ENTREVISTA

Christian Di Candia: “No apoyar a Martínez hubiese sido un parricidio”

En la feria la gente decía “Daniel fue un gran intendente pero quiero algo nuevo”, expresó el frenteamplista. 

Christian Di Candia, intendente de Montevideo. Foto: Estefanía Leal.
Christian Di Candia, intendente de Montevideo. Foto: Estefanía Leal.

Concluidas las elecciones, y a un mes de pasar la posta a Carolina Cosse, el intendente de Montevideo, Christian Di Candia, analiza el resultado de las departamentales y dice que debió apoyar a Martínez por “lealtad”, aun sabiendo que eso probablemente lo dejaría fuera del mapa político. Cree que su antecesor perdió porque la gente se aburrió y quería algo nuevo. Balance y perspectivas de un intendente “improbable”.

-En esta elección obtuvo 5.000 votos de los 30.000 que se necesitan para ser edil. ¿Qué evaluación hace?

-Nosotros (su grupo político, Magnolia) en julio tomamos una decisión que estuvo alejada de ser “la decisión racional” a nivel electoral. Teníamos información de calidad y preferimos dejarla de lado por cuestiones de lealtad y ética política. Yo estaba ocupando un lugar que pertenecía a Daniel Martínez, y entendimos que éticamente había que apoyarlo. Nosotros sabíamos que siete votantes de Cosse estaban dispuestos a apoyarnos, lo mismo cinco votantes de Villar, y solamente tres de cada 10 de Daniel. El electorado de Daniel era el más difícil para nosotros, pero definimos hacer ese apoyo porque no nos parecía correcto ejercer un cargo de alguien y estar defendiendo una gestión, y no apoyar a quien la había hecho durante cuatro años. La postura de Magnolia en febrero era ir con los tres candidatos, pero el escenario era distinto en julio. En febrero Daniel ganaba cómodamente.

-Hay una encuesta previa a estas, que es la de gestión. La suya daba por encima del 50% de aprobación, y la de Martínez era muy buena también. Sin embargo, Martínez salió tercero y usted sacó 5 mil votos. ¿Estaba errada?

-No, hay varias cosas. La valoración de la gestión en Rocha daba por encima del 70% y en Paysandú también; sin embargo, ganó el Partido Nacional. Creo que tiene que ver con un análisis sociológico y psicológico de la sociedad a la hora de votar. Yo, como persona de izquierda, creo que la gestión tiene que ser una bandera. Pero el voto está pasando por otros lugares, no necesariamente por la gestión. Creo que en el caso de Daniel se dio otro tipo de procesos, mucho más apegado a lo emocional. En la feria la gente decía “Daniel fue un gran intendente pero quiero algo nuevo”. Ta, en el momento en que a la gente le pasa eso, pasa por otro lado. Y por otro lado, yo no era candidato. Mucha gente me decía “me encantaría apoyarte pero voy a votar a…”. Y está bien, la gente eligió entre los tres candidatos. La pecera de Daniel para nosotros era muy chiquita, y encima fue mucho más chica todavía. Pero creo que está muy alejado de ser un análisis sobre el apoyo ciudadano a mi gestión o a mí.

-Si hubiera tomado “la decisión racional”, ¿cuál habría sido?

-¿Cuál hubiese sido el análisis de los cientistas políticos si Daniel hubiese perdido y quien le inauguró obras no lo hubiese apoyado?

Reunión entre Di Candia y Carolina Cosse en la IMM. Foto: Francisco Flores
Reunión entre Di Candia y Carolina Cosse en la IMM. Foto: Francisco Flores

-Cree que habría sido una deslealtad.

-Casi parricida. Pero más allá de eso, la lealtad es importante.

-¿Qué le pasó a Martínez? ¿Hubo un componente emocional en su derrota?

-Es evidente que la postergación de la elección dio lugar a otros procesos. En primer lugar, a un descontento cada vez mayor del votante frenteamplista con el gobierno nacional; y ese descontento fue abroquelando posiciones frenteamplistas que sintieron que necesitaban una figura que le hiciera frente al gobierno nacional. No significa que no lo pudieran hacer Daniel o Álvaro (Villar), pero Daniel ya había perdido con este gobierno. Me da la sensación de que precisaban algo nuevo.

-Martínez pasó de ser casi presidente a tener el 11% del FA en Montevideo. ¿No pudo superar la derrota de noviembre?

