COLUMNA DE PEPEPREGUNTÓN

Circo 2030

¿A usted le preguntaron? A mí tampoco. Algún iluminado decidió por todos nosotros que Uruguay debe trabajar para ser junto a Argentina y Paraguay sede de la Copa del Mundo 2030 de la FIFA.

Los que siempre se van al amague, entraron de inmediato. Los que solo piensan en la pelotita, locos de la vida. ¿Y el resto? ¿No queda acaso nadie capaz de mirar las cosas con serenidad y perspectiva? ¿No hay nadie que al menos cuestione la pertinencia de que un país en nuestra situación, con nuestro tamaño y nuestras carencias, pueda embarcarse en esta aventura sin que medie, al menos, un análisis en profundidad de los beneficios y las amenazas que una empresa así supondría para el Uruguay y los uruguayos?

Por estos días han aparecido funcionarios de gobierno y personas vinculadas al proyecto anunciando una inversión de entre 250 y 300 millones de dólares para remodelar o reconstruir el Estadio Centenario (hablando incluso hasta de demolerlo y reemplazarlo por uno nuevo), y la construcción de un nuevo coliseo en el interior del país con capacidad para 40 mil personas que insumiría otros 300 millones de dólares. Todo para albergar dos subsedes y, se dice, la final de la Copa.

¿Están hablando en serio? ¿De verdad consideran que ese sería, por ejemplo, el destino prioritario que el país debería dar a 600 millones de dólares en los próximos doce años? ¿Y cuánto costaría en total la organización? ¿Mil millones de dólares? ¿Dos mil o tres mil? ¿En qué país viven?

¿Se han enterado, por ejemplo, que la educación en Uruguay se cae a pedazos y que construir un nuevo liceo, por ejemplo, requiere de una inversión de un millón de dólares? ¿Dónde será mejor invertir 600 o mil y algo de millones de dólares? ¿En un campeonato de fútbol, por importante que éste sea, o en el futuro de nuestros niños y jóvenes?

¿De dónde estarán pensando que van a sacar ese dinero? ¿Querrán endeudar al país más de lo mucho que lo han endeudado ya en estos años de increíble bonanza? ¿O irán a subir los impuestos y las tarifas públicas, que es de donde suelen sacar los recursos para todo aquello que se les antoja, sin pensar en las consecuencias?

El país está virtualmente frenado. La inversión va en caída y el desempleo aumenta. El Pit-Cnt pide que se sigan aumentando los salarios de los empleados públicos y el gobierno discute cómo hacerlo sin agravar el ya elevadísimo déficit fiscal. ¿Puede seriamente un país en esta situación pensar en disputar con otros candidatos, como por ejemplo la mismísima China, la organización de una Copa del Mundo?

¿No ven el estado en que quedaron los estadios que se levantaron para la Copa América de 1995 y el poco uso que tienen? ¿No se enteraron de lo que sucedió en Brasil con algunos de los grandes estadios construidos para la Copa de 2014?

¿Alguien va a decir lo que hay que decir en voz alta o es que ya no hay nadie que se atreva a alzarse contra el Circo?

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