COMISIÓN DEL SENADO

Bonomi rechazó el proyecto de ley de los blancos sobre la legítima defensa presunta

El ministro se manifestó en contra de la iniciativa presentada por el Partido Nacional.

Bonomi compareció ayer ante la comisión del Senado sobre Seguridad y Convivencia. Foto: Marcelo Bonjour
Bonomi compareció ayer ante la comisión del Senado sobre Seguridad y Convivencia. Foto: Marcelo Bonjour

El gobierno y la bancada del FA se oponen al proyecto del Partido Nacional de legítima defensa presunta, porque entre otras razones el ministro del Interior Eduardo Bonomi teme que ello degenere hacia lo que se conoce como “gatillo fácil”.

Bonomi compareció ayer ante la comisión del Senado sobre Seguridad y Convivencia, convocado por el senador nacionalista Javier García, para presentar los números de homicidios en el último año y conversar sobre los operativos que se vienen llevando a cabo. Este segundo tema quedó para una próxima reunión.

El ministro negó los argumentos presentados por el Partido Nacional en la comisión en cuanto a la supuesta “inacción policial”, diciendo que “la autoridad policial se ejerce”. Afirmó que en dos meses y medio once delincuentes han sido abatidos, lo que prueba que la policía actúa.

Presentó el mismo informe sobre la cantidad de homicidios en 2018, que terminaron siendo 414. “Como resultado de las medidas que hemos aplicado ha habido bajas importantes de homicidios, lo mismo que en los hurtos pero no ha habido bajas en las rapiñas”, sostuvo el ministro. Una de esas medidas es la aplicación de lo que definió como “el PADO 4.0”.

El proyecto de legítima defensa presunta se pretende aprobar por ley como “un respaldo a la policía”, sostuvieron los blancos. Para Bonomi “el respaldo a la Policía es en sueldos, en chalecos, en mejor armamento, en vehículos, y todo eso se lo hemos dado”, explicó.

“El respaldo va por ahí y no por una ley. Si los policías son atacados con piedras o insultados, y tiran, van a ser procesados. Para eso se han comprado armas no letales”, dijo.

“La autoridad se está ejerciendo. El problema es que es muy difícil cuando hay un pasaje tan grande a la delincuencia. Hay una subcultura que se ha desarrollado y que un muchacho vaya a la cárcel es como llevar una cocarda que le da prestigio y sigue delinquiendo”, dijo el ministro.

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