La entrevista del domingo

Alonso: "No puedo aceptar promesas buenas, bonitas y baratas"

Verónica Alonso, precandidata a la Presidencia por el Partido Nacional.

Verónica Alonso. Foto: Darwin Borrelli
Verónica Alonso. Foto: Darwin Borrelli

Lanzada en la carrera interna de los blancos, la actual senadora se tiene fe. Se define, usando palabras de Ernesto Talvi, como liberal progresista. Ofrece un cambio, que es imperioso dice, no traumático y en base al diálogo. Niega competir por la candidatura blanca para terminar aceptando, si pierde, ir por la vicepresidencia. Admite haber planteado cuestiones políticamente incorrectas, pero dice que no se puede mentir

—Las internas en el Partido Nacional suelen dejar heridas que luego les cuestan caro en las nacionales. ¿Son sus propios enemigos?Creo que el partido pasó por distintos momentos. Si bien las competencias generan estas rencillas internas, entendimos que hay un fin superior. En la Convención de los otros días hubo una señal clara: más allá de los matices que tenemos y vamos a tener —por algo hay una competencia— tenemos un objetivo principal que es ganar las elecciones nacionales. Puede que algunos se olviden por estar pensando en intereses personales, sobrevivencia, que es legítimo también, pero terminan erosionando el fin más importante.

—¿El objetivo va ser la preservación de la unidad?

Sí, pero también tenemos que aprender y perder el temor, de competir. Es algo que hay que transmitir a los blancos de a pie. Tampoco se puede tener una unidad monolítica de todas las posiciones. Hay que perderle el miedo, y eso no significa que nos estemos lastimando. Es plantear matices. La interna no solo define el candidato, sino también el vice. Al final del día la gente elige personas, porque confía más en tal o cual. Por supuesto que elige programas e ideas, donde también tenemos matices, no solo en nuestras características personales o físicas.

—¿Cuál va a ser la impronta de su can-didatura?

Hay diferencias obvias y notorias. Ofrezco un cambio no traumático para los uruguayos. Muchas veces hay determinadas resistencias en los uruguayos cuando miran a los blancos. La gente pide cambiar. Es necesario e imperioso. Pero tiene que ser un cambio no traumático. ¿Cuál es ese diferencial con los otros? El diálogo, el buscar construir. En estos últimos tiempos se ha ido perdiendo esa capacidad de diálogo.

—¿Les falta diálogo a Luis Lacalle Pou y a Jorge Larrañaga?

No me refiero a dentro del partido. Estoy hablando del poco diálogo que existe entre la fuerza de gobierno y el partido o la oposición en general. Es muy probable que no haya mayorías parlamentarias en el próximo gobierno. Va a ser más que necesario el diálogo. Yo creo tener una capacidad de diálogo y de generar consenso. Otra diferencia es que yo no tengo compromisos a la hora de armar equipos. Si me toca gobernar elegiré de acuerdo a lo que le hace bien al país. Voy a elegir pensando en cuál es el más capaz. Si mañana creo que Ernesto Talvi (precandidato por el Partido Colorado) es el más idóneo y más capaz para ocupar un ministerio…

—¿El de Economía...?

Seguramente se lo propondría. Y así propondría a otros de otros partidos. Incluso del Frente. Uno de los problemas del país es que hemos tenido políticos incapaces. Hay que elegir bien. No pensando en cuota política, o amiguismo. Alguien tiene que animarse a romper con eso y yo me animo. ¿Dónde está escrito que no se puede?

—Puede que los sectores que se molesten por sentirse despojados le quiten el apoyo en el Parlamento, por ejemplo.

Pero eso es una cuestión de construir diálogo y consenso. Y de pensar el país para adelante. Perfectamente se puede construir esa coalición. Porque el que viene va a ser un gobierno de coalición. Y eso no todos tienen el coraje de hacerlo.

—¿Cree en las encuestas?

Creo sí. Son elementos importantes. Los políticos que digan que no miran las encuestas, no están diciendo la verdad.

