La entrevista del domingo

Andrade: "El Ni-Ni que vive en un barrio privado no preocupa tanto"

Secretario general del Sunca y posible precandidato presidencial.

Óscar Andrade. Foto: Marcelo Bonjour
Óscar Andrade. Foto: Marcelo Bonjour

Fue panadero, diputado del Partido Comunista y actualmente es el principal dirigente de uno de los sindicatos más poderosos como lo es el Sunca. Ahora puede retornar a la actividad política, que dejó en junio de 2016 cuando renunció a su banca, como precandidato presidencial del Frente Amplio para las elecciones del 2019 si el Comité Central de su sector le otorga el respaldo el mes que viene.

—¿Cómo arrancó la militancia?

En el liceo de Progreso, en primero. Tenía 12 o 13 años y los gremios tenían una densidad un poco mayor que ahora y nuestra generación estaba muy sacudida por la reciente salida de la dictadura y la campaña del voto verde. Soy de Villa Felicidad que es el límite entre Progreso y Juanicó. La segunda militancia fue en el gremio de panaderos. A los 15 me vengo a trabajar en una Panadería en Nuevo París. Dejé el liceo, enganché otra vez y lo terminé libre, después hice unos años de Facultad de Humanidades pero ya en medio de la crisis. Al Sindicato de la Construcción entré siendo muy gurí, tenía 21. Estoy desde hace 25 años ahí y 22 en la dirección del gremio.

—¿Tenía algún familiar comunista?

Mi abuelo materno fue del Sunca y comunista, pero murió siete años antes de que yo naciera. Mi abuela era más comunista por mi abuelo que por ser comunista y nunca llegué a hablar de política con ella. Mi vieja estuvo presa cuando el período de la huelga general por militante de magisterio. Mi viejo era de la vieja Lista 15, del batllismo. Pero no era tanta la discusión política en casa por la dictadura. Mi vieja volvió a militar en lo social, pero todo ese proceso generó dolores.

—¿Cómo fue la primera vez que usted dijo a su familia que era comunista?

Ya era grande. Ya estaba trabajando de panadero. Tenía 15 años pero mi viejo se fue de casa y quedamos medio solos, me quedé con la familia un poco al hombro. Somos seis hermanos, tengo una mayor que yo. No era el niño que tenía que dar explicaciones, sino que era un poco el único que trabajaba en esa época. Me caen un montón de responsabilidades y eso también me ayudó a crecer de golpe.

—Usted va a los actos sindicales y del PCU con sus hijos. ¿Por qué?

Tengo tres hijos. Tiene 19 la más grande que está haciendo Economía, tengo otro de 12 que empezó el liceo y 8 la más chica. Los llevo porque trato de estar pila con ellos. Los gurises participan en muchos de los talleres que tenemos en el Sunca, de teatro, de percusión.

—¿En algún momento fue discriminado por ser comunista?

Si se defiende que la economía esté al servicio de la humanidad y no que la humanidad esté al servicio de grandes corporaciones, casi que simultáneamente tenés que cargar con la mochila de responder por las purgas de Stalin. Tenés que cargar con una mochila de 100 años de procesos históricos y cada error. Si decís yo defiendo la economía de mercado y la libertad de empresa a nadie se le ocurre decir que estás defendiendo cientos de años de colonialismo o los niños enjaulados en Estados Unidos.

—¿Admite los errores del comunismo?

Ah claro, Stalin purgó todo el Ejército Rojo antes de la Primera Guerra Mundial. (...) En el marco de la Guerra Fría hubo barbaridades que se hicieron en nombre del capitalismo y también de la economía al servicio de los trabajadores.

—Los empresarios argumentan en los Consejos de Salarios que hay que priorizar el empleo a los aumentos. ¿En esta oportunidad dado el contexto económico cree que tienen razón?

Hay plataformas que están heavy, qué tiene que ver con el crecimiento de la economía que se esté planteando que es esencial la caja en la que cobra un supermercado. ¿Tiene sentido que se esté planteando congelación salarial? ¿O el 0% de aumento que planteó la Asociación de Cultivadores de Arroz? Hay un sector que está parado en una situación que no resiste más el análisis económico. Creo que ven que en la región hay un recorte de derechos laborales y están subidos al carro. Si uno sigue el relato de las cámaras empresariales y de Un solo Uruguay parece que todo fuera desastroso y sin embargo la recaudación del IRAE creció 50 puntos por encima de la inflación. No es que están pobrecitos.

