DERECHOS HUMANOS

"Si damos los huesitos del caso Gelman se arregla todo el tema de DDHH", dijo Silveira

Las declaraciones del exmilitar Jorge "Pajarito" Silveira sobre el caso Gelman en el Tribunal de Honor.

Maria Claudia García.
Maria Claudia García.

El exmilitar Jorge "Pajarito" Silveira dijo ante el Tribunal de Honor que en 2005 comenzó a trabajar para encontrar los restos de María Claudia García, nuera del poeta Juan Gelman, ya que le habían dicho que si daba "los huesitos del caso Gelman" se "arreglaba todo el tema de los Derechos Humanos".

"Bueno...cuando....cuando nos dicen que si damos los huesitos del caso Gelman se arregla todo el tema de los Derechos Humanos... empiezo a trabajar, a tratar de ver quién... quién tenía los huesitos de Gelman, quién tenía que ver con los huesitos de Gelman. Nadie nos decía nada y teníamos un dato que (exmilitar Ricardo) Arab podía saber algo", relató Silveira.

Según Silveira, (el coronel retirado) Enresto Ramas le dijo que fuera a hablar con Arab que le debía favores. Relata que participó en una reunión entre José Gavazzo, (coronel Victorino) Vázquez, (coronel retirado Juan) Rodriguez Buratti, Arab y Ramas en la casa de sus hijos. Allí se dio una discusión entre Ramas y Gavazzo.

También cuenta que Rodríguez Buratti confesó que Arab le pidió la custodia y que lo subió a una camioneta y lo llevó hasta el Batallón 14. Allí se encontraron con (José) Sande y (Ricardo) Medina haciendo un pozo a plena luz del día.

También relata que fue Gavazzo el que dio la orden para que llevaran el cuerpo de María Claudia al batallón. 

"Yo nunca he estado, he estado en desacuerdo, yo nunca había sentido el nombre de Gelman" dice Silveira en su declaración. Y agrega que "lo peor de todo" fue que cuando ya estaban por caer presos, "un día Gavazzo lo llama a Ramas y le dice: ´explotó lo de Gelman´. por teléfono. Y le dijo Ramas, ´de qué me estás hablando. Vení para acá, vení´". Fue entonces cuando Gavazzo se dirigió a su casa y le dijo: "El traidor es Ferro, hay que matarlo".

Silveira cuenta que se reunieron con el comandante en Jefe, Bertolotti,  y éste al finalizar "va al despacho y se reúne con Sande y Medina y ahí arregla...sí, tengo datos, tengo información de que arregla y van al 14 a marcar el lugar (...) Ya preso me entero de que uno de estos dos policías o los dos, no sé, le dijeron al Comisario Zabala que marcamos cualquier lugar y eso fue lo que embagayó a Bertolotti diciendo acá está, acá está el cuerpo y no estaba porque le habían mentido todos los hombres. Bertolotti se había enterado de todo esto que yo le cuento ahora acá, porque yo se lo informo a Bertolotti y después eso sale en la televisión, quedando Bertolotti mal parado porque le mintieron. Aparentemente le mintieron".

Silveira contó que, estando ya preso,  habló con Bertolotti y le pidió que "arreglara" la situación porque ni él ni Ramas estaban involucrados con la desaparición de Gelman: pero el general dijo que había hablado con el presidente y que éste había dicho "que lo pruebe la Justicia". "Y no, evidentemente que en la Justicia no pude probar nada", añadió en la declaración.

El exmilitar dijo que tanto él como Ramas no tuvieron "nada que ver" ya que no hacían "este tipo de operaciones. "Nos metieron, nos metieron y nadie nos ha sacado. Hace doce años que estoy preso, doce años con un desequilibrio psíquico ya...que ya no aguanto más. Doce años preso sin tener nada que ver. Cuidado, yo actué en la subversión, combatí en la subversión, pero no maté, no maté, a mí nadie me dio la orden de ajusticiar a nadie".

"No estoy hablando de que yo soy ningún santo, he cometido errores personales de todo tipo, pero en la lucha contra la subversión fui bueno, actué bien y estaba en operaciones", añadió.

"Nosotros vivimos una guerra real"

En un pasaje de su declaración ante el Tribunal de Honor, Silveira asegura que los militares vivieron "una guerra de verdad".

Cuenta que un día dos camionetas llegaron a su casa y lo sacaron a él y a su señora, y los llevaron protegidos a la casas de sus padres, en Shangrilá: "Vivimos situaciones reales, es decir que destrozaban los nervios".

Y aseguró: "No raptábamos niños, no matábamos a los prisioneros, que quede bien claro (...) no matábamos gente, no fusilábamos. Si en algún momento a alguien se le fue un preso en un interrogatorio, fue por un problema de una enfermedad o algo por el estilo, pero no había ninguna intención de matar, era solamente detenerlos, llevarlos presos y mandarlos a la cárcel".

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