"Inventos" y secuestros reales

Investigan un intento de secuestro en la frontera

Se trata de una joven que apareció con las manos atadas.

Frontera: la ciudad de Chuy es una de las localidades más complicadas en materia de seguridad. Foto: Fernando Ponzetto
Frontera: la ciudad de Chuy es una de las localidades más complicadas en materia de seguridad. Foto: Fernando Ponzetto

La Policía de Rocha investiga el caso que involucra a una joven de 19 años, que apareció atada a pocos metros de la Aduana de Chuy. También se ocupó ayer de otro caso de una adolescente de 13 años cuyos padres denunciaron un intento de secuestro, aunque horas después el jefe de Policía del departamento, Claudio Pereyra, aclaró a El País que fue un "invento" por parte de la menor.

Pereyra dijo que se tomó conocimiento de ambos incidentes después de la hora 17:00 del martes, que involucraron a dos "hijas de buenas familias" de la localidad de Chuy.

La joven de 19 años apareció cerca de un monte eucaliptus situado muy cerca de la Aduana. La chica tenía las manos atadas con bolsas de nailon y presentaba un golpe en la cabeza, según explicó el jerarca.

La víctima dijo a la Policía que salió a hacer un mandado al centro del Chuy y que no sabía cómo había llegado al lugar donde fue localizada.

Ahora la Policía se encuentra verificando el camino realizado por la joven para buscar pistas que permitan aclarar el caso.

Una mentira.

Con respecto a la adolescente de 13 años, en un principio, la menor relató a la Policía que había sido abordada por los ocupantes de un automóvil que, tras subirla al vehículo, la "manosearon" aunque logró "zafar" hasta llegar a su casa.

Sin embargo, horas después, la menor terminó cambiando su versión y admitiendo ante su familia que todo se había tratado de una mentira para justificar su falta al instituto donde concurre a estudiar portugués.

Frontera.

Desde hace varios meses las ciudades Chuy (Uruguay) y Chuí (Brasil) se encuentran atravesando serios inconvenientes en materia de seguridad. En abril pasado, los gobiernos de ambos países acordaron remitir a la zona refuerzos a las reparticiones dedicadas a la seguridad pública.

La decisión surgió luego de una serie de crímenes que ocurrieron en ambos lados de la frontera. Bandas criminales se venían enfrentando por el control del delito. Las diferencias se resolvían a fuerza de plomo y sangre, llegando al número de 23 los asesinados. El Ministerio del Interior uruguayo envió a un grupo de la Guardia Republicana y desde Brasil se duplicó la presencia de efectivos pertenecientes a la Policía Militar.

El incremento en la presencia de las fuerzas de seguridad logró controlar el lugar y la ola de asesinatos desapareció de la estadística, según dijeron vecinos de la localidad.

En un informe de Qué Pasa publicado a fines de mayo se consigna que el enfrentamiento entre bandas responde a una guerra por el control del tráfico de drogas y armas.

La Policía ha podido comprobar que la droga viene desde Paraguay bajo control de bandas brasileñas en las que habría uruguayos. Pasan la mercadería por Porto Alegre, Chuy y la envían a Montevideo. Allí se distribuye marihuana y cocaína para todo el país. Los pagos se realizan con armas, que van al mercado de Brasil.

Una investigación policial y de varias fiscalías departamentales permitió confirmar la presencia de sicarios que operaban entre las ciudades de Chuy, San Carlos y Minas, en el marco de la ruta de las drogas entre Paraguay y Montevideo.

Esta situación llevó a la Policía uruguaya a crear una base de operaciones para la Guardia Republicana en el Norte del país. Contará con 500 nuevos funcionarios y apoyo aéreo.

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