CURIOSIDADES DE LA CEREMONIA LEGISLATIVA

La corbata de Juan Sartori, el beso de Guido Manini Ríos y una persignación

Votaron mal la renuncia de Delgado; “la burocracia”, se quejó Mujica: la primera sesión de la nueva legislatura en el Senado y la Cámara de Diputados dejó varias particularidades.

Manini Ríos le da un beso a su esposa, Irene Moreira, durante la ceremonia en el Parlamento. Foto: Darwin Borrelli
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Juan Sartori entra por la puerta equivocada y se sorprende al ver solo a legisladores del Frente Amplio. Sin embargo, no pierde la ancha sonrisa, y empieza a repartir besos y abrazos. José Mujica, que habla con Daniel Olesker, le devuelve el saludo tentado. En ese instante suena el segundo timbre. Ya es momento de empezar la sesión.

Son las 16:43 y Mujica sale de su banca para ocupar la presidencia interina de la Cámara. Sartori, inquieto, le muestra su corbata a Irene Moreira. No es cualquier corbata, tiene en el centro la escarapela y grabada la palabra “Senado”. Su jefa de prensa dice que se la regalaron los empleados del Parlamento.

Juan Sartori llegó al Senado y conversó con Javier García. Foto: Darwin Borrelli
Juan Sartori llegó al Senado y conversó con Javier García. Foto: Darwin Borrelli

Lo primero que lee Mujica son las renuncias de Luis Lacalle Pou y José Luis Falero, que dejan en su lugar a Javier García y Carmen Asiaín. Luego avisa que Danilo Astori asumirá luego del 1° de marzo, tras dejar la cartera de Economía, y que hasta entonces en su lugar estará José Carlos Mahía.

Por último, Mujica da cuenta de la “renuncia definitiva” de Álvaro Delgado -quien será secretario de la Presidencia-, que por ser definitiva es la única que debe ser votada por el Senado. Lo hacen y se dan cuenta de que todavía ellos no prometieron como legisladores, así que la votación no tiene valor. “La burocracia”, dice Mujica con algo de fastidio.

Se hace una pausa de unos pocos minutos en la que Jorge Larrañaga y Graciela Bianchi, abrazados, conversan con Liliam Kechichian; Carolina Cosse no se despega de Óscar Andrade; más lejos se arma una ronda verdaderamente “multicolor”: Mujica, Ernesto Talvi, Julio María Sanguinetti, Sartori y Germán Coutinho hablan y se ríen casi a las carcajadas.

Lacalle Pou llega el ambulatorio del Senado. “¿No vas a asumir? ¿Te decidiste por la Presidencia?”, bromea con él Luis Alberto Heber. “Sí, agarré otra changa este año”, le contesta sonriente. Heber también le comenta el error que se cometió en el Senado con la votación de la renuncia de Delgado.

De un momento a otro el futuro mandatario es rodeado por camarógrafos, asistentes, legisladores y funcionarios del Palacio Legislativo. “Luis, firmame estas dos fotos por favor”, le pide un militante que viste una remera con la imagen de Lacalle Pou con la banda presidencial; se trata de un fotomontaje. “Esta no es la posta. Pero ya vas a tener la posta”, le responde el blanco e ingresa al despacho de la bancada del Frente para pedir una lapicera. Un empleado allí le sonríe y le acerca un marcador. “Un trámite legislativo”, le dice y le desea suerte.

Lacalle Pou firma una foto suya con la banda presidencial. Foto: Darwin Borrelli
Lacalle Pou firma una foto suya con la banda presidencial. Foto: Darwin Borrelli

A las 17:03 se abre una nueva sesión. El expresidente, con un histrionismo que le hubiera causado envidia a Marlon Brando, le lee a los 30 senadores lo que deben prometer: respetar la Constitución y mantener secreto de lo que se hable en las sesiones que no sean públicas. El primero es Andrade. Es con el único que Mujica se sale del protocolo, y luego de su promesa le dice efusivamente: “¡Felicitaciones!”.

Aunque los legisladores solo deben prometer su cargo, hay cuatro que dicen “prometo y juro”. Son cuatro blancos: Delgado, Javier García, Heber y Gloria Rodríguez -que es la más ovacionada por las barras. En 2007 Sanguinetti, siendo legislador, impulsó el proyecto que sacó el juramento, advirtiendo que ya desde 1830 los presidentes uruguayos no juran, pues “es algo que se encuentra en disonancia con el espíritu laico” del país.

En el Senado (foto) y en la Cámara de Representantes, que se instalaron ayer, el panorama político cambia al ser mayoría la coalición impulsada por Luis Lacalle Pou. Foto: Darwin Borrelli
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Guillermo Domenech, de Cabildo Abierto, no jura, pero luego de prometer se persigna.

Promete Guido Manini Ríos y recibe saludos inmediatos de ambos lados: primero un beso de su esposa, Moreira, que está a su derecha, y luego un abrazo de Sartori, que muestra sus blancos dientes a su izquierda. Luego de Manini Ríos jura Moreira, y él le devuelve el beso.

Cuando termina la sesión, Lacalle Pou se mueve rápido para llegar a Diputados, donde Martín Lema está asumiendo como presidente de esa Cámara. El legislador agradece antes que a nadie al futuro mandatario, y luego mira hacia las gradas donde está Luis Alberto Lacalle Herrera que lo aplaude. Sartori ingresa a la sala y ante la falta de lugar salta por arriba de unas sillas y se sienta a escasos metros de Lacalle Pou. El episodio genera estruendosas carcajadas en las barras.

Lacalle Pou saluda a Martín Lema, nuevo presidente de la Cámara de Diputados. Foto: Darwin Borrelli
Lacalle Pou saluda a Martín Lema, nuevo presidente de la Cámara de Diputados. Foto: Darwin Borrelli

Casi todos visten traje y corbata, salvo escasas excepciones. Daniel Gerhard, del PVP, lleva una remera de la organización de Familiares de Desaparecidos. César Vega, por otro lado, muestra desde su banca una bandera que dice “UPM 2”, tachado en un círculo rojo.

Cesar Vega colocó una pancarta en su bancada con un cartel no a UPM2. Foto: Darwin Borrelli
Cesar Vega colocó una pancarta en su bancada con un cartel no a UPM2. Foto: Darwin Borrelli

Cuando termina la sesión entran los empleados del Parlamento a levantar las tazas y botellas que dejaron los legisladores, y a preparar todo para las sesión de la Asamblea General, que presidida por Mujica dura menos de un minuto y da por iniciada la nueva legislatura.

Decenas de personas esperan afuera por el desfile protocolar del Batallón Florida. Son Mujica y Lema los encargados de pasarles revista a los soldados. Muchos militantes de Cabildo Abierto esperan detrás de las vallas. Llevan banderas con la frase característica de Manini Ríos: “Se acabó el recreo”.

Mujica preside el desfile del Batallón Florida. Foto: Darwin Borrelli
Mujica preside el desfile del Batallón Florida. Foto: Darwin Borrelli
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