INSEGURIDAD EN MONTEVIDEO

Vecinos de Malvín Nuevo denuncian aumento de robos

Aseguran que hay más rapiñas a los transeúntes y robo de combustible

Al igual que en otros puntos de Montevideo, la zona de Malvín Nuevo es escenario de inseguridad. Foto: Francisco Flores
Al igual que en otros puntos de Montevideo, la zona de Malvín Nuevo es escenario de inseguridad. Foto: Francisco Flores

La zona de Malvín Nuevo se populariza con nuevos edificios de viviendas, empresas y servicios. Las empresas constructoras adquieren terrenos baldíos y construyen torres que tienen porteros las 24 horas. Crece el urbanismo, pero también la inseguridad. Y los vecinos están cansados.

La calle Oviedo y Ñangaripe es uno de los puntos críticos de Malvín Nuevo. Según una decena de vecinos consultados por El País, de día “está tranquilo”, pero en la noche “mejor no andes solo en la calle”.

A las 12.30 de ayer, un grupo de tres personas consumía pasta base detrás de Barraca Europa. Agustín Lescano, alcalde del Municipio E, dijo que son limpiavidrios que, cuando no están haciendo esta función, “acampan” en el lugar.

Una sucursal del supermercado Devoto de la cuadra ha sido blanco de robos en el último año. En 11 meses sufrieron cuatro episodios violentos. Sergio, encargado del local, contó que en cada ataque se llevan “la plata chica”. “La última vez vinieron dos personas armadas a las 7 de la tarde. Nada diferente de lo que sucede en otras zonas de Montevideo”, comentó. Desde el negocio temen nuevos hechos: hay veces que algunos sospechosos, con aparente intento de cometer un delito, observan desde afuera los movimientos de los empleados.

Las roturas de vidrios de los autos ocurren casi todos los días. Sofía García, de 33 años, vive desde septiembre del año pasado en esta zona. Una de las primeras noches dejó el vehículo en la calle y le cortaron el caño del combustible para robarle nafta. A un vecino este episodio le sucedió cinco veces. Harto de los robos, decidió colocar un caño más grueso para que a los delincuentes les sea más difícil cortarlo.

Osvaldo Arellano, uno de los porteros de las torres, dijo que adentro del edificio no sucede nada. “Pero afuera es algo de todos los días. El otro día a una mujer la robaron acá enfrente y los ladrones se fueron caminando. La Policía llegó a la media hora”, contó. En más de una oportunidad, alguna habitante de la torre le pidió al portero que la acompañara a una de las paradas de ómnibus por temor de que le ocurra algún incidente de este tipo.

Más vecinos.

Las gigantescas torres de edificios están rodeadas de más de una decena de casas en la calle Oviedo. Liliam vive desde hace 17 años en el barrio. Dijo que los episodios son “esporádicos”, pero se ven en el barrio. Y puso el ejemplo de lo que sucedió hace un mes: un domingo a las 3 de la tarde dos personas que la fueron a visitar estaban a punto de ingresar en su hogar. Mientras tocaban timbre, un delincuente le forzó la cartera a una de las invitadas. En el forcejeo, ganó la mujer: el ladrón huyó sin lograr su cometido.

Su domicilio también fue invadido. “Antes de tener la cerca eléctrica, robaban los farolitos y también forzaron la puerta de la casa”, comentó.

Varios indigentes instalan carpas al lado del arroyo Malvín. Foto: Francisco Flores
Varios indigentes instalan carpas al lado del arroyo Malvín. Foto: Francisco Flores

Germán vive en una casa lindera a una de las torres. Aseguró que nunca le pasó nada. Pero le consta, y así lo repitieron otros vecinos, que algunos delincuentes que roban en la zona intentan resguardarse en las canaletas del arroyo Malvín, que luce casi sin agua. Y agregó: “Hace un año, cuando estaban haciendo el edificio de al lado de la casa, algunos ladrones se llevaban materiales”.

Alejandro Marrone vive hace 15 años en la cuadra y agradeció que hayan puesto luces hace seis meses. “Acá antes era una boca de lobo. Yo mismo había puesto un foco porque estaba feo de verdad”, comentó.

Los asaltos han alcanzado hasta a los empleados de Tata Consultancy, una multinacional india de servicios de tecnología de la información, que tiene una sede en esta zona. Alejandra Viera, su recepcionista, contó que “varios funcionarios” sufrieron episodios violentos. “Algunos hicieron la denuncia, y en otros fueron intentos de robo de celular y de dinero que no llegaron a concretarse. Pasa bastante seguido”, indicó.

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