POLÍTICA

Adiós al Parlamento de tres dirigentes históricos: Daisy Tourné, José Amorín y Pablo Abdala

Una charla sobre los códigos, la política y el trabajo legislativo con tres figuras que dejarán la banca, antes de que se inicie la nueva legislatura el próximo sábado.

Pablo Abdala, Daisy Tourne y Jose Amorin Batlle. Foto: Marcelo Bonjour.
Pablo Abdala, Daisy Tourne y Jose Amorin Batlle. Foto: Marcelo Bonjour.

Daisy Tourné, José Amorín y Pablo Abdala caminan lento por pasillos vacíos en el subsuelo del Palacio Legislativo. Es miércoles a las cinco de la tarde y en este edificio reina el silencio. Hay pocos testigos de la escena, unos escasos funcionarios parlamentarios. Los tres legisladores pasan por una de esas laberínticas escaleras del Parlamento, saludan al policía de la puerta y realizan una sesión de fotos frente al edificio principal.

Son legisladores relevantes de sus partidos y dejarán la banca, antes de que se inicie la nueva legislatura el próximo sábado.

La frenteamplista Tourné (68 años) entró el 15 de febrero de 1995 a la Cámara de Diputados y no se fue más del Parlamento. Vivió desde este lugar los últimos dos gobiernos colorados, la crisis de 2002 y los 15 años de la era progresista, salvo los dos años como ministra del Interior. El colorado Amorín (65 años) entró cinco años después, en febrero de 2000, aunque antes había realizado algunas suplencias. Y dice que aquellos primeros años fueron los que vivió en forma más intensa, con el gobierno de Jorge Batlle y las sesiones maratónicas en medio de la crisis. Abdala -blanco y de 53 años- arrancó en 2005, unos días antes que el Frente Amplio llegara al poder. Y sus quince años de legislador coincidieron con los tres períodos que gobernó la izquierda.

Los tres entran a una sala y se preparan para charlar con El País. “Esta es la sala Daniel Díaz Maynard, un maestro”, dice Tourné, en referencia, al fallecido legislador frenteamplista. “Vos ya sabés, de tus maestros al que le tenía gran cariño es a Guillermo”, responde Amorín y habla de Guillermo Alvarez, el dirigente socialista que murió en agosto de 2004. “Guillermo era duro, pero lo traías acá y te ponías de acuerdo en todos los temas”, sigue el legislador quincista, a lo que Tourné afirma que aquellos eran los códigos que se manejaban antes.

-¿Cambiaron los códigos?

Tourné: En algún caso, lamentablemente sí. Los códigos se aprenden en la marcha.

Amorín: Cambió la gente. Hoy tenés personas buenas de todos los partidos, que mantienen conductas éticas. Y tenés de los otros.

Tourné: Los parlamentarios no están exentos de la lógica y la cultura general de la sociedad. El peso del individualismo a veces está por encima de lo colectivo. Hay una carrera un tanto demagógica, hablando mal del Parlamento y de los parlamentarios. Se creen que van a conquistar alguna ventajita y le pegamos a una de las instituciones pilares de la democracia.

Abdala: Yo tengo una lectura menos pesimista. Si bien hubo un desdibujamiento de los códigos, la política en Uruguay reconoce determinados límites, en comparación a otros países.

-Pero la imagen de los políticos está devaluada, al menos según las encuestas.

Tourné: Eso no es una casualidad: es una estrategia política. Le conviene a algunos que los políticos se desmoneticen.

Abdala: La insatisfacción de mucha gente tiende a canalizarse en el Parlamento. No es culpa de la política, yo creo en la dirigencia.

Amorín: Muchísima gente cree que podemos cambiar el mundo. Y en realidad lo que podemos es hacer leyes, que no le cambian la vida a la gente. Yo tengo amigos que me dicen: “Ustedes se la pasan hablando y no hacen nada”.

Senadora Daysi Tourné. Foto: Archivo El País
Daisy Tourné entró el 15 de febrero de 1995 a la Cámara de Diputados y no se fue más del Parlamento. Foto: Archivo El País

-Esa es una crítica recurrente: se la pasan hablando.

