ESTADÍA EN EL INFIERNO

Cierran Colonia Berro; van a hacer hogar con 180 plazas

Denuncias al Inisa en 2017 incluyen casos de suicidio, maltrato y abuso.

Fulco abrió capacitaciones en DDHH y para el año que viene tiene planeado cerrar la Colonia Berro. Foto. Archivo
Fulco abrió capacitaciones en DDHH y para el año que viene tiene planeado cerrar la Colonia Berro. Foto. Archivo

La Colonia Berro, donde se encuentra el Centro Ser, el más bravo de los hogares de reclusión para menores, cerrará sus puertas el año que viene, según señaló a El País la presidenta del Instituto Nacional de Inclusión Social Adolescente (Inisa), Gabriela Fulco.

La jerarca dijo que aunque las obras aún no comenzaron, se construirá un hogar para 180 menores con dos módulos en el mismo predio, y que en un par de meses ya se hará el llamado a licitación. El Inisa ya tiene asignados 600 millones de pesos por la Ley de Presupuesto para las obras.

El Centro Ser ha recibido denuncias por jóvenes golpeados, uso de picana eléctrica y torturas tales como llevar a los menores al patio, con lluvia, en la madrugada, y hacerlos hacer lagartijas. Esto se desprende de una serie de expedientes a los que accedió El País a través de un pedido de acceso a la información y que fueron publicados este fin de semana en la sección Qué Pasa.

En octubre del año pasado el maltrato a los internados en el Centro Ser llevó a que la directora y el coordinador del hogar fueran destituidos, otros cinco funcionarios recibieron suspensiones con descuentos de haberes y otro una observación que fue anotada en su legajo. Tres trabajadores, que también habían sido investigados, no recibieron sanciones por renunciar al Inisa antes de que terminara el proceso.

El caso del Centro Ser, que se expone en más de 1.300 páginas de horror en ese hogar, es una de 52 investigaciones que se abrieron desde 2014 en adelante por presuntos maltratos en los hogares del Inisa. Nueve corresponden al año 2016 y cuatro a 2017. En tanto, hay cinco investigaciones sobre funcionarios que presuntamente facilitaron la fuga de los menores, una es de 2016 y cuatro de 2017.

El País accedió solo a los casos que están en expedientes ya cerrados, que eran ocho; los otros, los que siguen siendo investigados, son confidenciales.

El Inisa entrega los expedientes, previo pedido de acceso a la información pública, una vez que llega a una conclusión sobre estos. En cuanto a los últimos casos, los de 2017, Fulco señaló que no revisten tanta gravedad, aunque lo cierto es que estos incluyen casos de suicidio, maltrato y abuso sexual.

—¿Por qué dice que los casos que se están investigando ahora revisten menos gravedad?

—Porque están disminuyendo los casos de maltrato, puesto que nosotros estamos trabajando para eso. En el área en que no ha disminuido totalmente es en la violencia emocional: si alguien no se dirige bien a un joven, o con una frase en alusión a algo personal que pueda generar una reacción.

—En 2017, según respondió el Inisa a El País, hay cuatro investigaciones de "presunto maltrato" de funcionarios...

—Sí, pero no son tan graves.

—¿Hay abusos sexuales?

—De abuso lo que tenemos del año pasado es entre internos. Se hace la investigación administrativa, pero eso no llega a sumario si no vemos responsabilidad de los funcionarios, que a veces puede estar en el ejercicio de los controles. Hemos insistido mucho en los controles nocturnos. Se hacen rondas cada 20 minutos, para evitar la autoeliminación, la fuga y el abuso.

—El líder del sindicato, Joselo López, sostuvo que hubo cuatro suicidios en los últimos años. ¿Esto es cierto?

—Uno fue en enero de este año, otro en 2017 y otro en 2016. Son tres. Pero son casos de suicidio, no vemos que haya responsabilidad de los funcionarios, pero igual, por haber sucedido en el marco de una situación de privación de la libertad siempre hacemos una investigación. Hay patologías psiquiátricas. Hay casos de chiquilines que ya vienen de la calle cortados y siguen con la práctica. La privación de libertad aumenta cuestiones afectivas.

—López también sostuvo que se usan perros dentro de los centros de reclusión, al tiempo que cuestionó los recursos que se destinan a estos. ¿Para qué son estos animales?

—Los perros se usan para control de perímetro, para detectar drogas y en caso de que haya una fuga. Esto pasa justamente en la Colonia Berro, que para buscarlos hay que entrar a una especie de selva y bosque. Si uno dice lo que dice como lo dice Joselo, parece que tenemos a los perros en los módulos, cuando es un elemento de seguridad que se usa en todo el mundo. Cuando no hay tecnología, no hay cámaras, no hay posibilidad de tener mejor infraestructura, se recurre al hombre a pie caminando con un perro. Y básicamente esto es Colonia Berro. Son ocho perros.

—El sindicalista también sostuvo que "se creó una Guardia de Contención con entrenamiento casi militar". ¿Esto es cierto?

—Esa es una interpretación de él. Nosotros apuntamos a la capacitación. Que defina entrenamiento militar. Hacemos un entrenamiento para casos de motines y desacato. Lo hacemos para que cuando el adolescente ya esté contenido se detenga la intervención.

