estudio realizado por el propio Mides revelaba que la cartera concentra unos 330 programas, algunos de los que atienden a menos de 1.000 beneficiarios. Foto: Fernando Ponzetto
La cartera concentra unos 330 programas, algunos de los que atienden a menos de 1.000 beneficiarios. Foto: Fernando Ponzetto

El número de personas en situación de calle creció en un 18% y pasó de 1.651 en 2016 a 2.038 en 2019, según el censo realizado por el Ministerio de Desarrollo Social.

En el equipo de Martínez no niegan el problema y apuestan a “trabajar articulado” para que no pase más.

Hasta ahora el Mides instrumentó los refugios diurnos, pero la mayoría de las personas en situación de calle optan por mantenerse a la intemperie, debido, por ejemplo, al consumo de drogas. El plan que está diseñando el equipo de Martínez para atacar este problema es diferente y pasa por instalar refugios más pequeños.

González dijo que ya se crearon dos centros de este tipo y si el Frente se mantiene en el gobierno se apostará a este sistema de vivienda colectiva, pero más pequeña para cuatro o cinco personas. En principio se mantendrían igualmente los refugios diurnos hasta que se termine de concretar la transición entre un modelo y otro.

Según relevamientos realizados, el 70% de los que están en calle trabajan de cuidacoches, por lo que se entiende que se les debe ayudar a la capacitación para que puedan salir de la situación en la que se encuentran, comentó González.

El programa para los "ni-ni"

Los jóvenes que no estudian ni trabajan son atendidos actualmente mediante el programa Jóvenes en Red, que supone acompañamiento para ayudar a su integración social y educativa, por ejemplo por medio de cursos del Inefop. Para el equipo de Martínez, el programa es bueno, pero tiene “déficit” a nivel de cobertura.

“A este programa le pasó lo mismo que a Uruguay Trabaja, lo que digo es que son buenos pero que no te dio para expandirlo todo lo que se necesita. Creo que tuvo una impronta interesante, pero le faltó cobertura y presupuesto”, aseguró González. Este tipo de situaciones son las que se pretende resolver si ganan.

Desde el comando de Martínez no comparten la propuesta de Guido Manini Ríos, para que en unidades militares se promuevan cursos para los que no trabajan ni estudian.

“Creo que esto es la impronta de Manini, no la nuestra. Obviamente el que quiera ser militar que ingrese. Nosotros lo que queremos es que los adolescentes se orienten a los sectores de más valor agregado, a las TICs, al lo audiovisual”, opinó González.

El “ajuste” y “recorte” de políticas sociales

A pesar de que el candidato nacionalista Luis Lacalle Pou ha señalado en varias oportunidades que no tocará las políticas sociales, en caso de llegar al gobierno, el Frente Amplio sigue insistiendo con el tema.

La vocera en políticas sociales de Daniel Martínez, Rossana González, dijo a El País que no sabe cómo se haría un “ajuste” de US$ 900 millones sin tocar las políticas sociales.

“No sé cómo se hace eso sin recortar”, subrayó. Por su parte, Graciela Villar calificó de “retroceso descomunal” a las medidas que pretende aplicar el Partido Nacional en materia de políticas sociales.

“El Frente Amplio no es asistencialista”
Rossana González, vocera del equipo de políticas sociales
Rossana Gonzalez, politologa uruguaya integrante del equipo de Desarrollo Humano de Martínez. Foto: Darwin Borrelli

-Un grupo de personas en situación de calle usa las dependencias de la Facultad de Ciencias Sociales. ¿Qué opinión le merece?

-En la Facultad de Ciencias Sociales no hay una aporofobia tan grande como la que hay en el resto de la sociedad. Aporofobia es odio o rechazo a los pobres, rechazo capaz es la palabra. Los trabajadores hacen la mitad de la carrera trabajando en territorio y es otra forma de integrar.

-¿Por qué dice que hay odio a los pobres en la sociedad?

-Porque hay rechazo. La fragmentación socioterritorial es una de las muestras de exclusión. Hay lugares que nos dicen que no quieren que vengan a esta zona, nos ha pasado en shoppings. Se ve claro con los migrantes, en general hay un rechazo en las clases más altas a los migrantes pobres (...) Descalificaciones como cuando se dice ‘los pichis a los que les damos de comer o los vagos a los que le damos de comer’.

-¿Decir eso es falso?

-Generalmente la transferencia se le da al que trabaja, se le da a gente trabajadora que no le alcanza. El índice de carencias críticas se mide por la pobreza que no solo tiene que ver con el ingreso.

-Desde la oposición se habla del asistencialismo del Mides

-Se habla del asistencialismo porque se refieren a una parte de la política que es la tarjeta Uruguay Social, pero el Mides ha hecho mucho más cosas.

-¿Se va a seguir con la tarjeta Uruguay Social?

-Sí, la tarjeta tiene que seguir, cuánta gente tiene una dependencia severa de las que recibe. Hay asistencia que hay que mantener hasta que logran salir. En este período se hicieron 200.000 visitas. Cuando vas a los hogares el sistema de transferencia es de los más controlados en Latinoamérica. Dicen que no se controla, pero es mentira.

-Hay una visión de que el FA es asistencialista y eso se capitaliza en los votos.

-No, eso no es así. El Frente no es asistencialista. Ha hecho un avance enorme en lo que tiene que ver con el empleo, se crearon 300.000 puestos de trabajo.

-El candidato a ministro de desarrollo Social de Luis Lacalle Pou, Pablo Bartol, dijo que instalará su oficina en Casavalle. ¿Qué opinión le merece esta idea?

-Es un comentario que es simbólico, creo que si algo hace el Mides es estar en los territorios todo el tiempo. Es un gesto simbólico. Lo preocupante de la agenda del Partido Nacional es lo simbólico, por ejemplo el planteo de hacer yoga en la planta baja del Mides. Preocupa cuando miramos cómo se va a trabajar por medio de mentores en los barrios, donde le transfieren la ejecución de los programas a estos vecinos. Los derechos los tiene que garantizar el Estado y la concepción de ellos es que el Estado quede como un organismo rector de regulación en la resolución de controversias. No creemos en esa forma de trabajo. El riesgo que le vemos muy grande es el tema clientelar.

-¿Por qué?

-Porque va a ser el vecino, el mentor, el que decida quién adjudica o no un beneficio.

-La oposición ha denunciado clientelismo en el Mides, por ejemplo cuando se le concedió a un edil del PCU un refugio en San José.

-En lo que conozco del Mides no hay nada que haya sido ilegal y si sé que hubo un expediente que se hizo y la Justicia laudó y no veo ninguna anomalía.

-¿No hay acomodos en el Mides?

-No hay clientelismo. En la provisión de los beneficios no hay clientelismo.

-¿Y en la estructura?

-No trabajo en el Mides, pero no creo.

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