Golpe a Paysandú

Crisis del sector lácteo: Pili pidió millonario concurso

Sus deudas rondan los US$ 60 millones; intentará seguir en actividad.

Lechería: años de precios bajos, la caída de mercados y la conflictividad complican a un sector que representa el 7% de las exportaciones del país. Foto: Fernando Ponzetto
Años de precios bajos, la caída de mercados y la conflictividad complican a un sector que representa el 7% de las exportaciones del país.
Foto: Fernando Ponzetto

En un nuevo mojón de la ya prolongada crisis de la industria láctea, la empresa sanducera Pili, con más de 50 años de trayectoria, pidió concurso ayer en la justicia especializada de Montevideo para encarar una "reorganización empresarial" y buscar su "continuidad", confirmaron a El País fuentes de la propia firma. Las fuentes enfatizaron que se buscará la continuidad de la empresa, ya sea con los actuales accionistas o con socios nuevos que aporten una capitalización externa porque aunque se valoran los esfuerzos del gobierno por auxiliarla, estos no fueron suficientes.

En 2015 cerraron Ecolat de Nueva Helvecia, que pertenecía al grupo peruano Gloria, y Schreiber Foods, en San José, de capitales estadounidenses. De todas formas, es intención de los accionistas de Pili que la empresa siga funcionando. El 25 de julio todos los diputados de Paysandú y el intendente Guillermo Caraballo habían pedido por carta al gobierno que colaborase en la búsqueda de una solución. Pili tiene alrededor de 130 trabajadores, de los cuales 40 están hoy en seguro de paro rotativo.

Lo que vendrá.

La sede actuante pondrá ahora a consideración de los contadores del juzgado toda la documentación. El juez decidirá si se acepta o no el pedido de concurso en menos de 48 horas, por lo que el miércoles habrá una resolución. Se abrirán entonces dos opciones: que se designe un interventor que coadministre la empresa o un síndico que administre, previo desplazamiento de las autoridades de la industria láctea.

A partir del eventual decreto de concurso comenzará a correr un plazo de 180 días para que se convoque a una junta de acreedores. Los acreedores tienen 60 días a partir del momento mencionado para presentarse.

En una eventual lista los acreedores con privilegio son aquellos con hipotecas a su favor (que cobrarían con el producido de la venta de los bienes), seguidos de los trabajadores, el Estado (por cobro de tributos) y los acreedores quirografarios (ya sean bancos o proveedores), en ese orden. Luego vienen las multas y recargos por impuestos y los accionistas que sean acreedores.

La empresa tiene pasivos de alrededor de US$ 60 millones. Le debe a varios bancos, incluido el República, alrededor de US$ 50 millones, más de US$ 1 millón a sus remitentes, unos US$ 400.000 a sus trabajadores y unos US$ 10 millones a sus proveedores, dijeron a El País fuentes del gobierno.

El pedido de concurso más voluminoso en lo que va del año fue el de la empresa de insumos agrícolas Agritec ($ 356 millones) seguida de la empresa que extraía oro en Rivera, cerca de Minas de Corrales ($ 343 millones). Aunque todavía no trascendieron las cifras del de Pili su pasivo ronda los US$ 60 millones.

Una asamblea de los alrededor de 75 tamberos del litoral del país que enviaban su producción a Pili analizó ayer por la noche qué pasos dar (ver nota aparte). Según supo El País, hace más de un año que algunos remitentes de Pili quisieron comenzar a enviar su producción a Conaprole. Ahora la posibilidad que se les abre es mandar su materia prima a la multinacional francesa Lactalis (Indulacsa) que tiene plantas en Salto y Cardona (Soriano).

Mientras el juez actuante estudia el pedido de concurso, los acreedores no pueden tomar ninguna acción contra Pili.

