DIRIGENTE DEL PARTIDO NACIONAL

Carlos Iafigliola: “La ley trans vulnera a los niños, son los más indefensos”

“El Partido Nacional no me acompañó; me dejó solo”, dijo Iafigliola a El País desde Florida. “No hubo ninguna estructura política, religiosa o social detrás nuestro, nadie se la jugó”, agregó el diputado suplente.

Carlos Iafigliola, dirigente del Partido Nacional. Foto: Gerardo Pérez
Carlos Iafigliola, dirigente del Partido Nacional. Foto: Gerardo Pérez

-¿Cómo vive estos días previos a la consulta?

-Con mucha presión, fue una campaña rara. No fue posible debatir con la otra parte. Los pocos que se animaron fueron criticados por el colectivo trans, diciendo que no había que visibilizar el tema.

-¿Está decepcionado?

-Digo que del otro lado ha habido cosas raras. Hubo mucho insulto y amenaza.

-¿Amenazas de qué tipo?

-Hay que mirar las redes. Son insultos que suben de tono y que hablan en contra de mi vida y mi físico. Incluso de parte de referentes políticos. Fabiana Goyeneche me ha pegado varias veces hablando de mi como un antiderechos y fascista. Lo mismo referentes del colectivo trans. Hoy estuve en Florida y hay gente que decía al aire en la radio que tenía miedo de ir porque hay una sola papeleta y se sabrá que votó en contra de la ley: me pedían que hubiera dos papeletas. Por un lado es esa tristeza por estas cosas y por el otro lado la alegría de que mucha gente está despertando y se da cuenta del contenido de la ley.

-¿Se siente luchando contra los molinos de viento?

-En algunos momentos sí, obviamente. He contado solo con el respaldo de ciudadanos comunes, de padre de familia, desde que comenzó la recolección en noviembre. No hubo ninguna estructura política, religiosa o social detrás nuestro; nadie se la jugó.

-¿El Partido Nacional no le dio ningún apoyo?

-No solo no dio apoyo antes, sino que ahora tampoco. Yo hablé con todos, desde la presidenta (Beatriz) Argimón a los principales referentes. Los pocos que se expresaron dijeron que no iban a ir a votar. Los colectivos trans me hicieron una denuncia penal: pasé por un juzgado por primera vez en mi vida. Yo creí que algún compañero del partido iba a acompañarme. No fue nadie, solo mi gente. Ha sido una campaña dura pero pudimos sensibilizar a mucha gente. Mostramos los cangrejos que se esconden debajo de las piedras en esta ley.

-No hay demasiado clima previo y está el antecedente del prerreferéndum por el aborto hace seis años, que alcanzó apenas el 8,92% de los habilitados, muy por debajo del 25% requerido. En este caso parece una utopía llegar a las 670.000 adhesiones. ¿Usted lo ve así?

-Es difícil, como era juntar las firmas sin estructura ni dinero y en medio del verano. Yo lo sé porque recorrí el país con una mochilita. Ahora se precisa más gente. Hasta último momento voy a batallar. Esperaré confiado que se llegue al resultado.

-¿Cuál es el argumento principal para derogar la ley?

-El que hemos dicho siempre. Es una ley peligrosa. Vulnera a los más indefensos de la sociedad, que son los niños. Le da marco legal a la posibilidad de que menores de edad puedan llevar adelante procesos de hormonización para cambiar de sexo sin consentimiento de los padres. Ese es el tema más preocupante: un menor de edad no tiene la madurez suficiente para una decisión de este tipo, donde su vida va a cambiar para siempre. Lo único que necesita de la anuencia de los padres son las intervenciones quirúrgicas. A la comisión de población del Senado asistieron endocrinólgos uruguayos y también un pediatra estadounidense, Paul Hruz, y hablaron claramente de las consecuencias de la hormonización.

-El Sindicato Médico expresó en una nota que la ley “no plantea que niños o niñas vayan a recibir tratamientos hormonales o quirúrgicos, incluso con el consentimiento de los padres” y que “eso está en contra de los procesos médicos y en contra de las vías de hormonización”.

-No leyeron la ley o la leyeron con una mirada sesgada de afinidad política. Son vivos: no hay un punto de la ley que diga que se permitirá la hormonización sin la autorización de los padres. Pero alcanza con leer el artículo 4, que define a la persona trans e involucra a niños y adolescentes. El artículo 21 habla de garantizar la atención integral para adecuar el sexo. El primero de los tratamientos es la hormonización, no darles barritas de chocolate.

-¿Vale la pena este esfuerzo cuando el país tiene problemas mucho más graves?

-Para mí y 70.000 uruguayos que firmaron, el esfuerzo bien vale la pena. Si no puedo atender cuestiones donde el centro es que desprotegen a los niños, tengo que irme a mi casa. Yo actúo en función de mi conciencia, mis valores.

-¿Dónde va a seguir los resultados el domingo?

-Voy a hacer base en mi sede de Avenida Italia. No voy a ir a la casa del Partido Nacional. El partido no me acompañó, me dejó solo.

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