JUSTICIA

Nueve años de prisión para un hombre que mató al ladrón de sus plantas de marihuana

Se escondió en Maldonado, le contó a un amigo y este se acercó a la casa del fallecido. Las hermanas de la víctima notaron algo raro en su presencia y dieron aviso a la policía. Lo ubicaron y tras confirmar el vínculo que tenía con el homicida, reconoció la participación de su amigo en los hechos.

Cultivo de marihuana. Foto: AFP
Cultivo de marihuana. Foto: AFP

El hecho ocurrió casi un año atrás, el 2 de abril de 2018, cerca de la una de la madrugada. Un grupo de cinco hombres (uno de ellos menor de edad), al que la fiscalía describió como "presuntos consumidores", ingresó al patio de una vivienda (ubicada junto a un descampado) para robar las plantas de marihuana que su propietario allí tenía plantadas.

El ladrido de los perros alertó al dueño, que salió a observar lo ocurrido. Mientras el grupo se iba por un sendero hacia la Avenida Batlle y Ordóñez, el dueño los interceptó. OALG, de 39 años, era quien encabezaba la fila con las plantas de cannabis en sus manos. Sin saber a quién tenía enfrente, le consultó por la salida del predio. El propietario de las plantas, que tenía un arma blanca en la mano, le "tiró varios puntazos y le infirió uno", de acuerdo a lo que detalla el documento que divulgó Fiscalía. Una de esas heridas afectó su corazón, provocándole luego la muerte. Tras eso, de la misma forma, hirió al menor de edad que formaba parte del grupo en el tórax. Los demás escaparon y pararon un taxi que los ayudó a llamar al 911.

El adolescente, aún herido, levantó a su amigo que estaba más grave que él e intentó trasladarlo hasta que "se desmayó y no habló más", según su propio relato.

Cuando la policía llegó al descampado, cerca de las tres de la mañana, se encontró con el cuerpo del hombre sin vida y con el adolescente herido. El examen forense que se le realizó a la víctima fatal reveló que este no mostró "signos de lucha ni de defensa".

¿Qué pasó con el homicida? DSGS, las iniciales del joven de 22 años, se escondió durante casi dos semanas en Maldonado. En su estadía en el este del país le confesó a un amigo que "atinó a darle una puñalada sin querer a un botija".

Este hecho fue determinante en la resolución del caso. Es que las hermanas del fallecido notaron la presencia de un hombre en un auto blanco frente a su casa. Se trataba del confidente y amigo del homicida.

Las chicas dieron aviso a la policía y lo ubicaron. Allí, reconoció la participación de su amigo en el asesinato. 

El imputado fue detenido unos días después y formalizado con prisión preventiva. Tras la investigación judicial, fue condenado a nueve años de prisión, con descuento de la preventiva ya cumplida, como autor de dos delitos de homicidio, uno de ellos en grado de tentativa.

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