Nueva edición del Latinobarómetro

Las cinco luces rojas que ponen en aprietos al país

Encuesta deja en evidencia la adhesión al autoritarismo y a irse a vivir a otro país.

Foto: Francisco Flores
Foto: Francisco Flores

Hay más uruguayos con intenciones de irse del país que los que había en plena crisis de 2002. La confianza en los partidos políticos locales lleva una década en picada. El apoyo a la democracia está en su guarismo más bajo desde que existe registro. Y la corrupción, según los lugareños, viene creciendo año a año. Esta no es la sinopsis de una nueva entrega de Apocalipsis ni es el discurso del más acérrimo opositor, es lo que dice la ciencia.

Una nueva edición del Latinobarómetro, la mayor medición de opinión pública de la región, da cuenta de un continente insatisfecho. Y Uruguay no es la excepción. Según la economista chilena Marta Lagos, directora del estudio, desde la restauración democrática fueron "pocas las veces" en que América Latina había vivido un período más convulsionado que el actual. Hay presidentes presos y megaempresarios detrás de rejas; hay contiendas electorales con amenazas y hasta apuñalados; y se registra la ola migratoria más grande que se tenga memoria.

La pregunta que habrá que dilucidar, dice la cientista política Lucía Selios, es "cuánto de lo que sucede en Uruguay es consecuencia de la convulsión regional y cuánto es por problemas domésticos (internos)". Lo seguro, señala la académica, es que las mediciones muestran la existencia de "un enclave autoritario que parece florecer en busca del orden".

Por eso no es de extrañar que para el 16% de los uruguayos "un gobierno autoritario puede ser preferible en algunas circunstancias". Se trata del mayor apoyo local al autoritarismo desde 1995, cuando se iniciaron las mediciones.

En esta misma línea, explica Selios, las Fuerzas Armadas 15 años atrás eran una de las instituciones que generaban menos confianza en la población y "hoy son las que tienen más crédito".

Los soldados recibirán un incremento de sueldo desde 2019. Foto: D. Borrelli
Foto: D. Borrelli

Las instituciones más representativas, como son el Parlamento y los partidos políticos, históricamente suelen cosechar menos apoyo, aclara el politólogo Antonio Cardarello. Es que "muchas veces se piensa que estas instituciones tienen que dar respuestas a todos los reclamos; eso no se le carga a la Policía o a la Justicia".

Aun así, para Selios existen cuestiones locales que, más allá del contexto y las tendencias, contribuyen al descreimiento en la democracia y en la institucionalidad. "La incapacidad de la fuerza de gobierno de sancionar a sus corruptos puede leerse como los políticos se defienden entre ellos".

Cuando la corrupción se conjuga con un retraimiento de la economía, a su vez, es cuando crece el descreimiento en la democracia, "como sucedió en Brasil", ejemplificó Cardarello. De ahí que para este cientista político sea importante que Uruguay "mantenga bien alta la vara de la ética".

Solo uno de cada cinco confía en los partidos políticos

Las Fuerzas Armadas, la Policía, la Justicia, el Gobierno y hasta la Iglesia —en el país más ateo del mundo— tienen más crédito que los partidos políticos. La tendencia no es nueva: desde 2009 viene creciendo la desconfianza en este tipo de instituciones. El consuelo es que aun con estas cifras Uruguay es el país de la región en que más se confía en las agrupaciones político-partidarias.

La percepción de aumento de la corrupción no cede

Solo el 1% de los uruguayos piensa que la corrupción es el principal problema del país. Pero la población sigue percibiendo un aumento de este delito. Tanto es así que es más alto el porcentaje de uruguayos (59%) que sostiene que la corrupción creció que el porcentaje de argentinos (56%) con esa postura —habiendo hoy en Argentina varios políticos y empresarios presos.

El apoyo a la democracia cayó nueve puntos en un año

Aquello de que la democracia es el mejor sistema político de los existentes, ya no parece ser una verdad absoluta para todos los uruguayos. De hecho este sistema de gobierno está en su apoyo más bajo desde 1995 y en un año cayó nueve puntos porcentuales. Para el 18% de los encuestados, hoy da lo mismo un régimen democrático que uno que no lo sea.

Ni en la crisis de 2002 tantos evaluaron irse del país

La ecuación se repite: a mayor inestabilidad económica, mayor emigración. La regla cobra más sentido aún luego "de una década de bonanza económica porque las expectativas de la población son más altas", explica el politólogo Antonio Cardarello. Pero las cifras parecen demostrar que en Uruguay existe, pese a todo, una tendencia "estructural" a irse del país.

Aumenta creencia de que los gobernantes son corruptos

Entre el 2016 y 2018 sucedió un hecho sin precedente en el país: por primera vez renuncia un vicepre-sidente de la República acusado de corrupción. El hecho es una de las explicaciones de que uno de cada cuatro uruguayos perciba que los funcionarios de gobierno son "todos" o "casi todos" corruptos —mientras que en 2016 solo lo pensaba el 17%.

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