DETECCIÓN

Controles de alcohol y drogas a los funcionarios del Palacio Legislativo

El 19% bebe más de tres veces por semana; discuten protocolo de acción.

Espirómetro de cannabis. Foto: archivo El País.
El protocolo que está sobre la mesa establece controles aleatorios a los funcionarios. Foto: archivo El País.

Este contenido es exclusivo para nuestros suscriptores.

El Poder Legislativo tiene 1.268 empleados separados en tres unidades ejecutoras -la Cámara de Senadores, la Cámara de Diputados y la Comisión Administrativa- y es casi un mundo aparte. En esos pasillos y oficinas ocurren cientos de historias. Hay problemas de todo tipo y color, como en cualquier gran empresa. El consumo de alcohol (y también otras drogas) es uno de ellos, tal como muestra un monitoreo que encargó la Comisión Administrativa y que es una de las bases para un protocolo de actuación ante situaciones de consumo en el ámbito laboral que discute por estos días la Comisión Especial de Adicciones de la Cámara de Diputados, el cual incluye controles aleatorios cuando los funcionarios entran al edificio.

El monitoreo, realizado por el Servicio Médico del Poder Legislativo, se centró en los riesgos para la salud de los funcionarios y fue respondido por los 503 empleados de la Comisión Administrativa. Sus resultados, a los que accedió El País, revelan que el 19% presenta el alcoholismo como factor de riesgo. Esto, según explicó a El País el secretario de la Comisión Administrativa Wilder Leal, implica que esos funcionarios toman alcohol más de tres veces por semana (aunque nadie dice que sea en el horario laboral). El 24% fuma tabaco, el 23% tiene obesidad y el 48% tiene conductas sedentarias.

Leal explicó que la prevalencia del consumo de alcohol es similar a la de otras oficinas públicas, aunque igual preocupa a las autoridades. Por eso, en 2016 iniciaron los trabajos para llevar adelante este monitoreo, que inicialmente se iba a concretar en todo el Poder Legislativo pero luego por problemas burocráticos se limitó a la Comisión Administrativa. “Saber esto es importante para combatir el ausentismo”, indicó Leal.

En el Parlamento no hay expedientes abiertos contra funcionarios por casos de ebriedad, pero sí se presentan patologías derivadas del consumo. “Entre el tabaco y el alcohol tenemos el 50% de los problemas”, sostuvo el secretario.

Con este escenario, hay firme decisión de aprobar un protocolo de actuaciones ante situaciones de consumo de alcohol, cannabis y otras drogas. Esto se vincula al decreto 128/016 sobre consumo en lugares de trabajo, aprobado en 2016 por el gobierno de Tabaré Vázquez, que sugería negociar entre empleados y empleadores un protocolo en cada empresa.

Aquel año el Servicio Médico del Poder Legislativo elaboró un borrador de protocolo, pero aún está pendiente de aprobación, según dijo esta semana la doctora Claudia Califra a los diputados de la comisión de Adicciones. Por eso, el Servicio Médico busca darle impulso al tema y formar una comisión bipartita integrada por autoridades de las tres unidades ejecutoras y representantes de cada gremio. Lo mismo se ha realizado en otros organismos. La Intendencia de Montevideo, por ejemplo, aprobó un protocolo este año, que fue acordado con el sindicato municipal.

Sanciones

El protocolo, al que accedió El País, toma como base el decreto del Poder Ejecutivo, aunque se le da “una tendencia más a la prevención que a la fiscalización y a la sanción”, indicó Califra. De todos modos, establece sanciones y controles concretos. El texto indica que, para evitar sospechas de índole discriminatorio, se establecerá un procedimiento de detección de consumo de sustancias que “se realizará de forma aleatoria al momento del ingreso de los funcionarios al trabajo”.

¿Cómo funcionará el sistema? El empleado que presente “indicadores conductuales” que muestren que no está en condiciones de trabajar (en apariencia por consumo de alcohol, marihuana u otras drogas) será separado de su tarea.

Se le realizarán pruebas de detección mediante “dispositivos no invasivos aprobados por la autoridad competente”, es decir espirometrías o tests de orina o saliva. Si el resultado da positivo, el Servicio Médico evaluará la situación y emitirá un informe, aunque no habrá sanciones. Si hay un segundo resultado positivo, orientarán al funcionario sobre el tratamiento a seguir para la rehabilitación y se le podrá aplicar sanciones. Además, el protocolo dice que habrá cursos obligatorios sobre prevención del consumo para todos los funcionarios. Un tema sobre el cual el Parlamento no es ajeno.

protocolo bajo estudio

Exámenes de sangre y de saliva

El protocolo que discute el Poder Legislativo establece que los funcionarios con resultados positivos en los exámenes tendrán derecho a solicitar una prueba confirmatoria en sangre para alcohol y en saliva para cannabis y cocaína, según dice el borrador al que accedió El País. “La muestra, en el caso de alcohol, deberá ser tomada en un plazo menor a dos horas y para cannabis y cocaína en el mismo acto de aplicación del dispositivo. En caso de una prueba confirmatoria positiva, el costo lo asume el funcionario. Pero si el resultado es negativo, el costo será de cargo de la administración”, dice el protocolo. Además, se deberá respetar el “carácter confidencial” de la historia clínica del funcionario y está vedado comunicar a la administración datos concernientes al estado de salud de la persona. “Cualquier información que el funcionario interesado proporcione voluntariamente a los efectos del procedimiento de marras, deberá ser tratada conforme los principios que rigen el secreto profesional”, indica el protocolo bajo estudio. “Dicha información, no debe incluirse en el legajo del funcionario y se debe archivar exclusivamente en el Servicio Médico”, agrega.

El protocolo busca “tomar medidas de promoción de la salud y prevención de riesgos y daños del consumo de sustancias psicoactivas en el ámbito laboral, así como extremar las medidas de seguridad para la prevención de los accidentes de trabajo”.

Reportar error
Enviado
Error
Reportar error
Temas relacionados
Max caracteres: 600 (pendientes: 600)