-El proceso no pasó tanto por él sino en los frenteamplistas. Incluso hasta de aburrimiento. La gente está acostumbrada, también por el sistema en que vivimos, a consumir cosas nuevas. Y Daniel fue candidato en junio, octubre, noviembre, setiembre. Dos años de candidaturas permanentes, sin pausa, genera un desgaste.

-¿Usted no lo ve afectado?

-No, no. De hecho, después lo vi mejor que a cualquiera. A los tres días estaba diciendo ‘me voy a ver a mi nieto’.

-Mencionó que la gente votó a Cosse porque entendió que era la mejor candidata para enfrentar al gobierno nacional. Recuerda a aquella polémica frase del programa del FA… ¿lo mantiene?

-Lo que se enfrentan son modelos de gestión y modelos ideológicos. No hay decisión apolítica: el país va para acá o para allá en salarios, protección social…

-Pero en este momento, sin el gobierno nacional, ¿la IMM adquiere más trascendencia para el Frente?

-Sí, creo que sí, que la IMM debe ser no solo la que ponga arriba de la mesa los derechos, la igualdad, la equidad, sino responder a un modelo de gestión donde el bienestar de las personas esté en el centro. La intendencia jamás recortaría un 15% las políticas de vivienda. No se le pasa por la cabeza. Te recorta las calles que hace, te podrá recortar tierras para un proyecto, pero jamás te recorta la política social.

-¿El gobierno central no tiene el foco en el bienestar social?

-Lo que digo es que los recortes de vivienda y política social es lo que ha hecho el gobierno nacional.

-El borrador de autocrítica del Frente habla de que hubo un sentimiento de “omnipotencia”, fallas en la llegada al interior y mala comunicación. ¿Coincide?

-Es verdad que en algún momento, sobre todo a nivel de gobierno nacional, existió una especie de soberbia con el tratamiento de algunos temas. Vos podés decir que Montevideo es la ciudad más segura de América Latina, porque estadísticamente lo es, pero si la gente se siente insegura, es un sentimiento. También es real que durante estos 15 años los gobiernos del FA generaron mejoras en todos los indicadores sociales y económicos, pero no generamos muchas revoluciones culturales más allá de los derechos de tercera generación. En realidad, generamos una linda sociedad de consumo. Lo de la omnipotencia es cierto, lo del interior también. Al Frente le cuesta mucho consolidar en el interior figuras montevideanas. Y la nuestra, en el acierto o en el error, fue una fórmula muy montevideana. Ahora hay que preguntar en el interior, más que ir con respuestas.

Di Candia recorrió la obra del túnel de Avenida Italia. Foto: Faustina Bartaburu
Di Candia recorrió la obra del túnel de Avenida Italia. Foto: Faustina Bartaburu

-¿Cómo ve el futuro político de Daniel Martínez? ¿Seguirá?

-En la política siempre se dice que solo hay heridos de gravedad. ¿Alguien pensaba que Sanguinetti iba a tener un reflote como el que ha tenido, y el papel que ha tenido en la coalición? Nadie. Y sin embargo… A Daniel lo único que le ha pasado es perder una elección. Tiene una valoración enorme como gestor de la ciudad, así que creo que depende más de él, de que se tome el tiempo que sea necesario, y después ver si tiene ganas y energía de volver a dedicarse al servicio público.

-En un año y medio de gestión, ¿dónde está el sello Di Candia en la IMM?

-Yo me voy súper satisfecho. La IMM es un mundo súper diverso y complejo, que requiere de un margen de ductilidad y negociación permanente. Creo que los resultados han sido relativamente buenos. Pudimos sostener los proyectos que venían de la era Martínez. Cuando se generaron conflictos pudimos resolverlos. Me preocupaba cómo la gente iba a tomar el hecho de tener un intendente joven (asumió con 37 años). Se demostró que la sociedad está más preparada que el sistema político. En general la gente te manifiesta alegría, incluso de otros partidos. Fue una sorpresa.

-El balance de ejecución presupuestal de 2019 dejó un saldo negativo de unos US$ 10 millones. Usted ha dicho que, a causa de la pandemia, también este año cerrará con saldo negativo. ¿De cuánto será ese déficit?

-Los primeros tres años se generaron superávits por unos $ 1.800 millones. En 2019, de ese monto gastamos $ 500 millones en obras, los cuales presupuestalmente figuran como déficit, pero en realidad los agarramos de esos $ 1.800 millones. Quedaron $ 1.300 millones para 2020, que los gastamos todos, junto con otros $ 1.000 millones más. Vamos a andar en el entorno de los $ 2.000 millones de déficit para 2020.