Tourné: Acá venimos a discutir. Hay algo que es bien de los uruguayos: hay un problema y creemos que se arregla con una ley. Nada más lejos (se ríe).

Abdala: Hay niveles de frustración inevitables. La gente vota con el resto de esperanza que le queda y espera cambios para el país y su familia. Entre la realidad y las expectativas, hay una distancia grande. Los políticos alimentamos eso y no solo por las promesas irresponsables: hay dificultades por la propia realidad.

-Antes de iniciar la charla Amorín decía que estaba cansado tras 20 años como legislador…

Amorín: Estuve dos décadas acá. Ya está bien. Yo me sentí absolutamente útil los primeros cinco años que estuve, de 2000 a 2005, cuando era el legislador visible del gobierno de Jorge Batlle. Daisy sabe porque me veía todos los días: ahí trabajé muchísimo llegando a acuerdos y tratando de sacar el país adelante en un momento muy difícil. Trabajábamos 14 horas por día, teníamos sesiones interminables.

Tourné: Maratones.

Amorín: La verdad es que estos últimos períodos no me sentí tan útil siendo oposición de un gobierno con mayoría parlamentaria. Y a mí me gusta más la tarea ejecutiva que la legislativa. Por eso en este último período resolví no estar en las listas.

Tourné: Yo adoro el Parlamento. Fui oposición y gobierno. Defiendo a Montesquieu, la democracia realmente es acá. Estamos los que nos votó el pueblo. Y cuando yo era chiquilina…

Abdala: No hace tanto.

Tourné: Gracias, adorado.

Amorín: Después dicen que los políticos mienten (se ríen todos).

Tourné: Yo hablaba del Parlamento burgués cuando era chica y después viví la dictadura...

Senador José Amorín Batlle. Foto: Francisco Flores.
José Amorín Batlle entró al Parlamento en febrero de 2000, aunque antes había realizado algunas suplencias. Foto: Francisco Flores.

-¿Se acuerdan del primer día acá en el Parlamento?

Tourné: Yo no sabía ni por dónde se entraba. Me llevó de la manito Guillermo Álvarez. En noviembre me preguntó dónde quería estar y le dije que me gustaría la comisión de derechos humanos. Cuando llegué en febrero era la presidenta de la comisión de legislación laboral.

Abdala: Me acuerdo una suplencia que hice en 1995. Ese día se trataba la ley de seguridad ciudadana que promovía el gobierno de (Julio María) Sanguinetti. Estudié el tema muchos días y me anoté para hablar. Pero tengo muy presentes los nervios que pasé. Nadie nace sabiendo. Todo se aprende con el paso del tiempo. Uno tiene que tomar aire antes de hablar en esas ocasiones.

Tourné: Yo había hablado en asambleas multitudinarias de 4.000 o 5.000 maestros. Acá hablé por primera vez el 8 de marzo de 1995, por el Día de la Mujer. Me temblaban las rodillas.

Amorín: Una anécdota. Fin de semana de 2002, se terminaba el feriado bancario. El domingo a las 4 de la mañana se aprueba en el Senado aquel proyecto de ley antes de que vinieran los famosos 1.500 millones de dólares para empezar a salir de la crisis. A la mañana siguiente se empieza a tratar en Diputados y ahí somos muchos más. Todo el mundo quería hablar. Pasado el mediodía me llaman de Presidencia y me dicen: “José, se tiene que votar antes de las dos de la tarde porque si no, mañana no abren los bancos”. Entonces nos juntamos los coordinadores y les dije: “¿Cómo hacemos?”. Había 18 diputados del Frente anotados para hablar. Daisy era la coordinadora del Frente. Habla con su bancada y vuelve con esta idea: “Votamos el proyecto ahora y hablamos después. En vez de los tres minutos de fundamento de voto, le damos 15 y ustedes se quedan”.

Abdala: Cambiaron el reglamento.

Tourné: Era la salida.

