HOMICIDIO EN COYOTE

Policías a prisión por homicidio

Tres efectivos de la Republicana dispararon ante un tumulto de jóvenes en un local bailable.

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Un grupo de 50 personas coparon la casa de jóven vinculado a patovicas de Coyote. Foto: A. Colmegna

Tres policías de la Guardia Republicana fueron procesados con prisión, uno de ellos como autor del homicidio de Nicolás Cuña, el joven de 19 años baleado en la esquina del boliche Coyote, y otros dos por su participación en la trifulca callejera que se desató el lunes de madrugada frente a las puertas del local bailable.

El juez penal de 12º turno, Nelson Dos Santos, dictó el procesamiento con prisión para el policía que le disparó al joven con su arma de reglamento, mientras se desempeñaba como guardia de seguridad del local.

Para los otros dos oficiales que también dispararon ante un tumulto de adolescentes que se encontraban en la esquina del boliche, en Colorado y San Martín, el magistrado dispuso el procesamiento por un delito de riña con el agravante de homicidio.

Represalia.

En la noche del lunes, luego de que los oficiales declararan por primera vez en el juzgado, se registraron graves disturbios en las inmediaciones de San Martín y Capitán Tula, a pocas cuadras de la casa donde vivían Nicolás Cuña y su familia.

Dos autos fueron prendidos fuego: uno en la esquina de Capitán Tula donde se estaba manifestando un grupo de personas pidiendo "justicia" por el joven fallecido, y otro a unas pocas cuadras, en un pasaje entre Avenida de las Instrucciones y Domingo Arena.

Allí reside un muchacho de 16 años al que varias versiones señalaban como responsable de los incidentes que desembocaron en la muerte de Cuña.

Un grupo organizado de entre 50 y 60 personas coparon la vivienda del muchacho, que estaba con su madre, incendiaron el auto estacionado en la calle y arrasaron con todo el mobiliario de la casa: sillones, electrodomésticos y el juego de comedor. Cargaron todo en un camión y se marcharon.

Los familiares de Cuña señalaron a El País que ellos y los amigos del joven fallecido nada tuvieron que ver con esos hechos.

Amigos se reunieron para marchar en reclamo de
Amigos se reunieron para marchar en reclamo de "Justicia por Nicolás". Foto: A. Colmegna

"Nosotros no somos así, los que hicieron esto son oportunistas", aseguró Luis Cuña, hermano de Nicolás.

El muchacho y su madre, que se desempeña como enfermera, se encerraron en un cuarto mientras le desvalijaban la vivienda.

Según las versiones que se propagaron por el barrio, este joven estaba relacionado con los guardias de seguridad que intervinieron en los incidentes frente a la entrada del boliche.

En el juzgado.

Las declaraciones de los testigos que estuvieron en las afueras del baile de Coyote fueron fundamentales para que la Justicia procesara a los tres efectivos de la Guardia Republicana.

Entre los declarantes se encontraban presentes quienes acompañaron a Nicolás Cuña a la puerta del baile, funcionarios de la Intendencia de Montevideo que estuvieron esa noche en el lugar de los hechos, un taxista y otro testigo que relató a El País, para su edición del pasado martes, cómo se sucedieron los hechos.

Este último, vecino del barrio de Cuña, había afirmado que los policías usualmente trabajaban en el local vestidos de particular con sus armas de reglamento, y cuando había disturbios disuadían con tiros al aire o esparcían gas pimienta en los rostros de los jóvenes.

El padre de Nicolás dijo que
El padre de Nicolás dijo que "era esperable algo así en un lugar como Coyote". Foto: A. Colmegna

El testigo dijo que vio al policía cuando salió del baile y apuntó directamente al tumulto, hiriendo a Cuña, quien unos minutos más tarde fue trasladado con un tiro en el pecho al Hospital Español, donde los médicos diagnosticaron su fallecimiento.

El taxista también fue testigo de los hechos. Justo en el momento que se estaba desarrollando la trifulca, levantaba un viaje en la puerta de Coyote.

