REACCIONES EN EL PARTIDO NACIONAL

Clima triunfalista entre nacionalistas y fastidio con el candidato del FA durante el debate

La sede de la lista 404 frente al Club de Golf, quedó colmada de personas para seguir el debate. Álvaro Delgado y Graciela Bianchi saludaban con sonrisas anchas a los que iban llegando.

Partidarios y dirigentes blancos celebran la exposición de Lacalle Pou. Foto: Marcelo Bonjour
Vea el video.

Mentiroso”, “payaso” e “imbécil” fueron solo algunos de los epítetos que un auditorio de nacionalistas espetó contra Daniel Martínez durante el debate. La cita fue en la sede de la lista 404, en Bulevar Artigas, frente al Club de Golf. También hubo carcajadas, aplausos y hasta gritos de euforia para vitorear a su candidato, Luis Lacalle Pou

Eran las 20:25 y ya estaba todo dispuesto para el inicio del duelo: una pantalla gigante, dos parlantes, unas cincuenta sillas de plástico y una mesa con un mantel celeste esperaba por los asistentes, que poco a poco iban poblando el lugar. Álvaro Delgado y Graciela Bianchi, ambos electos senadores, saludaban con sonrisas anchas a los que iban llegando.

A las 20:50 apareció la comida y hasta Delgado hizo de mozo, según él mismo bromeaba: sándwiches de miga, medialunas, empanadas de copetín y refrescos. Cuando eran las 21:00 el auditorio, que para ese entonces colmaba la sala, poblaba el patio y también la puerta del local, ya había hecho desaparecer el menú y miraba como hipnotizado hacia el televisor.

Uno de los más atentos era Moisés Sundai, un militante nigeriano, que vive en Uruguay hace 12 años y sufraga desde la elección pasada. Justamente ayer este fue insultado y filmado desde un auto mientras repartía listas de la fórmula Lacalle Pou-Beatriz Argimón. El video se hizo viral porque el agresor lo subió a Facebook. Mientras los conductores explicaban las reglas del debate, Pedro Jisdonian, electo diputado suplente y abogado, contaba a El País que ya tienen identificado a quién lo insultó, que es un reconocido militante del Frente Amplio y que se hará una denuncia.

“Muchachos, córranse porque no podemos ver”, grita sin disimular su molestia una mujer con una camiseta de la 404. Unos jóvenes se corren apenas unos centímetros. “No se ve”, insiste. Cuando habla Lacalle los más grandes asienten con la cabeza y los más chicos tuitean. Cuando habla Martínez los más grandes suspiran y los más chicos chequean Instagram.

“Nos hemos comprometido, como hicimos en la Intendencia de Montevideo y Lacalle no nos creyó”, dice Martínez en el televisor y una de las más grandes además de suspirar lanza un “¡Qué imbécil este tipo!”, sin recibir aval ni desaprobación de parte de quienes la rodean.

Delgado y Bianchi están sentados adelante, bien frente a la pantalla. Él pide calma cada vez que alguien hace un comentario subido de tono, o cuando gritan. Hace un gesto con la mano y todos obedecen. Bianchi, también se mantiene la mayor parte del tiempo tranquila, pero no puede evitar celebrar con el puño cerrado en alto cuando Lacalle lanza una crítica a María Julia Muñoz, o resoplar con fastidio cuando Martínez repite por tercera vez que antes de 2005 había un millón de pobres.

Luis Lacalle Pou y Daniel Martínez en el debate previo al balotaje. Foto: Fernando Ponzetto
Luis Lacalle Pou y Daniel Martínez en el debate previo al balotaje. Foto: Fernando Ponzetto

Ni Delgado ni Bianchi ven a una mujer que frente a ellos simula pegarse un tiro en la boca con su dedo índice cuando el candidato del Frente Amplio empieza a hablar de seguridad.

Delgado ni gesticula cuando Martínez lo nombra en la televisión. “Todos sabemos que hace poco, vía judicial, el gobierno logró recuperar un campo que tenía a partir del año 1994, cuando era secretario del ministro de Transporte, el senador Álvaro Delgado”, dice el candidato del Frente Amplio. Bianchi le palmea la espalda y el auditorio lo mira en silencio. Luego, el legislador dice a El País: “Él sabe bien cómo son las cosas. No tiene nada que ver con lo que dijo. Es un campo que tengo desde el 97. Es un campo abandonado que yo exploté y pagaba 70% más de renta al Instituto de Colonización por ser legislador. El año pasado lo entregué y presente una demanda al TCA”.

El mal trago no logra apagar la fiesta. Al final llega el colorado y exfiscal Gustavo Zubía, electo diputado. El debate termina con aplausos y con un desafinado intento de cantar el jingle de su candidato.

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