GUICHÓN

El detrás de la investigación que sacó a la luz un caso de trata y explotación sexual

Acusan a cuatro personas que regenteaban una whiskería en Paysandú.

Patrullero. Foto: Fernando Ponzetto.
Foto: Fernando Ponzetto.

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Muchas tuvieron que dejar atrás su país para buscar un nuevo camino. Pero desprenderse de sus tierras era la mochila más liviana. La más pesada, la cargaban las mujeres que se iban con el objetivo de juntar dinero en un país desconocido para que sus hijos, que quedaron en sus casas, tuvieran para comer. Algunas de esas mujeres demoraron días intentado cruzar a pie desde Brasil a Uruguay. Pero lo que todas estas mujeres extranjeras tienen en común es que fueron víctimas de una red de trata de personas y explotación sexual cuando pusieron un pie en nuestro país.

Fue en setiembre de 2019 que Interpol comenzó a investigar. A través de Facebook se observó que una mujer de 52 años publicaba avisos en grupos de mujeres cubanas, venezolanas y dominicanas en Uruguay.

“Chicas para trabajar en prostíbulo”, “no se cobra porcentaje”, “se necesitan chicas para trabajar en whiskería en Paysandú, con alojamiento permanente”, fueron algunas de las publicaciones que dieron el puntapié inicial a una minuciosa investigación que llevó adelante Interpol en conjunto con la Fiscalía de Delitos Sexuales de 4°Turno, a cargo de la fiscal Sylvia Lovesio.

Reclutamiento, traslado y aprovecharse de una situación de vulnerabilidad para explotarlas sexualmente. Eso es lo que la Fiscalía, al día de hoy, puedo demostrar para que se dé el inicio a una formalización de una investigación penal contra cuatro personas.

Todo ocurrió en la localidad de Guichón (Paysandú), en una whiskería llamada “Las Vegas”. La Fiscalía, en una audiencia llevada a cabo el pasado 11 de junio, logró acusar a una mujer de 52 años, propietaria de ese local, por un delito de trata de personas especialmente agravado por haber puesto en peligro la salud y la integridad física de personas migrantes.

Las víctimas llegaban a Montevideo y eran reclutadas a través de internet por la mujer. Luego eran trasladadas hasta el prostíbulo. Según la Fiscalía, la propietaria se aprovechó del estado de vulnerabilidad para explotar su negocio. “Las captaba vía internet, las trasladaba y recibía en las habitaciones de la whiskería diciéndoles que ahí tenían alojamiento, pero ahí las explotaba”, argumentó la Fiscalía en la audiencia realizada el 11 de junio. En esa instancia se determinó que la explotadora fuera enviada a prisión preventiva, por 180 días, a la espera de una acusación final.

En “Las Vegas” había seis habitaciones. Allí, según declaró su propietaria, trabajaban siete mujeres extranjeras: seis cubanas y una dominicana. Las mujeres tenían que tirar los preservativos que usaban sus clientes, que según declaró la propietaria ante la fiscal, “eran brindados por el Pit-Cnt”. También tenían que cambiar las sábanas y limpiar la habitación. Algunas incluso declararon que una vez que terminaban su horario no podían salir del lugar. Las víctimas cobraban $ 1.200 a los clientes. De ellos, $ 200 iban para la propietaria que, además, les cobraba $ 500 por semana para alojarse en las habitaciones.

Otro prostíbulo

Con la propietaria de “Las Vegas” en prisión la investigación continuó en torno a su hija, que quedó a cargo de la whiskería. Además, dirigía otro prostíbulo en Montevideo llamado “Fantasía Virtual”. El 5 de agosto se realizaron allanamientos en los dos locales.

En los procedimientos se incautó documentación que vincula a la hija de la propietaria con los negocios clandestinos de su madre. También se detuvo a otra mujer cubana que, según la Fiscalía, participaba en el reclutamiento de las mujeres extranjeras y colaboraba en transportar a las víctimas de Montevideo a Guichón. Al otro día se realizó otro allanamiento y se detuvo a un hombre cubano que operaba de nexo en el negocio. Era quien presentaba a las mujeres y luego ayudaba a trasladarlas a Guichón.

“Muchas de las víctimas no sabían que estaban siendo explotadas y captadas, lo que muestra su vulnerabilidad”, argumentó la Fiscalía en la audiencia de formalización de estas tres personas el pasado jueves 8 de agosto. En esa instancia judicial, la hija de la propietaria y el hombre que hacía de nexo en el negocio fueron acusados como autores de delito de trata de personas especialmente agravado. La otra mujer fue imputada como coautora del mismo delito. 

Dos policías imputados por omitir denuncia

Fueron varios meses de investigación, de escuchas telefónicas y de allanamientos que realizó Interpol conjuntamente con la Fiscalía Especializada en Delitos Sexuales, Violencia Doméstica y de Género de 4° Turno para acusar a varias personas de ser parte de una red de trata de personas. En la audiencia del pasado jueves, en la que se imputó a tres personas, dos policías también fueron acusados. Pero por otro delito.

En el marco de las escuchas telefónicas, surgió que la dueña del local de Guichón se comunicó con un policía conocido y le dijo que se había peleado con su exmarido y le había disparados dos veces: una vez en la ingle y otra en el pie. En esa conversación le pidió información para saber dónde estaba viviendo su expareja. En marzo, por otra parte, la propietaria del local se comunicó con otro policía conocido. Le mujer le preguntó al efectivo si tenía contactos en Interpol para poder averiguar dónde estaba su expareja. El policía le dijo que iba a averiguar con algún contacto suyo en Migraciones. Luego, la mujer le comentó lo mismo que al otro policía: que había disparado dos veces contra su expareja.

La Fiscalía acusó a ambos policías por un delito de omisión de los funcionarios en proceder a denunciar los delitos. Las medidas cautelares fueron la de fijación de domicilio y prohibición de salir del país.

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