El hombre, en ese momento, sintió que una piedra impactó en el vehículo, giró para ver qué sucedía, y vio cuando el policía sacó su arma.

Para “intimidar".

Luego de las declaraciones, los testigos reconocieron en un careo a los efectivos que trabajaban como guardias de seguridad en el boliche.

Los oficiales admitieron que efectuaron “disparos intimidatorios para que el grupo que participaba de los desórdenes se dispersara”, según las declaraciones ante la Justicia.

Los guardias de seguridad, que no tenían permitido trabajar allí por ser funcionarios del Ministerio del Interior, alegaron que en primera instancia fueron agredidos por los jóvenes que se encontraban en la puerta del baile. Según el relato, “ellos empezaron a tirar piedras y a insultar, después nosotros reaccionamos, pero nunca tuvimos la intención de matar a nadie”, señalaron.

Los policías, tampoco tenían permitido usar sus armas de reglamento para este tipo de trabajo, aunque los vecinos del lugar aseguraron a El País que era habitual “verlos los fines de semana con las armas en las manos”.

Las intensas jornadas judiciales, que entre lunes y martes abarcaron más de 25 horas de trabajo, determinaron mediante pericias balísticas que la bala que dio muerte a Cuña, primero picó en el piso y luego pegó en el pecho del joven.

Según la pericia, la bala entró desde abajo hacia arriba, y quedó alojada en el tórax.

La Justicia también libró una orden de captura para tres personas más que oficiaban de guardias de seguridad en el local bailable la noche en que se registraron los disturbios.

El local.

En cuanto a los dueños del local bailable, la Justicia dispuso el inicio de un presumario, “para indagar sobre las responsabilidades por la cantidad de entradas que fueron vendidas y si las mismas excedieron el tope permitido de personas para entrar al local”, informó una fuente judicial.

Otro de los temas a indagar hoy es por qué los guardias contratados para custodiar un baile organizado para menores de edad portaban armas, algo que “debió haber sido controlado tanto por el INAU como por la inspección de la Intendencia”, dijo el juez de la causa.

La gresca entre los guardias de seguridad y los jóvenes que se encontraban en la puerta comenzó luego de que un inspector de la Intendencia diera aviso de que la capacidad estaba por colmarse. En ese momento los encargados de seguridad del boliche cerraron sus puertas, recibiendo insultos y pedradas por parte de los jóvenes que ya tenían sus entradas compradas.

La Justicia tratará de establecer si hubo responsabilidad por parte de la Intendencia en el control de la venta de entradas para la noche de “Candy Plus 15”, tal como se convocaba a través de las redes sociales.

Cierre.

Ayer la página oficial de Coyote anunció que cerrará sus puertas por tiempo indeterminado.

“Debido a los hechos de pública notoriedad, Coyote informa que no abrirá sus puertas en tanto no se den las garantías y condiciones debidas. Gracias”.

El País consultó a autoridades de la Intendencia de Montevideo respecto a la posible clausura del local bailable, pero hasta ayer a última hora no hubo una respuesta.

Velatorio.

Ayer por la noche se llevó a cabo el velatorio de Nicolás Cuña en la sala fúnebre municipal que se encuentra ubicada en avenida General Flores. Hasta allí llegaron caminando familiares, amigos, compañeros y allegados a la familia Cuña, quienes se manifestaron por las calles con cartelería.

“Nicolás nos va a dar fuerzas”

Los amigos de Nicolás Cuña y compañeros de la banda de rap que recientemente habían conformado, aseguraron que seguirán “escribiendo y componiendo para que la música llegue a oídos de todos; la gente tiene que saber lo que Nicolás quería llevar adelante en el barrio, era un pibe que estaba en contra de la violencia”. Los chicos que habían llegado a grabar un primer tema, también expresaron que Nicolás es quien les dará “fuerzas para seguir adelante con un proyecto que se estaba convirtiendo en realidad, esto de grabar rap era el sueño de nosotros”.

Por su parte, el padre de Nicolás, Mariano Cuña, agradeció a los amigos del joven fallecido “que están en los momentos más difíciles de la familia”.

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