—¿Hay qué continuar con la política de las transferencias monetarias?

Hay que continuar con la asistencia social global. Eso pasa por la vivienda, por garantizar el acceso a la educación (...) Si tuviéramos condiciones tendríamos que ir a una renta universal (...) Como no tenemos condiciones hay que ver a qué sector se le da prioridad. Me da mucha vergüenza cuando se cuestionan los $ 2.000 o $ 3.000 que se le dan a una mujer con dos hijos a cargo. Hay sectores que dicen que eso es mucho y después cuando ven situaciones de pobreza dicen qué horrible. La transferencia lo que tenemos para criticarla es que es poca (...) A mí no me da gracia que un gurí abandone la escuela, pero no creo que la salida sea estigmatizar a la población más vulnerable.

—Hay una parte de la población que considera que con esta política no se fomenta la cultura del trabajo.

Eso no es cierto, porque en realidad se anotan un montón a laburar en cooperativas sociales. Nosotros tenemos exoneraciones tributarias a grandes inversiones y son cifras muchos más importantes que las que tiene el Mides, algunas son seguramente necesarias e imprescindibles, ahora algunas (…) Me tengo que preocupar por la población más vulnerable teniendo empatía no fiscalizándola. Ponerme en el lugar del otro (...) A mí me da vergüenza que se le saque la asignación, como que no quisieran a sus hijos, como que no quisieran que estudien. Le adjudicamos a la población vulnerable todas las maldades. ¡No. Está mal eso! Sé que pierdo esta discusión 5 a 1, hay compañeros del Frente que están orgullosos de sacar la asignación. ¿Cuando le sacamos la asignación y siguen sin mandarlos a la escuela qué resolvimos?

—También están los jóvenes Ni-Ni que no estudian ni trabajan.

Hay en todos los sectores sociales. El problema es que el joven que le decimos Ni-Ni que vive en un barrio privado no preocupa tanto. Conozco hijos de gente que es empresaria y su hijo no quiere saber nada con nada y eso no nos genera molestia. Nos genera molestia el que está en la lona. Y el hijo del empresario también capaz recibe un subsidio porque va a una escuela privada que no paga aportes, a ese no le exigimos nada. Ahora la contrapartida con el pobre sí, ahí tenemos que ver que no se compre un alfajor. Cada vez que se lanza Uruguay Trabaja se anotan 20.000 para ganar $ 10.000, o sea que esa lógica del que no quiere trabajar tiene más una explicación cultural contra el pobre. La condición social molesta por arriba de todo.

—Decía el expresidente José Mujica que se falló en materia de políticas sociales.

Creo que es al revés, creo que si la izquierda falla en el enfoque de seguridad es porque ha caído en la tentación de abordar el tema desde el Ministerio del Interior y no desde el tema de la globalidad (…) Bajó la violencia en Medellín, porque en los barrios más carenciados se puso un vagón de plata, se instaló teatro, se instaló lo mejor y esa fue la política. Mi amigo, precisamos un vagón de plata, no puede pasar como pasó en el primer Presupuesto que donde se recortó cuando el crecimiento daba menos era en el Mides, que ya tiene un presupuesto bajo. ¿La violencia de la sociedad cómo la resolvemos? ¿Con más policías? ¿Con más drones? ¿Con más cámaras? ¿Es un problema solo de tobilleras? ¿Los componentes de la desigualdad no los tenemos que abordar?

—¿No pasa por ahí?

Es mejor que la Policía este mejor equipada que peor equipada y tener más tecnología que peor tecnología. Pero hay que ir mucho más allá que el enfoque predominante de que incrementamos tal pena. Nosotros votamos un año de prisión para el menor infractor de rapiña, para el menor pobre votamos. ¿Alguien me quiere convencer a mi que va a salir mejor y eso va a ser un aporte? Yo lo que cuestiono son los ejes del abordaje de la izquierda en materia de seguridad.

—¿Se presentará como candidato presidencial del Frente Amplio?