-La intendencia tiene un endeudamiento de US$ 203 millones por compromisos hacia adelante, principalmente con organismos como el BID. Y un déficit acumulado de US$ 60,5 millones. ¿Por qué hasta ahora no se ha podido eliminar el acumulado tomando en cuenta que representa la recaudación de tan solo un mes de la intendencia?

-En realidad porque un mes de la intendencia es muchísimo presupuesto. Lo que se hizo este período fue ir bajando el déficit acumulado. Nosotros nos comprometimos a bajarlo de un 23% a un 15%. El presupuesto de la intendencia es rígido, tenés aproximadamente 42% en salarios, hay gastos de funcionamiento cercanos al 40% y las inversiones han oscilado entre 10 % y 20%. El nuestro casi ha rondado el 20%, que ha sido un máximo histórico.

-¿De qué modo impacta la eliminación, por parte del gobierno nacional, del Fondo Metropolitano que beneficiaba a las intendencias de Montevideo y Canelones?

-En obras. Ese fondo fue parte de la negociación que hizo esta administración con la OPP y el Congreso de Intendentes. Estaba pensado para obras de infraestructura, de ahí salieron varias de las obras viales que se hicieron en este período.

-Las preocupaciones de los montevideanos siguen siendo básicamente las mismas: limpieza y movilidad. ¿En qué se avanzó en estos dos rubros?

-Avanzamos bastante, aunque algunas cosas no se pudieron hacer este año. Se puso un énfasis importante en una agenda de sustentabilidad ambiental que no estaba como prioritaria; estuvimos trabajando mucho con la Cámara de Industrias y con Dinama en clasificación y recolección; enviamos a la Junta Departamental proyectos de cartelería política por este tema (lamentablemente ningún partido político los apoyó); se comenzó una compra de recipientes para clasificar y enviar a las casas de un barrio (ese plan piloto lo tuvimos que detener por la emergencia); se mejoraron todos los recorridos y no hubo un solo conflicto; se sacaron más carritos de caballos de la calle sustituyéndolos por motocarros con un sistema para recoger la basura del entorno de los contenedores.

Di Candia hizo caso a la sugerencia de la Comisión Supervisora de Contrataciones de la IMM. Foto: Fernando Ponzetto
"Tengo más propuestas concretas de hacer algo por fuera, que adentro", dijo Di Candia. Foto: Fernando Ponzetto

-¿Cuántos carros con caballos quedan en la ciudad?

-En el último había unos 180. Y nosotros vamos sacando unos 40.

-¿Y en cuanto a movilidad?

-Se incorporaron 250 ómnibus eléctricos y en el tránsito se bajó la tasa de siniestralidad en términos históricos.

-¿A qué va a dedicarse ahora?

-No lo tengo claro. Obviamente que si el gobierno que viene me quiere en algún lado, lo estudiaré. Estoy a disposición del Frente Amplio. Y si no, me dedicaré a la actividad privada. Tengo ganas de escribir. Me han dicho de dar unas charlas. Es un momento en el que se abren muchas puertas.

-¿No tiene ninguna propuesta concreta?

-No. Tengo más propuestas concretas de hacer algo por fuera, que adentro.

Valeria Ripoll “manoseó el nombre” de su secretaria

-En el último enfrentamiento con Adeom se lo acusó de “acomodar gente” y de “inventar cargos políticos”. ¿Ha sido más tenso el relacionamiento respecto a lo que había previsto?

-La verdad que no, yo preveía que iba a ser más tenso (risas). Sí tuvimos muchas diferencias. Hemos acordado muchas veces y muchas otras no. Hay acusaciones que tuvieron que ver con este episodio (la contratación de su última asesora, Fernanda Souza) que son absolutamente irreales e ilógicas; creo que se aprovechó una situación para tratar de poner otras sobre la mesa.

-¿Cree que el sindicato no representa a los trabajadores?

-No, lo que digo es que muchas veces la voz del Secretariado Ejecutivo toma situaciones para fortalecer su plataforma. Y no necesariamente eso es la voz de cada uno de los trabajadores. Creo que utilizan algunas cuestiones de forma estratégica. A ningún trabajador acá se le ocurriría hacer en las redes sociales el manoseo de una trabajadora, con su cédula, nombre y apellido. Yo no veo que esté bien que una secretaria general de un sindicato manosee el nombre de una trabajadora.

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