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Asesinaron en Mar del Plata al empresario uruguayo dueño de la churrería Manolo

El uruguayo Juan Manuel Santurian, de 63 años, era uno de los propietarios de la famosa churrería.

El edificio donde ocurrieron los hechos. Foto: La Nación | GDA
El edificio donde ocurrieron los hechos. Foto: La Nación | GDA

Juan Manuel Santurian, uruguayo de 63 años, fue asesinado ayer de cuatro balazos por su exsuegro, que se suicidó en la escena del crimen de un tiro en el pecho. Ocurrió en Mar del Plata, Argentina.

Creen que los motivos del ataque, si es que alguna vez se llegan
a conocer, no irán más allá de fuertes diferencias en el contexto familiar o cuestiones de intereses económicos vinculados con una relación de pareja que se rompió hace poco tiempo.

"Una u otra hipótesis, todo será hurgar en miserias", dijo uno de los investigadores que busca explicaciones al crimen de uno de los dueños de la famosa churrería Manolo ubicada en Punta del Este.

Todo lució planificado y a sangre fría. El cruce entre Juan Manuel Santurian, de 63 años uno de los propietarios de la reconocida firma gastronómica, y el padre de quien ya era su exmujer, Miguel Ángel García, de 70, se dio a primera hora de la mañana en la cochera del edificio del barrio La Perla en el que ambos vivían, aunque en distintos departamentos.

El homicida esperó en el interior de su vehículo, recién bajó cuando
tuvo a la víctima a la vista y cerró esa emboscada disparando varias veces la pistola Tanfoglio 40 registrada a su nombre. No hay testigos de ese momento y las cámaras de seguridad del lugar tampoco lograron captar el sangriento final. 

Personal de seguridad de la torre Boghoss II dio aviso a la policía tras escuchar los estruendos que llegaban desde el subsuelo. El cuerpo de Santurian estaba tendido a pocos pasos de su moderno automóvil Mercedes Benz. Todavía tenía la llave en el bolsillo.

El cadáver de García estaba a un par de metros, recostado contra una pared. 

Santurian era propietario de la cadena Manolo, firma que tuvo sus primeros pasos en España hace casi un siglo, y que algunas décadas después tomó mayor impulso en Uruguay.

El emprendimiento siempre fue familiar y cruzó el Río de la Plata para
instalarse en las playas argentinas, con los tradicionales churros como su producto estrella.

Esos locales son hoy un símbolo de la gastronomía marplatense que trasciende fronteras.

Solo allí tiene tres locales y con su hermana, la otra dueña, planificaban abrir un local en la muy pujante avenida Constitución, justo en el lote donde durante décadas funcionó la histórica discoteca El Castillo.

En el exterior tienen presencia en Miami, donde residen y administran el comercio las hijas de Santurain.

"No sabemos cuál fue el problema puntual, pero lo del divorcio de Santurian no es nuevo, viene de hace algún tiempo", contó a La Nación una persona que conoce a la familia desde hace más de 20 años. Recuerda a la víctima como un empresario muy comprometido con su emprendimiento y cercano a su personal.

"Más que patrón, era un compañero más", resaltó. A García no lo relacionan con participación en cuestiones de la firma.

 El fiscal Alejandro Pellegrinelli, al frente de esta causa, llegó hasta el edificio de Libertad y Salta para recorrer la escena del crimen y tomar primeros datos. Dijo que las muertes ocurrieron a las 8.30, consideró que el caso estaba esclarecido y que por el momento no interrogarán a miembros de ambas familias.

Hasta anoche no se habían obtenido testimonios que pudieran confirmar sobre alguna discusión intensa entre García y Santurian. Sí se pudo saber que el primero estaba pasando por un mal momento anímico por la separación de su hija.

García tenía una vivienda lista para mudarse. "Estaba esperando que pusiesen las rejas, pero se quería ir ya del edificio de Santurian", confió una fuente.

El empresario gastronómico era el desarrollador de este edificio, por diseño y presencia uno de los más vistosos de esa zona.

Las autopsias que se realizaron ayer por la tarde permitieron confirmar que Santurian recibió cuatro impactos de bala. Uno a la altura de un hombro. Otro en un brazo, un tercero le perforó el tórax y uno más le dio a la altura de las cervicales, lo que implicaría que le dispararon por la espalda. Otros dos impactos quedaron en las paredes del estacionamiento.

Los tres locales de la firma Manolo estuvieron abiertos ayer, algunos de ellos con ocupación casi plena, hasta poco después del mediodía. Esos comercios cerraron por la tarde cuando los empleados fueron notificados de la muerte de uno de los dueños de la cadena de gastronomía.

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