Los uruguayos y el sufragio

Casi el 70% apoya el voto obligatorio

Los votantes del FA defienden el sistema; en el Partido de la Gente no adhiere el 40%.

El sufragio obligatorio en el mundo.
El sufragio obligatorio en el mundo.

No importa cómo marcha la economía, quiénes serán los candidatos a presidente ni los hechos de corrupción. Hay algo que en la sociedad uruguaya parece no cambiar con nada: la adhesión a la obligatoriedad del voto. Siete de cada diez uruguayos apoya este régimen de sufragio. Pero, lentamente, comienzan a encenderse luces de desinterés político, de descrédito de la democracia y, en la misma sintonía, de objeción al sistema electoral vigente.

Según una encuesta de Grupo Radar a la que accedió El País, uno de cada cuatro uruguayos piensa que el voto en las elecciones nacionales no debería ser obligatorio. El porcentaje crece entre aquellos que no tienen interés alguno en la política, alcanzando el 43%.

Los simpatizantes del "Partido de la Gente se parecen mucho a los enojados con la política": el 40% sostiene que el voto no debería ser obligatorio, analizó Alain Mizrahi, director de la consultora Radar.

Muy distinta es la realidad entre quienes votarían al Frente Amplio o a los partidos tradicionales: el apego a la obligatoriedad va desde el 71% entre los colorados hasta el 80% entre los simpatizantes de la coalición de izquierda. Esto demuestra, según la cientista política Lucía Selios, que "la partidocracia aún es fuerte en Uruguay".

La adhesión al sufragio obligatorio casi no encuentra diferencias entre los uruguayos de Montevideo y del Interior, entre hombres y mujeres, ni siquiera según la edad. "Aunque se diga que los jóvenes son los más descreídos en el sistema, los datos revelan que apoyan la obligatoriedad", dijo Mizrahi.

Es que "en Uruguay son bajas las percepciones de fraude electoral, de descrédito de las instituciones y el voto obligatorio es una institución en sí misma", explicó Selios. De hecho el sistema de voto actual tiene 84 años de vigencia.

Si bien la encuesta de Radar no preguntaba los motivos para apoyar, o no, el voto obligatorio, la literatura científica se basa en dos justificaciones. La primera sostiene que así como el sufragio es un derecho, también es una obligación. La segunda entiende que es un mecanismo de equidad social, para que no voten solo los ricos, informados y educados.

Sin embargo, un reciente estudio de María Marta Maroto y Tomás Doek, ambos de la Pontificia Universidad Católica de Chile, muestra que el voto obligatorio "no tiene un impacto significativo sobre las políticas redistributivas".

Si se colorea el mapamundi con los países en los que el sufragio es obligatorio, la mancha de color queda concentrada en el hemisferio sur y, particularmente, en Sudamérica, curiosamente una de las zonas más desiguales del globo.

Uruguay suele tener una participación electoral mayor a sus pares de la región. Eso sí: es el único país de Sudamérica, junto a Bolivia, que no exonera la obligatoriedad pese a la edad. Los mayores de 70 años, por ejemplo, están igualmente obligados a votar o justificar por qué no sufragaron. En las últimas elecciones de la Universidad de la República y del Banco de Previsión Social, en cambio, se exoneró a los mayores de 75 años.

¿Cree que el voto de las elecciones nacionales debería ser obligatorio? Foto: Radar / El País
¿Cree que el voto de las elecciones nacionales debería ser obligatorio? Foto: Radar / El País

La antipolítica.

Los partidos políticos son, en América Latina, las instituciones públicas que generan menos confianza. El caso más extremo es Brasil, donde solo el 7% manifiesta sentir confianza en sus partidos políticos, según la última edición del Latinobarómetro. Uruguay, a la inversa, es el país de la región en que más confianza genera este tipo de instituciones (25%). Pero si se compara contra sí mismo, se está en los valores más bajos desde la crisis de 2002.

En coincidencia, también viene en caída el apoyo al sistema democrático. Si bien Uruguay recuperó dos puntos el último año, sigue en cifras bastante más bajas que las que tuvo antes. En 2016, de hecho, había descendido al 68% de apoyo; su punto más bajo en 21 años.

¿Qué tiene que ver esto con la obligatoriedad del voto? Según la politóloga Selios, "se empieza a notar una lógica muy similar a la que sucede en parte de Europa: la antipolítica".

En entrevista con El País, el politólogo Ignacio Zuasnabar había dicho que hay un grupo de votantes, cercano al 10%, para el que "ya no se trata de que el político no solucione los problemas, sino que el político es el problema". Cuando estos procesos decantan, dijo "crecen muy rápido" y si superan al 20% "puede ser un problema".

De ahí que la antipolítica puede explicar las razones que tiene un cuarto de la población uruguaya para cambiar el sistema electoral vigente. Mizrahi, en cambio, piensa que quienes no quieren la obligatoriedad parecen estar "más enojados con el menú de opciones que con el sistema democrático".

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