JOVEN DE 18 AÑOS CONFESÓ EL CRIMEN

Lo mató con un palo y lo quemó; dijo que lo hizo porque era violento con su pareja

El hombre se dirigía desde la casa de sus hijos a la suya, pero nunca llegó a su vivienda, cerca de donde encontraron el cuerpo. 

El homicida confesó a la Policía donde había dejado el cuerpo. Foto: Fernando Ponzetto (Archivo)
El homicida confesó a la Policía donde había dejado el cuerpo. Foto: Fernando Ponzetto (Archivo)

Walter Ismael Gómez Díaz, de 57 años, era buscado desde el 24 de enero. En ese entonces familiares del hombre dieron a conocer su foto y sus datos para intentar localizarlo. “Salió de la casa de sus hijos, en el barrio La Chancha, para volver al kilómetro 16 de Camino Maldonado y no regresó. No tiene celular”, decía el texto y agregaba un teléfono de contacto. Por otra parte, se presentó formalmente la denuncia sobre su desaparición.

La Policía trabajó intensamente para dar con el paradero del hombre. Los efectivos comenzaron tomando declaraciones a sus familiares, amigos y conocidos para intentar trazar el recorrido que había hecho ese 24 de enero que no se supo más nada de él.

Según indicaron fuentes de la Policía a El País, con los primeros datos los investigadores de la Zona Operacional III de la Jefatura de Policía de Montevideo, con ayuda de Bomberos, se desplegaron en las cercanías del arroyo Manga. Allí era una zona intermedia entre el lugar donde vivía el hombre y la casa de su expareja, donde había dejado a su hija luego de haber terminado el régimen de visita.

La denuncia de su desaparición la hizo la hermana del hombre, que sabía que él había ido a dejar a su hija a la casa de su expareja pero nunca había regresado.

El jueves 28 de enero se intensificaron las tareas de búsqueda por parte de todo el comando de la Zona Operacional III con el apoyo de Bomberos.

Durante la recorrida los efectivos vieron una zona, cerca del arroyo Manga, que estaba quemada. En ese momento se acercaron al lugar y luego de una inspección en el terreno encontraron trozos de tela que aparentaban ser de una remera. Los familiares reconocieron que era parte de la vestimenta que el hombre llevaba cuando dejó a su hija en la casa de su expareja. Además coincidía con la descripción de la denuncia radicada ante la Policía.

Esos datos y “otros indicios” que los investigadores encontraron en el lugar fueron enviados para ser analizados por la Policía Científica. Los agentes, además, dieron cuenta a la fiscal de Homicidios de 3° Turno, Adriana Edelman, sobre el último hallazgo.

La confesión del homicida.

Según indicaron fuentes cercanas a la indagatoria, ese fue el momento clave en que los efectivos sospecharon que no se trataba la una desaparición de un hombre, sino más bien de un posible homicidio. Hasta ese entonces se buscaba en la zona del arroyo pensando en que la persona podría haber desvanecido o caído en el agua. Pero los trozos de tela dieron el giro que permitió llevar a un buen puerto la investigación.

“De esas averiguaciones surge la pauta de que existía algo más. Que no era una desaparición voluntaria”, confió una fuente policial a El País.

Los efectivos volvieron ayer a la zona y comenzaron a indagar nuevamente a familiares, amigos y conocidos. Así fue que encontraron inconsistencias entre el relato de unos y otros. “Una palabra” de un joven de 18 años, detallaron los informantes, fue la clave para volver a interrogarlo.

Cuando lo hicieron el joven se quebró y terminó diciendo lo que había pasado.

Él lo había matado.

Indicó había cometido el crimen con un palo, e inmediatamente fue conducido a declarar ante la fiscal Edelman. Luego fue trasladado por la Policía a la zona del arroyo Manga para que indicase dónde estaba el cuerpo.

Según narraron fuentes del caso a El País, el joven había visto días antes que los policías cada vez estaban más cerca de encontrar el cuerpo y entonces decidió volver a la escena del crimen, quemar el cadáver y luego introducirlo en dos bolsas de nylon.

Con la ayuda del homicida, la Policía ubicó ayer las bolsas con los restos humanos. Éstos fueron enviados a la Dirección Nacional de la Policía Científica donde se extraerá ADN para ser comparado con el de familiares del hombre y así corroborar que el relato del confeso asesino es veraz.

El motivo del crimen.

El joven de 18 años que confesó el crimen es pareja de una hijastra de la víctima. Cuando admitió el homicidio dijo ante los investigadores que lo había hecho por “situaciones de violencia” que vivía su pareja, menor de edad, con su padrastro.

De todas maneras aún no está claro el motivo del crimen, aunque la indagatoria apunta a esclarecer cuáles habrían sido esos posibles hechos de violencia. El móvil seguirá bajo investigación de Fiscalía.

El caso del hombre denunciado como desaparecido, entonces, tuvo un giro inesperado y terminó con una persona confesando que lo mató, quemó y colocó el cuerpo en dos bolsas. Según supo El País, la fiscal Edelman solicitará hoy el inicio de una investigación penal contra el joven y pedirá a la Justicia que sea imputado por el homicidio de Gómez Díaz.

Aclaran tres homicidios en pocos días

Tres homicidios ocurridos en diferentes días y distintos departamentos tuvieron un avance en las últimas horas. Uno de ellos fue el que ocurrió el pasado martes en Punta Carretas. La Policía recibió el llamado alertando sobre una persona sin vida con una herida de arma blanca. Los efectivos llegaron al lugar y encontraron el cuchillo. A los pocos minutos detuvieron a dos sospechosos. Al otro día se logró capturar a un tercero, quien sería el agresor. Ayer la Fiscalía imputó a ese hombre por homicidio y fue enviado a prisión preventiva mientras continúa la investigación. El crimen se produjo luego de una discusión por una bebida alcohólica. La víctima tenía 34 años y nacionalidad argentina.

En tanto, ayer la Policía detuvo al principal sospechoso de otro hecho ocurrido en Villa San José, en Empalme Sauce (Canelones). Dos hombres llegaron en moto a una casa. Uno se bajó, entró al lugar y le disparó a una persona de 39 años. Ayer se realizaron allanamientos en Montevideo y se logró detener al principal sospechoso.

El pasado 24 de enero, en el departamento de Treinta y Tres, un delincuente entró a robar a una casa donde vivía un hombre de 81 años y su esposa de 88, los golpeó y se fugó. Días más tarde el hombre, que estaba internado, falleció. El homicida fue detenido rápidamente y enviado a prisión.

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