La columna de Pepepreguntón

Aquelarre

Un presidente de la Asociación Uruguaya de Fútbol (AUF) que lanza su campaña a la reelección en medio de la Copa del Mundo y cuando la selección celeste está a punto de jugar un encuentro clave.

Un excapitán de la selección uruguaya, que aunque hace rato que no viste de celeste y trabaja en San Pablo, es líder y vocero de los jugadores del combinado, que sale pú- blicamente a apoyar esa reelección.

Una AUF que conquista en Rusia premios varias veces millonarios y sin embargo llega a Montevideo con el vuelto, porque antes accedió a entregar la parte del león al cuerpo técnico y los jugadores de la selección. ¿Y los clubes, que esperan ese dinero para seguir subsistiendo y pagar sueldos de los jugadores a los que los jugadores de la selección defienden? Bien, gracias.

Un presidente que, a pocos días de la elección, se baja de la carrera por la aparición de unos audios que lo comprometen. Pero que afirma que se retira de la contienda por razones personales.

Unos audios en los que se habla de licitaciones presuntamente amañadas. De coimas y sobreprecios. De funcionarios y de hijos de funcionarios involucrados.

Un Ministerio del Interior que dice que no tuvo participación alguna en la definición de una licitación, aunque luego aparecen documentos que revelan que sí incidió.

Empresarios que afirman que el ahora expresidente de la AUF no se comportaba éticamente.

Una elección en la AUF en la que dos de los candidatos son bajados por la Conmebol, que no les extiende un "certificado de idoneidad" pero no explica bajo qué criterios se los niega a ellos y no se lo ha retirado al expresidente de la AUF que, con ese aval, sigue ejerciendo un cargo remunerado en FIFA.

El gobierno que intenta que dos altos funcionarios de la Intendencia de Montevideo sean candidatos a presidente de la AUF.

Jugadores de la selección, árbitros y dirigentes del fútbol del interior que, por debajo de la mesa, le piden a la Conmebol que solicite a FIFA la intervención de la AUF. Y que solo dan la cara cuando quedan expuestos como "grupos de interés" que propiciaron la medida.

Cronistas deportivos que defienden a los jugadores de la selección como adalides de la transparencia y el altruismo, y que culpan de todos los males a la empresa Tenfield.

Cronistas de Tenfield que comparan a Lugano con el dictador Gregorio Álvarez y llaman "golpistas" a los jugadores que promovieron la intervención de FIFA.

Dirigentes de clubes que no son capaces de mirar más allá de sus narices. Que creen que "el fútbol es para los vivos". Que se matan por un cargo o un viaje, pero que no son capaces de entender el mundo que les rodea.

Clubes fundidos. Canchas vacías. Vitrinas huérfanas de títulos.

Pocas cosas le importan más al uruguayo medio que el fútbol. Y pocas cosas definen mejor el momento que los uruguayos estamos viviendo que el fútbol uruguayo y todo lo que lo rodea. Así estamos.

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