EN LA MIRA DE LOS DELINCUENTES

Policías disparan al percibir mayor violencia contra ellos

Los tiroteos entre agentes y delincuentes son una constante en la periferia.

Foto: Francisco Flores
Gremios policiales exigen mayores garantías para que la Policía cumpla con su función. Foto: Francisco Flores

El tiroteo ocurrió en plena tarde en el Cerro. El viernes 8, dos delincuentes intentaron robar la moto a un policía que custodiaba el local del Banco de Previsión Social, ubicado en Japón y Grecia. Otro policía, que se acercó para relevarlo, observó el robo y trató de interceptar a los delincuentes. Ese agente resultó herido por un tercer rapiñero que actuó como “campana”. Los policías lograron la detención de uno de los delincuentes que también resultó herido en el tiroteo.

El jueves 7, un preso que era trasladado a la Fiscalía esposado en una camioneta policial robó el arma a un efectivo apuntándole a la cabeza. Antes de que el delincuente tuviera tiempo de gatillar, otro policía lo abatió. “Pudo haber sido una masacre”, dijo el fiscal de Homicidios, Juan Gómez.

El 14 de febrero pasado, un policía y un guardia de seguridad resultaron heridos durante un intento de robo a una remesa en el barrio Jacinto Vera, en el cruce de las calles Luis Alberto de Herrera y Quijote. Los delincuentes llevaban armas largas y huyeron a pie.

Los tres casos muestran que existe una tendencia cada vez más marcada por parte de los delincuentes a enfrentarse a tiros con la Policía. Y los uniformados ya no dudan en defenderse.

El viernes 8, El País consignó que son nueve los delincuentes muertos por balas policiales en lo que va del año 2019. Un caso ocurrió en enero, otros siete en febrero y el noveno tuvo lugar el jueves pasado en Instrucciones y Millán. Ninguno de los efectivos terminó en la cárcel o imputado. Durante todo el año 2018 sucedieron 22 muertes por disparos policiales, según datos de la Fundación Propuestas (Fundapro).

Si se observan los partes policiales o las informaciones brindadas por el Ministerio del Interior fueron constantes los enfrentamientos a tiros entre policías y delincuentes en el correr del año pasado, un fenómeno que antes era poco habitual.

En el pasado, al verse rodeado, el delincuente se entregaba. Tiraba el arma, levantaba las manos y gritaba: “Perdí, no tiren”. Luego se agachaba y dejaba que los policías lo esposaran.

Hoy la realidad es muy diferente, sobre todo en la periferia de Montevideo donde los tiroteos son moneda corriente. Un promedio de uno por semana, aseguró un jerarca de la Policía. Y agregó: “Las autoridades del Ministerio del Interior y policiales ya están informadas de esta situación, de este incremento de la violencia por parte de los delincuentes”.

Por las noches o en patrullajes diurnos, a menudo los policías se enfrentan a la misma disyuntiva que debió resolver el agente que tenía en la mira al preso armado dentro del furgón: es él o yo.

Los policías saben, además, que la mayoría de los delincuentes -con muchos antecedentes penales o adictos a las drogas- no tienen nada que perder. “Si no respetan su propia vida, ¿cómo van a respetar la ajena?”, se preguntó el fiscal Gómez, poco después de la muerte de Ricardo “Ricky” Astesiano asesinado con 30 balazos en la noche del 2 de febrero de 2019.

Un jerarca policial señaló que la mayoría de los policías tienen muy claros los conceptos vertidos por el fiscal Gómez. Y agregó: “La violencia en los barrios de la periferia se transformó en una bola de nieve que aumenta cada año”.

Violencia contra la Policía, contra la población y entre delincuentes por ajustes de cuentas.

Días atrás, un adolescente de 14 años recibió un tiro en la cabeza a las 10 de la mañana, en el barrio Casabó. Le dispararon dos sujetos que lo perseguían en una moto. En los bolsillos, el adolescente tenía 40 “chasquis” (dosis) de pasta base y $ 700.

Los investigadores de Zona IV (Cerro, La Teja y barrios aledaños) creen que el adolescente había robado una “boca” de drogas y por eso fue ultimado.

Su madre es adicta a la pasta base y está en situación de calle. Y el padre salió hace poco de la cárcel. “Ellos (los delincuentes) viven el día a día. Se nota que hay un incremento de la violencia por parte de la delincuencia”, dijo el jerarca.

