LA COLUMNA DE PEPEPREGUNTÓN

Cuentas claras

El Frente Amplio, y su brazo sindical (el Pit-Cnt) le reclaman al gobierno que, para paliar los efectos económicos y sociales derivados de la pandemia.

Central: hoy se reúne la Mesa Representativa del Pit-Cnt. Foto: Archivo
Sede del Pit-Cnt. Foto: Archivo El País.

El Frente Amplio, y su brazo sindical (el Pit-Cnt) le reclaman al gobierno que, para paliar los efectos económicos y sociales derivados de la pandemia, asigne a miles y miles de uruguayos una Renta Básica Universal (RBU), una suerte de salario mensual de emergencia que permitiría a esos compatriotas atravesar mejor el duro momento.

Hablemos claro. Hay dos formas de hacerlo. Los países que tenían sus cuentas públicas ordenadas al inicio de la crisis llevan la mano al bolsillo y ponen sobre la mesa lo que han sabido ahorrar en tiempos de bonanza. Incluso están en condiciones de aceptar algún punto adicional de déficit fiscal o de aumentar su endeudamiento. Otros, como Argentina, pagan esa cuenta con dinero que obtienen emitiendo billetes de manera descontrolada. No es gratis. Esa emisión terminará, más temprano que tarde, en hiperinflación. Y eso golpeará, como siempre sucede, a los más débiles, que son aquellos a los que se pretendía asistir.

Uruguay no está en condiciones de hacerlo. Los tres gobiernos del Frente Amplio no solo no ahorraron en tiempos de bonanza, sino que gastaron mucho más de lo prudente, dejando un déficit de cinco puntos del PIB que la pandemia agravará. El otro camino, el argentino, no vale la pena siquiera considerarlo.

La dirigencia del Frente Amplio y el Pit-Cnt insisten. Dicen que esta RBU, que proponen como temporal y que todos sabemos que luego nadie podrá eliminar porque será un derecho adquirido, tendrá un costo de unos US$ 300 millones. Y que no puede ser que el Estado uruguayo no disponga de ese dinero para asistir a los que más necesitan.

Y algo de razón tienen. El Estado debería contar con esos recursos y más para actuar en situaciones de emergencia. Tendría que tenerlos. De hecho, los tendría si no hubiera sido necesario capitalizar Ancap en casi US$ 1.000 millones durante el gobierno anterior. ¿Se acuerdan? Más de tres veces lo que el Frente Amplio y el Pit-Cnt reclaman.

¿Y si le agregamos los US$ 109 millones del Antel Arena? ¿Y lo que el Antel Arena perdió en su primer año? Estaríamos en US$ 1.111 millones. ¿Cuántos salarios de emergencia se podrían pagar con ese dinero?

¿Y lo que se perdió con Alas Uruguay? ¿Y los US$ 86 millones perdidos con la malograda regasificadora?

¿Cuánto dinero tendría el Estado para ayudar a los que más necesitan si el Mides, creado precisamente para ayudarlos, no se hubiera dedicado más a colocar a compañeros y a beneficiar a ONG compañeras que a hacer lo que debía?

¿Y los US$ 11 millones de Envidrio? ¿Y lo que se fue en contrataciones irregulares en ASSE y en contratos a compañeros y militantes en todo el Estado? ¿Y lo que se gastó en el tinglado de los minuciosamente guionados Consejos de Ministros en el interior, para mostrar que el gobierno estaba cerca de la gente?

¿Cuánta gente podría recibir durante cuántos meses un salario mínimo de emergencia si quienes ahora reclaman hubieran utilizado como correspondía los recursos de los contribuyentes? ¿Quién hace esa cuenta?

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