Soriano

Un peón mató al dueño de un aserradero en Mercedes

El peón, que fue detenido, también sufrió heridas y fue trasladado a un centro asistencial de Mercedes.

Foto: Daniel Rojas
Foto: Daniel Rojas

En la madrugada de este miércoles el dueño de un aserradero en el departamento de Soriano fue asesinado por un peón del lugar.

El hecho ocurrió cuando el peón, de 28 años, llegó al lugar – donde había otras nueve personas trabajando. Allí discutió con el dueño de 76 años. 

“El propietario que había sido golpeado, tomó un cuchillo y agredió al empleado, pero le fue arrebatada por el mismo peón que terminó asestándole tres puñaladas que terminaron con su vida”. dijo uno de los investigadores.

Según fuentes de la investigación el dueño agarró un cuchillo y agredió al peón, pero éste logró quitarle el cuchillo para luego apuñalarlo tres veces, provocando que el hombre muriera prácticamente en el lugar. 

El peón, que fue detenido, también sufrió heridas y fue trasladado a un centro asistencial de Mercedes. La fiscal investiga la razón por la que los otros empleados, que estaban en el aserradero, no intervinieron para evitar una tragedia. “Todo ocurrió muy rápido, en cuestión de segundos”, dijo un policía a El País.

El hijo de la víctima habló sobre el hecho. 

El hijo del propietaria del aserradero todavía no encuentra explicación a lo ocurrido. Cuando le avisaron, corrió hasta el lugar ubicado en Bulevar Viera y Benavidez y encontró a su padre sin vida.

La víctima era un vecino muy popular en todo Soriano. “Mi papá era un paisano que se formó en la jineteada, era apadrinador y con su padre tenían una tropilla. Tiene toda una historia, lo conoció mucha gente.

También tuvo un camión para trabajar en la cosecha de remolacha y máquinas esquiladoras hasta que con el paso del tiempo formó el aserradero. Hubo gente que se jubiló después de trabajar toda la vida con él”, indicó su hijo que también es capataz de ruedo en festivales criollos de todo el litoral.

A pesar de que el aserradero era manejado por uno de sus hijos, el ahora fallecido llegaba todas las mañanas a las 5:30 horas a esperar a sus empleados.

“Se iba a las 9 o 10 de la noche porque siempre andaba en la vuelta y más cuando se rompía alguna máquina. Siempre entre gauchos le daba una mano a la gente. Hoy fue un mal día, con mi hermano aún no podemos creer lo que pasó”. dijo su hijo desconcertado.

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