ELECCIONES

El “bolsillo siempre importa”, también a la hora de ir a votar

El oficialismo votará entre 36% y 40% según modelo de impacto económico.

Votar, votación, urnas, elecciones, voto. Foto: archivo El País
Foto: archivo El País

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Cuentan que George Bush (padre) era imbatible. Su “victoria” en la Guerra del Golfo Pérsico lo encaminaba para su reelección, en 1992. Pero en el comando político de su opositor, Bill Clinton, el jefe de campaña colgó tres carteles, con tres axiomas. Uno de ellos fue la clave para que el demócrata desafiara la lógica y derrotara al imbatible: “The economy, stupid” (La economía, estúpido).

Cientistas políticos, economistas y estrategas de campaña se viven quemando las pestañas en su intento de descifrar el peso de la marcha de la economía en los resultados electorales. Todos, incluyendo a aquellos que se empeñan en verlo todo con símbolos de dólares y pesos, admiten la importancia de la ideología y de los valores en la construcción del voto. Pero, ¿cuánto hay de cierto en que el partido de gobierno se “asegura” su continuidad según cómo se mueve el Producto Interno Bruto (PIB)?

En la Escuela de Negocios de la Universidad de Montevideo se propusieron desentrañar ese dilema. Los investigadores Ignacio Munyo y Ana Vignolo recopilaron los datos de la evolución del PIB durante los gobiernos posteriores a 1922 (que es cuando se universaliza el voto) y los cruzaron con los resultados electorales que obtuvo el oficialismo que terminaba su mandato.

El modelo, que incluye una regresión lineal, “explica el 23% de la variabilidad en los votos alcanzados por el oficialismo desde la elección de 1922”, dice el documento académico al que accedió El País y que se publicará a fin de mes en la revista del IEEM. Es decir: el estudio “muestra evidencia de que el impacto de la variación del PIB durante la gestión es estadísticamente significativa para explicar la votación del partido que está en el gobierno”.

Cuando Munyo y Vignolo intentaron aplicar su modelo a las elecciones que están en curso, se encontraron con un obstáculo: la falta de actualización de la base de datos de Cuentas Nacionales del Banco Central. Eso hace que, si se toma como referencia la Encuesta de Expectativas Económicas, el PIB promedio del último cuatrienio es de 1,3%. Pero si se corrijan los valores oficiales queda en 0,08%.

Si se siguen las cifras oficiales, sin retoque, el modelo proyecta que el Frente Amplio vote en octubre 38,8%. Pero cuando se toma en cuenta las correcciones de valores, el oficialismo votaría 35,8%. Así las cosas, los investigadores de la Universidad de Montevideo estiman que Daniel Martínez alcanzará entre 36% y 40% de los votos.

La proyección coincide con las últimas mediciones de las principales consultoras de opinión pública. Factum y Radar situaban al Frente Amplio con una votación de 39%. Opción le daba 30%, pero sin proyectar los indecisos. Cuando la empresa proyecta a los votantes dudosos, el guarismo escala a 36%.

A fines del primer gobierno de Tabaré Vázquez, y al término de la gestión de José Mujica, el ritmo de crecimiento de la economía era mayor que el actual. Eso, siguiendo la línea de razonamiento del modelo económico, explicaría en parte que el oficialismo esté ahora en una situación de competencia más “complicada” que en las dos ediciones anteriores.

mÁS

¿El regreso a la década anterior?

En Uruguay hubo un quiebre. Fue en el año 2009. Desde entonces, la delincuencia es considerada por los uruguayos como el principal problema del país. De hecho en dos momentos del período, en 2013 y 2018, la suma de todos los principales problemas no equiparaba a la percepción de la inseguridad. Así lo demuestra la evolución de la encuesta Latinobarómetro.

Ante, antes de ese 2009, el desempleo y otros problemas asociados a la economía lideraban la lista de problemas del país. En esa línea, las nuevas mediciones de opinión pública vuelven a mostrar cierta escalada de los desafíos económicos.

Una encuesta realizada por la consultora Ágora, en el litoral del país, muestra que los entrevistados siguen pensando a la delincuencia como principal problemas del país. Pero acorde se le pregunta por los problemas de su zonas más cercanas (departamento y municipio), crecen las respuestas que refieren a desempleo.

Los asuntos económicos suelen tener más peso en las poblaciones más jóvenes. A la inversa, muestra el Latinobarómetro, los más adultos son los que entienden la inseguridad como peor problema. El año pasado, casi la mitad de los uruguayos mayores de 60 años entendían que la delincuencia era el principal problema del país. Esto podría explicarse, en parte, por el quiebre de percepción de problemas que implica la jubilación y el dejar de trabajar.

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