NACIDO PARA RENACER

Policías salvaron a un recién nacido que no podía respirar

El parto se adelantó y el bebé nació en una vivienda; cuando llegaron a asistirlo estaba cianótico.

Ramses, que tiene dos semanas de vida, permanece internado en el Hospital de Clínicas. Foto: Gentileza de la familia
Ramses, que tiene dos semanas de vida, permanece internado en el Hospital de Clínicas. Foto: Gentileza de la familia

El bebé recién nacido que fue salvado por dos policías continúa internado pero en buen estado de salud luego de que dejara de respirar en varias ocasiones tras nacer. Se encuentra, junto a su madre, asistidos en el Hospital de Clínicas.

El hecho, que fue informado ayer por el Ministerio del Interior, ocurrió hace casi dos semanas y tuvo como protagonistas al cabo Mauricio Ríos y al agente Claudio Aguiar. Ambos se encontraban de mañana patrullando cuando por la radio les informaron que debían trasladar a una mujer que estaba con el embarazo a término, cerca del Mercado Modelo; pero apenas llegaron al lugar se encontraron con una sorpresa.

"En el momento que estacionamos el móvil en la puerta salieron varias mujeres gritando se muere, se muere. No entendíamos nada", contó a El País el cabo Ríos.

Cuando ingresaron a la casa vieron a la madre sentada en un colchón, en el piso, tapada con una sábana, y se dieron cuenta de que el bebé ya había nacido. "Estaba aún con el cordón umbilical y acostado en el colchón, completamente morado, cianótico. Para mí estaba sin vida", contó Ríos.

Según dijo, lo primero que hizo fue agarrarlo en brazos y comenzó a hacerle masajes cardíacos. "Como no reaccionaba le di respiración boca a boca y ahí me di cuenta que había algo que estaba obstruyendo las vías respiratorias. Supuse que se podía tratar de líquido amniótico por lo que lo puse de costado para que no se ahogara", relató.

Habían pasado unos minutos, y a pesar de que Ríos le seguía haciendo masajes, el recién nacido no reaccionaba. "Hasta que en un momento abrió los ojos", contó el cabo con alegría.

El alivio sin embargo duró poco ya que el bebé volvió a dejar de respirar. Mientras Ríos seguía con los masajes cardíacos, el otro policía le cortó el cordón umbilical, primero con un tijera escolar, pero como no tenía filo, se vio obligado a recurrir a un cuchillo de cocina tramontina.

"Pocos segundos después el bebé abrió nuevamente los ojos, largó un líquido por la boca y comenzó a respirar", contó Ríos.

Traslado e internación.

Una vez que la criatura estuvo estable, los policías lo abrigaron con una manta y lo llevaron junto a la madre al Hospital Policial en el patrullero. En el camino también pasaron algunos sustos, cuando por momentos el pequeño dejaba de respirar. En este caso era el agente Aguiar quien le realizaba los masajes cardíacos. "Recién cuando estábamos a pocas cuadras del hospital se estabilizó. Al llegar ya nos estaban esperando porque la central policial había avisado. Le hicieron estudios al niño y a la madre y ambos quedaron en buen estado. El pequeño fue internado en una incubadora", contó el cabo.

La tenencia.

Antes de que el bebé (llamado Ramsés, como el nombre de uno de los protagonistas de la telenovela brasilera "Moisés y los diez mandamientos"), sea dado de alta, un juez establecerá a quién corresponderá su tenencia, ya que la madre no tiene permitido hacerse cargo debido a sus problemas con las drogas. María José, una de sus hermanas, se ofreció a criarlo. "Estoy esperando la resolución pero ya tengo todo: la ropa, la cuna, el cochecito, las mamaderas, los chupetes y los pañales", contó a El País.

Entre ella, su madre y sus hermanas ayudaron a traer al niño al mundo pero cuando se dieron cuenta que no lloraba no supieron qué hacer. "Yo tuve dos hijos pero en el hospital, y lo mismo mis hermanas. Mi madre me dijo que le metiera la mano en la boca y lloró un poquito pero luego dejó de respirar de nuevo, por lo que le di una palmada fuerte en la cola y volvió a pasar lo mismo. Pasamos momentos de mucho nerviosismo antes de que viniera la policía pero por suerte ya esta todo bien. El gordo está precioso".

Héroes con sirena y gran sensibilidad

Durante los 12 años que ha trabajado como Policía, al cabo Mauricio Ríos le ha tocado en tres ocasiones atender un parto. Pero según dijo a El País, "ninguno fue como este. Las otras veces solo tuve que cortar el cordón umbilical, abrigar al bebé y hacer el traslado hacia el hospital. En esos casos, tanto la madre como el pequeño se encontraban en buenas condiciones", contó Ríos. Algo similar ocurrió con el agente Claudio Aguiar. "Cuando estuve trabajando en el Cerro participé de algún traslado de una mujer embarazada pero nunca tuve que ayudar en un parto y menos ayudar a revivir a un bebé", explicó a El País. Los médicos le dijeron que gracias a que le hicieron los masajes y le cortaron el cordón pudo empezar a reaccionar bien, y que si no hubieran estado ahí probablemente el pequeño no habría sobrevivido. "Llega un momento que te lo tomás como algo personal, que es inevitable que no te influya, al menos un poco, una situación como ésa. Yo soy padre y si se me moría ese niño me hubiera quedado grabado de por vida", sostuvo el agente. Para Aguiar, después que pasó todo y viendo los resultados positivos "fue un lindo momento. Nosotros nos quedamos muy contentos. Mi compañero reaccionó en el momento exacto, hizo lo que tenía que hacer, y eso estuvo buenísimo", destacó el agente Aguiar.

El cabo Ríos no solo ha salvado la vida de bebés sino que en el año 2012 fue quien rescató a una mujer que se estaba ahogando en las aguas del Río de la Plata.

TESTIMONIO
Mauricio Ríos: "Cuando llegamos estaba acostado en el colchón completamente cianótico”. Foto: Facebook Mauricio Ríos
Mauricio Ríos, policía
"Cuando llegamos estaba acostado en el colchón completamente cianótico”, dijo. “Le hice masajes cardíacos pero como no reaccionaba probé con la respiración boca a boca”, agregó.

TESTIMONIO
María José, tía del bebé: "Yo tuve a mis hijos en el hospital por lo que no sabía qué hacer”. Facebook: Nani Gonsalez
María José, tía del bebé
Yo tuve a mis hijos en el hospital por lo que no sabía qué hacer”, afirmó la mujer. “Ya tengo todo: la ropa, la cuna, el cochecito, las mamaderas, los chupetes...”

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