Amorín: Votamos y el lunes abrieron los bancos.

-¿Dónde se ven a partir del 1° de marzo?

Tourné: Haciendo nada en mi casa. Voy a intentar disfrutar.

Amorín: Yo voy a trabajar en el estudio.

Abdala: En la Casa del partido, integrando el Directorio.

-Hay un gobierno nuevo que tiene cargos para distribuir…

Abdala: Bueno, hable con el gobierno electo.

Tourné: Ustedes dos son unos sinvergüenzas (se ríen todos juntos, una vez más).

Diputado Pablo Abdala. Foto: Francisco Flores.
Pablo Abdala arrancó en 2005, unos días antes que el Frente Amplio llegara al poder. Foto: Francisco Flores.

Los recuerdos: noches interminables, varios momentos insólitos y muertes en sesión

-¿Cuál fue el momento más raro o insólito que les tocó vivir acá?

Amorín: Yo era presidente de la cámara y se trataba un tema complicado con las barras llenas, en contra del proyecto. Me llamaron de Presidencia de la República y me pidieron que fuera a una reunión. Volvía en una hora. Mi suplente era un diputado del Frente Amplio, Gustavo Guarino. Quedaban ocho anotados para hablar, por lo que me daba para estar cuando el proyecto se votara. Pero se fueron borrando y se votó antes, por lo que el diputado frenteamplista quedó como presidente de la cámara en ese momento. Le tiraron monedas, lo escupieron. Cuando volví, todavía temblaba. “Nunca más me hagas esto, nunca más”, me decía. “Y bueno, viejo, a mí me pasa todos los días”, le respondí yo.

Tourné: El diputado (Guani) “Alma” dos Santos no tenía límites, era entrador y simpático. Un día estaba muy enojado porque se tenía que ir a Artigas y no había entrado en fecha el aguinaldo. En plena sesión pidió la palabra y dijo: “Señor presidente, ¿cuándo van a pagar el aguinaldo?”. No me olvido más (se ríe).

Abdala: En el tramo final de la discusión presupuestal de 2005 completamos 36 horas ininterrumpidas de sesión. Pasamos un día y medio. Nunca había experimentado la sensación personal de haber perdido la noción del tiempo y el espacio.

Tourné: De esas tuve varias. Cuando aparecen fotos de un legislador dormido, no saben lo que se pasa acá. Hubo un legislador colorado que falleció en una sesión. ¿Cómo se llamaba?

Amorín: Claro, (Angel) Fachinetti. Eso ocurrió en 2004. Fue a la bancada colorada, habló con la señora y cayó muerto. Horrible, muy triste. Ese fue el peor momento que me tocó vivir acá en el Palacio Legislativo.

Abdala: Hay otro caso anterior, de Julián Olascoaga, blanco, en el Senado.

Tourné: Esta es una tarea medio loca, espantosa. No es sana.

¿Por qué no seguirán en el próximo Parlamento?

“No voy a negar que en la elección de octubre, cuando confirmé que no había sido reelecto hubo un impacto y una dosis de frustración”, dice el diputado nacionalista Pablo Abdala, que no logró continuar como diputado tras 15 años ocupando una banca. Ahora su nombre suena para un cargo en un ente público a partir del próximo 1° de marzo. “Esto no es para siempre. Pero la actividad política no se detiene, aunque sea en la militancia”, agrega Abdala.

En cambio, la senadora socialista Daisy Tourné afirma que eligió irse del Parlamento tras 25 años como legisladora. “Soy privilegiada. Era una etapa terminada. Pero, como amo esta institución, tengo algunas nostalgias”, afirma. En setiembre pasado se conoció una carta donde Tourné confirmaba que se bajaba de la lista: “Lo único que motivó mi participación en las internas fue la demanda de un grupo de entrañables compañeros y compañeras (...) Yo seguiré participando en la vida de mi querido PS”, escribió.

Por último, el senador colorado José Amorín asegura que también decidió no continuar en el Parlamento: “No me da ninguna pena, estoy contento con lo que estoy haciendo y voy a hacer”.

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