Vandalismo en el Centro

Marcha contra el G20 con destrozos y líos internos

La Policia evitó reprimir a los manifestantes en 18 de Julio.

Disturbios y vandalismo en marcha contra cumbre G20 en Uruguay. Foto: Darwin Borrelli
Foto: Darwin Borrelli
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Foto: Darwin Borrelli

El aviso fue el jueves frente al Palacio Legislativo. Ahí un grupo de tres jóvenes irrumpieron en los festejos del acto en defensa de la democracia de 1983 con panfletos contra el G20. Ayer unos 300 manifestantes marcharon por 18 de Julio en protesta por la llegada de tropas extranjeras para custodiar la cumbre que reúne a los líderes mundiales en Buenos Aires. A su paso grafitearon varios comercios, rompieron vidrios y vandalizaron autos. También agredieron a periodistas y en el final de la movilización se agarraron a piñazos entre dos grupos.

La Policía escoltó a la movilización en su recorrido, pero por orden de los superiores optó por no intervenir. Sí dispersaron la concentración cuando el grupo llegó disminuido a Ejido y 18 de Julio.

"No al G20. Fuera las tropas. No al saqueo", fue la proclama que mostraron en la pancarta central que abría la marcha. Detrás de ella se agruparon los manifestantes con banderas del Partido de los Trabajado-res, algunas leyendas anarquistas y otras tantas banderas de la Federación de Estudiantes Universitarios del Uruguay (FEUU).

Foto: Darwin Borrelli
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En el inicio la manifestación fue pacífica. Los manifestantes repartieron volantes criticando la decisión del gobierno uruguayo de autorizar el ingreso de tropas militares extranjeras.

"El G20 intenta domesticar a los pueblos desobedientes e imponer políticas económicas de ajuste", decía parte del panfleto que se entregaba.

Entrada la noche un grupo de los más jóvenes se encapuchó, taparon sus rostros casi por completo y comenzaron a grafitear paredes, vidrieras y hasta un automóvil de Antel. Luego agredieron a periodistas de los informativos de la televisión y los amenazaron. "Si no te vas se pudre la cosa", le dijo uno de los encapuchados a uno de los noteros.

El Archivo General de la Nación, en Convención y Uruguay fue uno de los primeros locales vandalizado con bombas de pintura y rotura de los vidrios. Allí una chica con la cara tapada y capucha destrozó el vidrio con un martillo. La embajada de Francia fue otro de los locales afectados.

Foto: Darwin Borrelli
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Al llegar a 18 de Julio y Río Negro el restaurante McDonalds —ícono de los Estados Unidos— trabajaba con normalidad y sin medidas de seguridad como sí se dispuso para los locales de la Suprema Corte de Justicia y la embajada de Argentina con un sistema de vallado.

El grupo de los jóvenes encapuchados que se refugiaba en el corazón de la marcha armó rápido el operativo. Primero tiraron un par de bombas para dispersar a la gente. Otros cortaron la calle y dos más fueron los encargados de las grafiteadas. Siempre con la consigna "No al G20" y el clásico símbolo anarquista de la "A".

"¡Hay niños!", gritaron los más grandes que iban con banderas del Partido de los Trabajadores. Eso no fue freno para que apareciera otro joven, también encapuchado, pero disfrazado con una careta de calavera y con un martillo de tipo "maceta" rompiese los vidrios del local.

En ese momento uno de los jóvenes identificó a un periodista que hoy trabaja en una radio y volvía a su casa de trabajar. "¡Este es poli!", lo señalaron mientras lo insultaban. La agresión generó el cruce con otros manifestantes al punto de empujarse y gritarse cara a cara.

Foto: Darwin Borrelli
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En ese momento los policías solo hacían seguimiento de la marcha. El guardia de la seguridad privada de McDonalds dispuso cerrar el local y esperar que pasase la manifestación.

El operativo policial solo fue de seguimiento. Dos motos en el comienzo de la marcha y dos atrás. Recién cuando llegaron a Ejido efectivos de la Guardia Republicana hicieron una especie de cordón cortando la Avenida para cercar la marcha.

Fuentes policiales jerárquicas confiaron a El País que se optó por este operativo de seguimiento para evitar generar mayores desmanes y disturbios de parte de los manifestantes. Incluso valoraron como de poca gravedad los destrozos generados por parte de los protestantes.

El jefe de Policía, Ricardo Pérez, estuvo presente en el cierre de la marcha cuando llegaron frente a la Facultad de Ciencias Sociales sobre la calle Constituyente. A 25 metros de distancia estaba la dirigente de Plenaria, Memoria y Justicia, Irma Leites.

Muchos de los jóvenes encapuchados ingresaron al edificio de la facultad para cambiarse la ropa. A esa altura, sobre las 21 horas, el grupo ya estaba muy dispersado. Una de las columnas tomó dirección hacia la Facultad de Humanidades y sus integrantes terminaron celebrando la movilización con pizza con mozzarella y cerveza en el bar la Tortuguita.

Foto: Darwin Borrelli
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Piñas van, piñas vienen

De vuelta a la plaza Cagancha un grupo de manifestantes del Partido de los Trabajadores y otros de la FEUU discutieron con los anarquistas. La pelea fue por las banderas. Pero no lograron saldar el debate y optaron por agarrarse a trompadas en el medio de 18 de Julio. Fueron unos cinco minutos de pelea entre los manifestantes. Luego se dispersaron. "Ya sabemos cómo es esto. La columna y las banderas se defienden. Y no nos comemos ninguna. Con vos también paparazzi", le dijo el líder del grupo al periodista de El País.

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