—¿Por qué los blancos no salen de ese treinta y poco de intención de voto?

Siento que hay un porcentaje muy grande de la población que dice que al Frente no lo vota más. Los blancos tenemos que hacer una autocrítica, porque el Frente cae por errores suyos. Pero tampoco los blancos hemos, hasta ahora, encontrado la forma de superar esa barrera del treinta y pico. El desafío de conquistar a ese 35% de indecisos según la encuesta de Cifra.

—Hoy en esas encuestas está tercera en la interna blanca. ¿Siente que tiene tiempo de revertir la situación?

Así como creo en las encuestas también creo que son fotografías del momento y la política es muy dinámica. Todo puede pasar. Por supuesto que hoy sería muy difícil pensar que yo pueda llegar a alcanzar al favorito. Pero en la política pueden pasar muchas cosas. Lo que sí voy a competir intentando aportar al partido un plus. Sumar una visión y mirada. Veremos en cuánto terminan los números.

—¿Cómo se define en lo ideológico?

En esto me puedo sentir bastante parecida a la definición que dio Talvi: como liberal progresista. No me ata ni la cuestión histórica de wilsonista ni herrerista, ni tampoco el eje ideológico de derecha e izquierda. Me defino más por el tema de si más o menos Estado. Un Estado que funcione bien. Que tiene que ver con las políticas sociales. No con las declaraciones lamentables que hizo (José) Mujica. Además de no tener vergüenza. No sé qué hizo cuando fue presidente; cuando tuvo el poder de hacer las cosas no las hizo. Pero tampoco sé qué hizo ahora como senador. Lo único que hace es jaquear a Tabaré Vázquez y ahora libre de cuerpo dice que las políticas sociales fracasaron. Hoy el Mides es un comité de ba se del Partido Comunista. Lo que ha hecho es institucionalizar la pobreza. Allí es don-de me puedo definir: quiero al Estado y al Mides. Pero los quiero como una herramienta para transformar la realidad. No asistencialista.

—Entre los blancos dicen que su candidatura es para negociar la vice. ¿Es así?

No. Es lo que ponen algunos por temor o por estereotipos y estrecheces culturales donde a la mujer la ponemos en el segundo lugar. La vice la va a poner la gente en la interna. Yo estoy compitiendo y si salgo a jugar lo hago para ser la preferida. Sabemos que todas estas cuestiones donde muchas veces es pelear David contra Goliat, por situaciones de experiencias, de estructuras, por tener otras campañas arriba, por tener historia familiar, por venir con tatuaje de más blancura algunos. Pero es la gente, por suerte, la que define. Yo voy a estar donde la gente decida. No voy a estar donde algunos quieran decidir adentro de cúpulas. Si voy a ser segunda seré por los votos de la gente.

—Lacalle Pou dijo en la Convención: "Con tal de ganar no podemos comprometer cualquier cosa". ¿Cómo toma eso?

Yo puedo plantear propuestas y puedo hasta equivocarme. Lo que no pudo aceptar es que en las campañas se digan cosas buenas, bonitas y baratas. Eso es mentirle a la gente. Yo creo que hay que decirle la verdad. He planteado algunas cosas que pueden ser políticamente incorrectas; entre otras cosas la reforma de la seguridad social. Pero es inevitable en el próximo gobierno. Lo que sí digo es que me digan: "¿Y ustedes qué proponen?". ¿Dónde están sus propuestas? Este es un tema importante. Se corre el riesgo de no pagar las jubilaciones los próximos tres años si no se logra una reforma. Puedo plantear cosas que sean incómodas, pero prefiero decir la verdad.

—En la investigadora parlamentaria de financiamiento a partidos políticos apareció un caso que la involucró con el no pago de la impresión de listas y cheques del pastor Marques, suegro del diputado de su grupo Álvaro Dastugue. Después, el diputado dijo que era usted la que financiaba la campaña, sin embargo ha quedado entreverado y hasta contradictorio el episodio.