No sé. Lo que sí sé es que hay un movimiento de compañeros que trabajan con los gurises infractores, con las personas en situación de discapacidad y del movimiento cooperativo, que entienden que promover una candidatura desde lo social es también una necesidad. Es claro que la posibilidad de la candidatura tiene que pasar por varios filtros, en primer lugar la tiene que considerar si la impulsa o la descarta el Partido Comunista. El Comité Central del 8 y 9 de setiembre laudará sobre esto. Para sondear las posibilidades de la candidatura, el PCU tendría que en setiembre apoyarla, lo que no implica llegar hasta junio sino hasta diciembre y en diciembre volver a evaluar qué apoyos se consiguieron.

—¿Está dispuesto a presentarse?

Sí, mi posición es que hoy se debiera respaldar esta iniciativa hasta el Congreso.

—¿Le cree a Mujica que no se volverá a presentar como candidato?

Creo que no se va a presentar, me parece que no. Ha dado señales en cincuenta lugares distintos, mismo la renuncia al Senado. Y supongo que está en una edad muy difícil para afrontar una campaña electoral. Me sorprendería que Mujica se presente.

El apodo de "boca" y una asamblea "a capela"

En Maldonado, hace 12 años, en una asamblea general del Sindicato Único Nacional de la Construcción y Anexos (Sunca) no funcionó la amplificación.

Había 1.500 personas y no se escuchaba nada de lo que decían los oradores, lo que irritó a más de uno de los que estaba presente en la actividad. "Al compañero de amplificación lo querían matar y me tocó hacer la asamblea a capela", contó a El País el secretario general del gremio Oscar Andrade.

A la noche, cuando se realizó una evaluación de la actividad las críticas iban dirigidas al responsable de propaganda del Sunca por la pequeña falla técnica que impidió que todo se desarrollara con normalidad. De los cuestionamientos y casi sin querer surgió su apodo "Boca" Andrade, que luego se extendió a nivel de todo el ámbito sindical y en el Partido Comunista, donde lo suelen llamar de esa manera. "Cuando hacíamos el balance de la asamblea, algunos lo querían colgar al responsable de la amplificación. Un compañero que no me acuerdo ni el nombre dijo la verdad que fue una vergüenza lo que nos pasó y agregó: menos mal que tuvimos al boca este que le dio la garganta para hacerlo a capela´. Y ta me quedó eso", contó Andrade. Además de sindicalista, Andrade es panelista del programa Todas Las Voces de Canal 4 hace ya un año y medio, donde se lo conoce por sus polémicas con otro de los participantes como lo es el exdirector de OPP durante el gobierno blanco, Conrado Hughes. Su participación en televisión se la toma como "un lugar para intentar defender ideas" y por eso su salario lo dona a la fundación del Sunca.

"Por ir al canal me ofrecían un sueldo similar al de la construcción, pasaba a tener el doble de sueldo. Podrían decir vas por tus ideas pero ganás el doble de lo que gana cualquier compañero. Por eso, fue que acordamos que se deposite a la fundación para ayudar a discapacitados.

"El nivel de actividad de la construcción es medio, no bajo"

—¿Mejoró la imagen del trabajador de la construcción?

—Hay estigmas. Nosotros si se hace un balance en estos últimos 12 o 13 años logramos resolver cosas que son gigantes. Tenemos la más baja tasa de siniestralidad de América Latina por escándalo. En lo salarial ni hablamos, pero han ingresado a trabajar 75 personas con discapacidad. La brigada solidaria mete 13.000 jornales por año y hoy tenemos 4.000 gurises que hacen artes marciales, o teatro o percusión en 150 lugares gratis.

—¿El sector de la construcción perdió alrededor de 30.000 empleos se sostiene sin grandes inversiones como UPM?

—El sector de la construcción está estable. Qué pasó con el sector de la construcción: tuvo un boom histórico del 2012 al 2015, llegó a ocupar 70.000 trabajadores. Coincidieron Montes del Plata, Punta del este tuvo el boom más grande de la historia, la inversión inmobiliaria privada en la costa era altísima y tuvimos los mayores niveles de inversión pública. Además tuviste una demanda emergente brutal del sector agropecuario, entonces todos esos motores anduvieron 150%. Esa situación era muy difícil de sostener, bajó en 2015 a 47.000, 45.000. ¿Este nivel de actividad es de crisis? En 2002 o 2003 tuvimos 13.000 puestos de trabajo. Nadie puede decir que tenemos el mismo nivel de actividad que en la crisis. Hoy el nivel de actividad de la construcción no es bajo es medio.

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