La delincuencia va por las armas del Estado

Policías y militares: nuevas víctimas de los rapiñeros

Bandas de delincuentes buscan fortalecer su arsenal con armas del Estado.

Pericias: Policía Científica estudia el proyectil que quedó en el chaleco anti balas del soldado al que los delincuentes quisieron rapiñar. Foto: Fernando Ponzetto
Pericias: Policía Científica estudia el proyectil que quedó en el chaleco anti balas del soldado al que los delincuentes quisieron rapiñar. Foto: Fernando Ponzetto

El mundo del delito necesita armas y las busca en los lugares más insólitos. El mercado de la violencia requiere cada vez más herramientas. Los delincuentes ya no se detienen ante militares, policías o una armería con un potente sistema de seguridad.

Ayer, a la hora 11:00, un soldado fue asaltado mientras hacía guardia en la entrada de la Brigada de Infantería I, la unidad militar más poderosa del Ejército Nacional.

Un hombre se acercó y a punta de pistola le exigió a un joven soldado que entregara su Fusil Automático Liviano (FAL) que tenía al hombro, según informaron a El País fuentes policiales y militares.

Ambos hombres se trabaron en lucha a la vista de decenas de personas que aguardaban el ómnibus en la parada que está frente al cuartel.

El delincuente disparó al pecho del soldado desde una distancia de unos 30 centímetros. La bala, que probablemente sea calibre 9 milímetros, fue detenida por el chaleco antibalas del soldado.

El efectivo tiene 23 años, hace ocho meses que presta servicio en el Ejército y proviene del interior, tiene un hijo y vive en la unidad, según contó a El País el vocero del Ejército, Wilfredo Paiva.

El de ayer fue el segundo asalto que sufre la Brigada I, el primero ocurrió en el mes de enero de 2016. En esa ocasión los delincuentes ingresaron a la unidad en horas de la madrugada y se llevaron dos modernos fusiles Steyr.

Durante los primeros 45 días del año 2016 distintas unidades de las Fuerzas Armadas recibieron ataques. En todos los casos los delincuentes buscaban apropiarse de los fusiles. Entre el 6 de enero y 21 de febrero de 2016 hubo diez ataques similares, entre intentos de robo, ingreso de sospechosos o robo de armas a unidades del Ejército, la Armada y la Fuerza Aérea.

Aquella ola de ataques determinó un cambio en los protocolos de seguridad militares. Entre las innovaciones, se impuso el uso de chalecos antibalas, uno de los cuales salvó la vida ayer al soldado.

Policías.

En tanto, los asaltos a policías son cada vez más frecuentes. Los datos oficiales no están disponibles pero desde el sindicato policial (Sipom) se advierte un incremento de este tipo de rapiñas, según indicó a El País la presidenta de la organización, Patricia Rodríguez.

En julio pasado una funcionaria policial fue asaltada mientras hacía guardia en una policlínica barrial de Picaflor y Cardenal. "Dame el chaleco y el arma o te quemamos", le dijo uno de los rapiñeros.

Investigación. la Policía se presentó en la puerta del cuartel.
Investigación: la Policía se presentó en la puerta del cuartel.

Los funcionarios policiales son responsables directos del armamento que se les entrega. Deben portarlo de manera permanente. La única excepción que se acepta es cuando se les otorga la licencia y entrega el arma en una dependencia. En caso de perderla o deteriorarla, por el motivo que sea, se abre una investigación que puede tener serias consecuencias para el funcionario.

En los casos más leves, el Ministerio del Interior resuelve a modo de sanción descontar del salario del policía el costo del arma perdida. Una pistola Glock puede valer US$ 1.000 para los policías. Cuando la situación es más grave, el funcionario puede ser sometido a la Justicia e imputado por diversos delitos.

Maldonado.

El asalto a la armería de Maldonado, ocurrido en la madrugada del 20 de agosto, solo registra un condenado por la Justicia. Se trata de un joven de 22 años detenido cuando circulaba en moto el pasado 23 de agosto. El detenido portaba una tobillera electrónica colocada por un caso de violencia doméstica. La Policía pudo establecer, gracias al recorrido marcado por la tobillera electrónica, todos sus movimientos el día del robo a la armería. Si bien aceptó su culpabilidad y fue condenado a 24 meses de prisión, no dio elemento alguno que permita la detención de sus cómplices.

Salvo un revólver recuperado en la detención del ladrón, todavía faltan nueve pistolas, tres revólveres, dos rifles y otros tres rifles de aire comprimido. El valor de las armas y los rifles de aire comprimido supera los nueve mil dólares, según la información aportada por el propietario del local.

Cárcel.

En horas de la tarde de ayer una camioneta negra paso dos veces por el frente de la antigua cárcel de Punta de Rieles. Desde el interior del vehículo efectuaron un disparo hacia el centro de reclusión.

Se presume que el disparo partió de una escopeta, ya que no dejó indicios. En el momento en que se produjo el atentado había reclusos en el patio con familiares, al ser horario de visita.

El director del centro de reclusión, Luis Parodi, señaló que nunca antes había ocurrido un caso similar y pidió colocar vidrios blindados en ese puesto. También solicitó a la Intendencia colocar lomos de burro en la calle para que los vehículos pasen a poca velocidad.

Por otro lado, en la tarde de ayer Radio Sarandí informó que Inteligencia de la Policía y Aduanas localizó un contenedor con decenas de miles de municiones de diversos calibres en el puerto de Montevideo. Las municiones incautadas venían desde Estados Unidos y el destino final era Uruguay. El responsable está plenamente identificado y fue ubicado por la Policía.

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