LA COLUMNA DE PEPEPREGUNTÓN

No

La información que recibió la Ursea sobre el ajuste de tarifas no presentó "fundamentos del cálculo específico" del porcentaje de alza. Foto: Fernando Ponzetto
Tarifas públicas. Foto: Fernando Ponzetto

NO es NO. ¿NO se entiende? NO a la LUC. NO a lo que dice. Y NO también a lo que NO dice, pero insinúa. NO a la herramienta, porque NO propicia el debate y NO es un instrumento democrático. NO a haber tenido de estudiarla, discutirla y aprobarla en medio de una pandemia. NO.

NO a los aumentos de tarifas públicas. Y a su vez NO a cualquier intento de recortar las inversiones de las empresas públicas que se financian con esas tarifas. NO a los cambios en el rumbo de Antel, UTE u OSE. NO a los que quieren achicar el Estado. NO a los que ponen en peligro la soberanía nacional. NO pasarán.

NO a cualquier iniciativa que suponga una baja del gasto público. NO es momento de ahorrar. NO al ajuste. NO a la motosierra y NO a la tijera.

NO a revisar si cada peso está bien gastado o invertido. NO a revisar, en un momento de fortísimas restricciones presupuestales, la eficiencia de cada programa. NO debe tocarse nada. Todo fue bien hecho y funcionó bien. El que NO lo entienda, NO quiere lo mejor para el Uruguay y los uruguayos.

NO, por supuesto que NO, a las auditorías. NO a los anuncios de investigar a fondo los gastos del Antel Arena, o los negocios de Ancap, o la forma en que se distribuían recursos en el Mides, a los contratos de ASSE, o la distribución de recursos del Inefop. NO a los que ponen en duda la honestidad, el buen proceder o la tarea de los compañeros.

NO a los allanamientos nocturnos, aunque se realicen con orden del juez. NO a las iniciativas que buscan dar mejores herramientas para la acción policial. NO a la represión, como instrumento legal para imponer el orden y hacer cumplir la ley. NO. Mil veces NO.

NO a que se intente coartar la libertad de expresión de docentes y estudiantes, aunque defender ese derecho suponga violentar la laicidad en los centros de estudio.

NO a la prohibición de que, en medio de acciones sindicales legítimas, se ocupen empresas o se realicen piquetes que impidan el libre acceso de los propietarios o de aquellos que, discrepando con la medida adoptada por un gremio, quieran de todos modos ingresar a trabajar. NO a la personería jurídica del Pit-Cnt. Y NO a quienes, con intenciones oscuras, reclaman transparencia en las finanzas de la central sindical y de los gremios que le componen.

NO a la reforma previsional. NO a las Afap y NO al lucro. NO a las zonas francas y a los incentivos a las inversiones privadas. NO al sistema financiero pero, a la vez, NO a cualquier cambio en la Ley de Inclusión Financiera. NO a flexibilizar las condiciones para que extranjeros adopten la residencia fiscal uruguaya. Y NO, obviamente, a todo lo que a la OCDE le parezca mal.

NO a la coalición restauradora. NO al capitalismo salvaje. NO a los que afirman que en Venezuela y en Cuba no hay democracia.

NO a cualquiera que venga a cambiar lo que, después de quince años de gobierno, se consideraba -como diría el dictador Francisco Franco- “atado y bien atado”.

¿Es tan difícil de entender?

NO es NO.

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