Una opinión similar manifestó la presidenta del Sindicato de Funcionarios Policiales de Montevideo (Sifpom), Patricia Rodríguez. “No tenemos cifras oficiales de los delitos de atentado (contra policías). Pero los sindicatos policiales tienen 13.000 afiliados y esos compañeros nos dicen, de primera mano, que se incrementó la violencia contra la Policía”, dijo Rodríguez a El País.

Esa violencia, según la gremialista, se percibe en los continuos tiroteos que enfrentan los patrulleros o policías en operativos y en las mudanzas obligatorias que deben afrontar por el solo hecho de vestir el uniforme y vivir en un barrio de la periferia de la ciudad. “Esos son indicadores de que hay más violencia contra la Policía”, reiteró Rodríguez.

Para enfrentar esta situación, los sindicatos policiales presentarán dentro de dos semanas un proyecto alternativo de legítima defensa. Hoy hay una iniciativa del Partido Nacional que no concita el apoyo mayoritario porque el país ingresó en la campaña preelectoral, dijo Rodríguez. “Nuestro proyecto planteará que si un delincuente es abatido por un policía, la investigación arranque con el principio de la legítima defensa”, explicó.

Manos atadas.

Jorge Díaz. Foto: Fernando Ponzetto
Jorge Díaz. Foto: Fernando Ponzetto

El fiscal de Corte Jorge Díaz dijo, el 27 de febrero pasado en Melo, que los policías no tenían las manos atadas para actuar. “En los hechos de pública notoriedad en los departamentos de Canelones y Montevideo, donde la Policía tuvo que accionar incluso con la fuerza letal, actuó dentro de lo que marca la ley. En el caso de Las Piedras, el funcionario policial ultimó a dos delincuentes y no hubo ningún tipo de respuesta del sistema judicial más que de respaldo hacia el uniformado porque actuó dentro del marco de la ley para reprimir una rapiña”, señaló el fiscal Díaz.

Y agregó: “En el caso de Suárez pasó exactamente lo mismo, estamos hablando del uso de la fuerza letal, el último extremo. Así que eso de que la Policía tiene las manos atadas es una buena excusa pero no es real”.

EDUARDO BONOMI
Bonomi este lunes en conferencia de prensa
“Se rompió el equilibrio de policías y delincuentes”

El 27 de julio de 2018, durante su disertación en el almuerzo de la Asociación de Dirigentes de Marketing (ADM), el ministro del Interior, Eduardo Bonomi, dijo que el sistema político debía levantar la mira y dejar el debate crispado. “Seguimos sin tener una percepción compartida de la amenaza”, afirmó. Y agregó: “Con independencia de quién gobierne hacen falta más policías porque se rompió el equilibrio entre policías y delincuentes”.

Policía “ desprotegida” y “en manos” de la delincuencia
Durante todo el 2018 hubo 24 homicidios "justificados" por parte de efectivos policiales, según Fundapro. Foto: Fernando Ponzetto

El 31 de enero de este año, la Comisión Directiva del Círculo Policial del Uruguay, que nuclea a oficiales en actividad y en situación de retiro, criticó la seguridad pública. En un comunicado, el Círculo dijo que “repudia y rechaza una vez más” las políticas de seguridad llevadas adelante por estos últimos gobiernos, que “han fracasado reiteradamente” y aun así, empecinadamente se siguen manteniendo.

Expresó que la inseguridad y la violencia instaladas, dejan “absolutamente desprotegida” y “en manos de la delincuencia”, no solo a la población en general, sino también a los uniformados, y cada día hay que lamentar nuevos asesinatos de unos y otros. “Exhortamos al gobierno a rever sus políticas en materia de seguridad, y dar cumplimiento al mandato constitucional de defender a la población contra la delincuencia”, dijo. Y advirtió que, para ello, “es fundamental, dejar actuar a la Policía profesionalmente, en el marco de la ley”.

En la misma línea, la presidenta del Sindicato de Funcionarios Policiales de Montevideo (Sifpom), Patricia Rodríguez, dijo que el gremio pide desde “hace mucho tiempo” mayores “garantías” para “trabajar y sentirnos respaldados”, pero han sido acusados de querer “gatillo fácil”. Y agregó: “Al parecer ese famoso gatillo fácil existe, pero es de la delincuencia”.

Para Rodríguez, la delincuencia es “cada vez más violenta” y “más consciente de las limitaciones que tienen los funcionarios policiales y el código para procesarlos”.

Y advirtió: “Han pasado situaciones en las cuales el funcionario ha tenido enfrentamientos con el delincuente, tiene que explicar muy bien si este fallece y a veces termina más involucrado que el propio delincuente”.

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