La columna de pepepregunton

No se anima

Que capaz que sí. Que la barra se lo pide. Y que él no puede darles la espalda. Que lo va a pensar. Pero no promete nada.

Que no. Que está viejo. Que ya no está para esos trotes.

Que no. Que Lucía no lo deja.

Que tal vez. Que nunca digas nunca.

Que ni en broma. Que hay que dar paso a los jóvenes. Que su cuerpo no aguantaría otra campaña.

Que en una de esas va como vice, para empujar a la renovación.

Que no. Que ya dijo que no mil veces. Que las encuestadoras deberían dejar de medir su nivel de apoyo, porque ya dejó claro que no se va a postular.

Que de ninguna manera. Que por más que los veteranos de su sector le insistan, ya tomó una decisión y es irrevocable.

Así llegó el expresidente José Mujica a la última semana de octubre. Con sus clásicas marchas y contramarchas. Con todos los ojos de propios y extraños puestos en él, como tanto le gusta.

A finales de la pasada semana, mientras el MPP recibía a Martínez, Cosse, Andrade y Bergara antes de definir a cuál de ellos daría su apoyo para las internas del año próximo, el semanario Búsqueda reveló que, ante algunos dirigentes de su sector, Mujica se había comprometido a realizarse un chequeo médico a fondo para determinar si su salud le permitía ser candidato. La versión periodística sacudió el avispero. Pero ni el propio Mujica ni Lucía Topolansky salieron a desmentir a Búsqueda. A decir que eso no era así. Que había sido una broma. O algo que el expresidente había respondido en esa cena para sacarse de encima a los compañeros que seguían insistiendo con la posibilidad de una candidatura.

¿Fue así? ¿Fue una broma? Por lo pronto, ese mismo jueves el propio Mujica, en una entrevista concedida a La República, no había descartado su precandidatura. "Ya veremos. No apure a caballo flaco", respondió cuando le preguntaron si al final no se postularía para las internas. ¿Eso también fue una broma? ¿Para quién?

¿No será que Mujica quiere, pero no sabe si le da? Me explico. ¿No será que no quiere tirarse al agua por miedo a perder una interna con Martínez, quien ya le ganó a Lucía la Intendencia de Montevideo? ¿No será que, mientras alimenta la confusión como nadie, va orejeando la baraja pero al mismo tiempo advierte que ninguna encuesta dice que si él es candidato gana la interna caminando? ¿Y si corre y pierde con Martínez? ¿Está dispuesto a correr ese riesgo?

¿No será que le pesa un poco, además, saber que si sale a la cancha se va a encontrar con un adversario como el expresidente Julio María Sanguinetti, con quien no le ha sido fácil debatir en el pasado?

¿Y no será también que el Pepe tiene miedo de que, si gana la interna, termine perdiendo las elecciones nacionales con el Partido Nacional y prefiere quedarse con las ganas y que pierda otro, para poder alimentar después el mito diciendo que con Mujica otra habría sido la suerte del Frente Amplio?

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