Las 3.000 páginas de horror en los hogares

Los casos difundidos por El País este fin de semana van de 2014 a 2017, cuando se destituyó a la cúpula del Ser. Incluyen maltratos de todo tipo y el caso de Fabián Tomé —que estaba en un hogar por haber matado a un taxista— que fue abusado, golpeado, cortado en su rostro y que luego de salir en libertad fue asesinado por un ladrón cuando intentaba rescatar la cartera de una mujer que había sido robada.

La información, a la que se arribó a través de un pedido de acceso, incluye datos sobre el alto nivel de ausentismo de los funcionarios: de 807 que tienen trato directo con los jóvenes detenidos, más de 100 faltan a diario, se trata de un promedio del 13,5%. En cuanto a la formación de los trabajadores, el líder del sindicato, Joselo López, advirtió ayer que se necesita ciclo básico para trabajar en el Inisa, sin embargo de los 760 trabajadores de los que se cuenta con información de sus estudios, 111 no terminaron ciclo básico, 70 hicieron solo la escuela y 3 no terminaron primaria.

Directorio creó figura de delegados de internos

A pesar de que la destitución de la dirección del Ser, tras probados múltiples maltratos contra los jóvenes, se dirimió en octubre del año pasado, la presidenta del Inisa, Gabriela Fulco, sostiene que la situación ahora no es tan terrible y dice que esto se debe a políticas implementadas desde su asunción en 2015.

Fulco asumió ese año al Sirpa, que estaba en la órbita del INAU. Cuando este se separó cambió su nombre a Inisa, a mediados de 2016. La presidenta sostiene que, pese a administrar los mismos hogares, a contar con los mismos funcionarios y a ser ella la jerarca, no se debe confundir lo que sucedía en el Sirpa, con lo que pasa ahora en el Inisa. "Nosotros desarrollamos mecanismos de prevención y alerta, diciendo que el principio es tolerancia cero a todo caso de maltrato físico y emocional", sostuvo Fulco.

La presidenta destacó la apertura de una línea de comunicación directa entre los menores privados de libertad y la dirección del centro. Sostuvo que el año pasado en cada hogar se hizo una votación, para elegir jóvenes delegados, y que estos participaban de encuentros con la dirección a los que no iban los funcionarios, y que podían denunciar lo que quisieran sin presiones. Señaló que "en estas instancias los jóvenes solo denunciaron casos de uso de malas palabras". En 2017, sin embargo, se abrieron cuatro investigaciones por "malos tratos" y otros cuatro por fugas con colaboración de los funcionarios.

Fulco sostuvo que además en los centros se ha capacitado a los directores con Unicef y la Institución Nacional de Derechos Humanos, para que se respeten en cada uno de los hogares los convenios vigentes en este sentido.

Por esto sacaron a jerarcas del Ser

"Pasé siete días en cama sin poder moverme"

"Cuando yo ingresé al Ser llevaba dos bolsas de ropa nueva que me había comprado mi familia, porque yo estaba mal, deplorable, por la droga. Cuando pedí la ropa me dieron solo unos championes rotos. Empecé a patear las puertas para quejarme. Entró el primer funcionario y me toreó para que peleara con él, como no le contestaba me pegó un cachetazo. Cuando me iba a pegar con el puño cerrado le pegué yo. Empezamos a pelear. Después entraron más y me cagaron a palos. Me dejaron siete días en la cama sin poder moverme".

"Los pusieron desnudos, les tiraron agua fría"

"A mi nieto lo golpearon, lo maltrataron. Él tiene una pierna con una plaqueta, y renguea por los golpes recibidos. Le dieron terrible paliza. Además lo destrataron verbalmente llamándolo che, reo. En el patio los pusieron desnudos en los días fríos. Les tiraron agua fría, les sacaron las frazadas. Lo que pido es que salga de ese centro lo más urgente. Tiene un problema de salud, la plaqueta en la pierna y además es asmático. Tiene tres balas, una de ellas en la columna, una operación en el pecho. Las secuelas pueden ser graves. No puede correr".

"Nos gritaban corran y pum, pam, nos daban"

"Me pegaron. Me sacaron un día al patio, me sacaron la ropa y me empezaron a dar palo. Estaba lloviendo y me hicieron correr a mí y a otros compañeros por el patio. Estábamos desnudos y además nos tiraban agua. Les gusta judear. Nos gritaban corran y pum, pam, pum, nos daban. Corran y pum, pam, pum. Nos dieron la ropa mojada. Siempre quieren pegarle a los pibes por gusto. Te pelean. Cuando venía visita ellos siempre estaban atentos a que no dijéramos nada. Nos decían que no contáramos nada mientras nos pegaban".

"Esa noche me rompieron las costillas"

"El primer día me dieron palo, me llevaron al patio a mí y a tres más, nos sacaron las esposas y los grilletes. A uno lo levantaron de los pies y lo tiraron al piso. Le rompieron la cara. Estábamos todos desnudos. Me tiraron agua helada. Hacía tremendo frío. Me dejaron un balde enganchado en la cabeza. Esa noche me rompieron las costillas. Esa noche dormí sin colchón, arriba de una cama de hierro. Me rompieron la remera. Cuando me llevaron a ver al forense me dijeron que tenía que decir que me habían pegado en un motín".

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