DOLOR INFINITO

Un mes sin Micaela: la buscan ante el silencio del imputado

Terminaron los rastrillajes, el caso pasó a manos de Delitos Complejos.

En Rodríguez todos conocían a Micaela desde niña. Foto: Fernando Ponzetto
La familia de Micaela Onrrubio viene haciendo lo posible por ubicarla Foto: Fernando Ponzetto

Comienza con un ritmo triste. Suenan un piano y una guitarra. “Sé que estás ahí, sé que volverás, te transformarás y aparecerás en la voz de un ángel”. Así comienza la canción que el cantante local de San José Víctor Miraballes escribió y cantó para Micaela Onrrubio, la mujer que desapareció el 27 de marzo en “El Tropezón”, a unos 15 kilómetros de San José de Mayo.

“Abril ya se va, nada será igual, dos ángeles te esperan”, dice la canción que el artista cantó anoche en la plaza de Rodríguez donde la familia y los amigos de Micaela volvieron a concentrarse ante una hoguera para pedir justicia.

Pocas veces se ha visto una movilización tan grande para buscar a una persona desaparecida. La Policía envió a decenas de efectivos de la Guardia Republicana, el Ejército mandó a 120 soldados y perros especialmente entrenados, la Armada dispuso de una docena de buzos para rastrillar en lagunas y arroyos, los bomberos buscaron en pozos, aljibes y túneles.

“El tiempo vendrá con mucho dolor, la justicia es lenta pero un día llegará, pondrá todo en su lugar”, continúa la canción de Miraballes.

La fiscal de San José, Renée Primiceri, está convencida que Gabriel Pistón, expareja de Micaela, es el responsable de su muerte. Se trata de un hombre vinculado a la faena de animales que fue empleado en una empresa fúnebre. Hasta ahora, la causa de homicidio no tiene un cuerpo ni el arma que produjo el crimen.

Hay testimonios que confirman tres disparos en un lugar de la ruta 11 a medio camino entre Rodríguez y San José. Vieron los rostros de Pistón y Micaela en el lugar. Uno de los testigos dijo haber escuchado a la mujer gritar “¿qué hiciste Gabriel?”. Después vino el hallazgo de un pantalón con manchas de sangre de la mujer y una alfombra del coche de Pistón. El juez Fabricio Cidade concedió 180 días de prisión preventiva.

Ahora faltan 150 días para iniciar el juicio u ordenar la liberación de Pistón. En términos policiales el caso pasó a la división Delitos Complejos.

“Implacable va corriendo el reloj y los días pasan, sigue la ilusión, y la fe intacta, la comunidad codo a codo va buscando encontrar mientras en voz baja lo condenan sin parar al hijo de nadie”, canta Miraballes.

Pistón y su abogado niegan el crimen. No obstante, cuando el imputado llegó a la prisión aseguró que a Micaela “no la van a encontrar más”.

La familia, los vecinos y los amigos de Micaela nunca pararon. Cualquier dato o pista se contrastó y todo ha sido chequeado. A esta altura hasta los mentalistas son escuchados. Pararon de contar cuando llegaron a 100 informes de personas que dicen tener poderes psíquicos.

Ayer estuvo el vidente Marcelo Acquistapace. Marcó una zona y allí se ubicó una tela manchada con algo que podría ser sangre. La familia entregó el material a la Policía Científica. La semana pasada estuvo en Rodríguez el también vidente Luis Orsi. Toda información se evalúa y se busca contrastar con las pistas científicas.

Las familias.

Darío Ángel Onrrubio, padre de Micaela, está cansado pero le queda mucha energía. “Uno se levanta con todas las ganas y se acuesta destrozado”, dijo ayer a El País. Semanas atrás pidió para reunirse con el imputado. Todavía no pudo concretar esa cita. “Hay que estar muy bien psicológicamente para eso, pero yo quiero pedirle que hable por nosotros y por su propia familia”, afirmó.

Rodríguez es un pueblo pequeño y todos se conocen. En la mañana de ayer Darío Onrrubio y su señora visitaron a la madre y el hermano de Pistón. La madre del imputado pidió perdón de mil maneras, según contó el padre de la víctima.

El hermano mostró su enojo y aseguró que no está dispuesto a entrar en contacto con él. Prueba de ello es que el miércoles de la semana pasada Pistón llamó desde la cárcel a la seccional de la zona para pedir que su familia le lleve tabaco y yerba. Nadie le llevó nada.

“Ellos están sufriendo igual que nosotros. Desean que diga dónde está mi hija porque para ellos también es una agonía, tiene a un país en jaque. La madre de él abrazó a mi señora y le pidió perdón, perdón, perdón. ¿Puedo pensar que esa mujer no sufre? Sufre porque el hijo está preso y por lo que hizo su hijo. La viejita no se anima a venir al pueblo por vergüenza”, aseveró Onrrubio.

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