SHANGRILÁ

Secuestraron a una joven tres días, pagaron el rescate y capturaron al líder de la banda

Fue privada de libertad en Shangrilá y la escondieron en un asentamiento.

La Policía siguió al auto, pagó el rescate y cuando el líder de la banda estacionó el vehículo, lo detuvieron.. Foto: archivo El País
La Policía siguió al auto, pagó el rescate y cuando el líder de la banda estacionó el vehículo, lo detuvieron.. Foto: archivo El País

Un equipo especial de la Policía capturó al líder de una banda que secuestró durante tres días a la hermana de un preso para solicitarle un rescate de US$ 70.000. Otros dos integrantes de la banda continúan prófugos, dijeron a El País fuentes policiales.

En la tarde del viernes 21, el fiscal de la Ciudad de la Costa, Fernando Valerio, acusó al detenido de un delito de secuestro. Valerio acordó un juicio abreviado con el abogado del acusado, Marcos Pacheco. Posteriormente, el juez de la Ciudad de la Costa Bernardo Bueno remitió a la cárcel al detenido por un delito de secuestro y violación de domicilio, señalaron operadores judiciales.

El País trató de comunicarse ayer sin éxito con Valerio.

Consultado por El País el abogado defensor del líder de la banda de secuestradores, Marcos Pacheco, explicó que se llegó a un acuerdo con la Fiscalía para acceder al proceso abreviado por conveniencia de las normas vigentes. “Si iba a juicio, mi cliente tendría una pena mayor”, agregó el penalista.

Ayer no trascendió el monto de la pena de prisión que enfrentará el líder de la banda.

El caso. 

El 7 de abril de 2019, una joven de 28 años, hermana de un recluso, dormía en el segundo piso de su casa ubicada en el balneario Shangrilá, Canelones. Dos individuos llegaron a la casa en un auto. Uno de ellos derribó la puerta y corrió hasta el dormitorio de la joven.

“No mirés para acá”, ordenó el captor. Y enseguida preguntó: “¿Dónde está la plata?”.

El delincuente sacó la funda de la almohada y la colocó encima de la cabeza de la víctima. Luego le pidió que colocara las manos hacia adelante y las ató con una piola.

Al llegar a la planta baja, uno de los individuos hizo una llamada telefónica a una persona preguntando qué hacían con la joven. Posteriormente, la subieron al asiento trasero de un auto. El viaje duró poco tiempo: entre 10 y 15 minutos.

Tras bajar a la víctima del auto, los secuestradores la encerraron en una pieza de un rancho ubicado en un asentamiento. Enseguida los delincuentes comenzaron a amenazarla. El hoy acusado por el fiscal Valerio le entregó un celular a la víctima para que se comunicara con su hermano en prisión. La mujer obedeció a las órdenes de sus captores.

Según la investigación policial, los captores le solicitaron al hermano la suma de US$ 70.000 o la matarían. Poco después, un familiar avisó a la pareja de la joven secuestrada y ésta presentó una denuncia a la Policía.

La persecución. 

Tras conocerse la información de que estaba en curso un delito de secuestro, uno de los ilícitos más graves según el Código Penal, autoridades de la Policía crearon un equipo especial de investigadores y de negociadores para tratar de ubicar a la banda y luego rescatar con vida a la joven privada de libertad.

Los policías comenzaron a realizar escuchas telefónicas. Posteriormente, según las fuentes, los investigadores se comunicaron con integrantes de la banda con el propósito de lograr la liberación de la joven sin daño alguno. En esa comunicación, los secuestradores exigieron el pago de un rescate de US$ 60.000 más un auto y una camioneta. Los investigadores rechazaron de plano el pedido de la banda.

Poco después, los policías hicieron un nuevo contacto. En esa oportunidad, los delincuentes bajaron sus pretensiones. Exigieron el pago de un rescate de US$ 40.000 más el auto y la camioneta.

El negociador policial también rechazó esa exigencia. Y planteó que era clave que la joven fuera puesta en libertad a la brevedad posible.

En un tercer contacto, la banda continuó bajando sus aspiraciones. Esta vez reclamaron US$ 20.000 y los dos vehículos.

Pasaron tres días. En un nuevo contacto, los secuestradores plantearon la liberación de la joven a cambio de US$ 15.000 y un vehículo con la documentación al día.

El 10 de mayo de 2019, se entregó en Montevideo la suma requerida por los secuestradores más un auto. El líder de la banda se subió al vehículo y circuló por la ciudad. No sabía que era seguido por efectivos policiales. Cuando estacionó, fue detenido. Próximo a las 19:00 horas de ese día, el equipo policial detectó que la víctima había sido liberada en un barrio montevideano, cerca de la casa de un familiar. La víctima fue corriendo a la casa de su pariente. Desde allí avisaron a la Policía. Los efectivos la encontraron en estado de shock pero sin ningún golpe.

Los secuestros que sacudieron al país.

En la década de los noventa ocurrió el secuestro de un joven hijo del propietario de una automotora ubicada en la calle La Paz. Era el primer secuestro después de la dictadura militar y el caso conmocionó el país.

La Policía logró la liberación del joven en momentos en que la banda iba a cobrar un supuesto rescate. La mayoría de los delincuentes murieron abatidos en un tiroteo con efectivos del entonces Departamento de Investigaciones de la Policía de Montevideo.

El segundo secuestro recordado es el de la joven Valentina Simon, realizado en 2003 por el abogado y escribano Juan Carlos Marrizcurrena. El profesional fue liberado en 2008. Poco después, la Suprema Corte de Justicia le permitió volver a ejercer su actividad profesional. Valentina Simón se mudó a Miami donde abrió una empresa relacionada con la comunicación.

En 2010, el empresario y corredor de bolsa, Ignacio Rospide, fue secuestrado cuando llegaba al Club Armonía, ubicado en la rambla de Montevideo. Rospide estuvo cautivo durante 24 horas. En ese interín, los captores se comunicaron con su familia y exigieron un rescate de US$ 1.800.000. El ideólogo del crimen fue uno de los asadores. Rospide fue llevado a una finca en San José. El líder de la banda y otros dos secuestradores fueron capturados.

En 2015, un empresario del sector metalúrgico fue secuestrado por una banda integrada por dos dominicanos, en la zona de Avenida General San Martín y Felipe Contucci. En dos horas, la Policía liberó a la víctima, que presentaba un impacto de bala en uno de sus brazos y estaba atado a una silla en el interior de un rancho en el barrio Marconi.

Ese mismo año, la médica ginecóloga Milvana Salomone, fue secuestrada frente a su casa en el barrio Parque Rodó. La profesional estuvo recluida casi un mes en un pozo. La banda fue desarticulada por la Policía. También en esa oportunidad se recuperó gran parte del rescate.

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