Tengo una excelente relación con Álvaro y ya dije en la Comisión y en varias oportunidades: lo conocí a él trabajando socialmente, me involucra el trabajo que hace. Creo que este tema esta laudado.

—Él dice que usted le daba plata por mes para la campaña.

No, no…

—Él dice eso.

Claro ayudábamos a todas las listas. Yo ayudaba a todas las listas y las listas después contrataban de manera independiente (los servicios de impresión de listas).

—Está laudado porque perdieron un juicio por ese servicio que no había sido pagado.

Este es un tema bien incómodo.

—Por eso se lo pregunto ahora, antes de arrancar la campaña con un tema que está aún entreverado.

Lo que pasa es que lo entreveran más.

—¿No le parece que lo entreveraron los involucrados?

No. Creo que en verdad la investigadora armó un circo buscando cosas donde no hay. Este es un tema bien incómodo. Donde una situación entre privados… Acá no hubo ningún dinero público; se terminó resolviendo y yo pagué. Tema terminado. Pagué. ¿Sabés la diferencia entre un ciudadano común y un gobernante? Que yo pagué lo que tenía que pagar. Un gobernante —por mala gestión, por burros, por incapaces— nos hace perder a todos los uruguayos más de 800 millones de dólares y puedo nombrar unos cuantos. Nadie paga nada, nadie se hace responsable. Y esa es una de las cosas que hay que trabajar: que puedan patrimonialmente hacerse responsables de las pérdidas. Pagar lo que les hicieron perder a los uruguayos.

—¿Quiere decir que Raúl Sendic pague de su bolsillo lo que perdió Ancap?

Pagar lo que se debe. No tengo duda. Una de las cosas que haría si me toca gobernar es auditoría a todos los organismos del Estado. No alcanza con la Rendición de Cuentas en el Parlamento. Hay que pedir una rendición de cuentas a todos los que manejan dineros públicos. Y aquellos que generaron pérdidas, que sean responsables.

—Volviendo al tema anterior. Entiendo que sea incómodo, pero el comentario en el ambiente es que su campaña está financiada por la iglesia Misión Vida.

Pero eso es una gran mentira. Y eso es parte producto de algunos —propio y otros ajenos— de inventar cosas donde no lo hay. Por más que busquen no hay nada. No hay nada oculto, nada entreverado, es lo que es. Yo no llegue a la política para hacer plata. De hecho me financié absolutamente sola. No le pedí a ninguna empresa ni a ninguna institución, ni social, ni religiosa. A nadie. Cosa que son muy pocos los que pueden decirlo. No llegué a esto para buscar o para ensuciarme con las cuestiones económicas. Para nada. Tengo un objetivo, soy muy idealista, creo que se puede cambiar al país. Entonces estas cosas son inventos. Están buscando dónde pueden encontrar algo que además no es verdad. Pero cada uno se entretiene como puede.

"Dar señales claras de quién manda"

No quiso firmar por la reforma que plantea Larrañaga. ¿Cuál sería su primera medida en seguridad?

—Poner un ministro que mande. Segundo dar la orden clara de actuar. Hoy la Policía está regalada. No estoy hablando de gatillo fácil, ni impunidad del policía. Dar señales claras de quienes son los que mandan dentro del Estado de derecho. Otro punto que no se ataca es el tema de las drogas. Eso comparto con Jorge (Larrañaga). Hay que permitir el allanamiento nocturno, para entrar a las bocas. Se puede hacer con un cambio constitucional con voluntad política. Otro es la internacional compulsiva a todos los que andan en la vuelta cuando están afectando su vida o la de terceros.

—El diputado Carlos Iafigliola propuso que si ganan los blancos se debe derogar la ley del aborto. ¿Comparte?

—Yo voté en contra de la ley y volvería a hacerlo. Hubo una consulta popular y no se alcanzaron los votos. Eso es una expresión popular. Sí mejoraría la ley. Dar mayor contención a muchas mujeres que frente a esa decisión muy difícil, donde seguramente tomarán un camino, tratar de que tomen otro. Tratar de evitar que cometan esa situación tan difícil que es optar por el aborto.

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