Pili: la empresa le debe a tamberos y trabajadores y alrededor de US$ 40 millones a varios bancos. Foto: El Telégrafo / Paysandú
Pili cuenta con 130 empleados y recibía la producción de 75 tamberos.
Foto: El Telégrafo / Paysandú

El gobierno había anunciado esta semana un proyecto de ley para obtener autorización para prestarle US$ 1,5 millones a la empresa. Con esos fondos les pagaría lo que les adeuda a sus 130 trabajadores y a los productores. Al mismo tiempo, el gobierno le insistió a Conaprole para que pasara 100.000 litros de leche por día durante seis meses a Pili para que esta pudiera trabajar más días por semana. Pero esta "pata" de la solución nunca llegó porque Conaprole la condicionaba a que su sindicato accediera a una "paz laboral" por todo concepto durante tres años que ponga fin al prolongado conflicto en la cooperativa. La posibilidad se analizó en febrero pasado pero en esa oportunidad el gremio de Conaprole la rechazó. Conaprole en un "pico" de producción procesa 4 millones de litros diarios.

Pili, que exportó varios años mucho queso y leche en polvo a Brasil y Venezuela, en la última etapa procesaba solamente 70.000 litros diarios aunque la capacidad de su nueva planta, ubicada en los suburbios de Paysandú es de 400.000. La empresa es propiedad de la familia Nolla, que también es dueña de Industrial Paysandú, una fábrica de chacinados. El desplome del mercado venezolano parece haber sido una de las causas de las dificultades de la empresa que se había endeudado para construir su nueva planta. Su situación se fue deteriorando a lo largo de 2016 y 2017. En las últimas semanas Pili mantuvo conversaciones con inversionistas italianos, alemanes, chilenos y brasileños.

También atraviesan dificultades las cooperativas Calcar (de Carmelo) y Claldy (de Young) que afrontan importantes deudas bancarias y que pidieron junto a Coleme (de Melo) "descolgarse" del convenio salarial del sector lácteo. Calcar, Pili, Claldy y Conaprole participaron en un convenio impulsado por el gobierno en 2015 para colocar productos en Venezuela. El gobierno de ese país pagó, aunque tarde, a Calcar, Pili y Claldy pero Conaprole nunca cobró US$ 39 millones correspondientes a mercaderías que vendió a Venezuela.

Tamberos esperarán hasta el martes

35 tamberos que remiten leche a Pili decidieron ayer en una asamblea extraordinaria que enviarán su producción a la empresa solamente hasta el martes inclusive y que si para ese día no se les pagó, dejarán de remitirla allí y se vincularán con otra industria, dijo a El País Gerardo de Souza, uno de ellos. Si bien Pili pagó algo ayer, el retraso sigue siendo de alrededor de 5 meses y supera largamente el US$1 millón. Los remitentes asumen que a partir de ahora será probablemente más difícil cobrar, agregó.

Conaprole perdió ayer US$ 1: por paro en planta de ruta 5

El sindicato de Conaprole paró ayer totalmente la actividad de la planta de la cooperativa ubicada en Montevideo, sobre la ruta 5, en la que se elabora leche fresca, yoghurts, postres y helados destinados al mercado interno, lo que generó una pérdida de US$ 1 millón a la empresa, según supo El País. Al caer la tarde de ayer las autoridades de la empresa no sabían si la detención de actividades seguiría durante el fin de semana.

Las autoridades de Conaprole que interpretaron que con su decisión el gremio incumplió compromisos previos, decidieron entonces separar del cargo al trabajador que insultó en las redes sociales a los tamberos, llamándolos "canarios comebosta" y darle vista del sumario correspondiente.

De esta forma, sigue el muy largo conflicto en la principal empresa privada del Uruguay, que es, a su vez, el principal exportador del país. En la semana el ministro de Trabajo, Ernesto Murro, que se ha involucrado en la búsqueda de una solución, presentó en la sede de la Asociación Nacional de Productores de Leche una propuesta de cláusula de paz para el conjunto del sector lácteo y un proyecto de anexo específico para Conaprole.

Sin embargo, hasta ayer por la tarde el sindicato no había aceptado la cláusula de paz por todo concepto con la que Conaprole pretende tener un horizonte de tranquilidad por tres años. De hecho, los aspectos salariales del convenio del sector lácteo están básicamente resueltos. Conaprole representa tres cuartas partes de la industria láctea; procesa el 75% de la materia prima. "Parece una paradoja que, aun habiendo ofrecido casi dos puntos más de aumento respecto a la pauta definida por el Poder Ejecutivo para un sector en crisis como es la lechería, no se haya llegado a buen puerto, para bien de todos", dice un comunicado de la empresa que pide al gremio "valorar las inigualables condiciones de trabajo existentes" en la cooperativa.

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