RÍO NEGRO

Incautan aves en Río Negro y detienen a cazadores furtivos

Las especies se venden en Montevideo y hasta se capturan por encargo.

LIBERACIÓN. Un grupo de estudiantes del liceo Valentina Poiarkov, de San Javier, concurrió al Galpón de Piedra, emblemático sitio de la colonia rusa donde estaban las aves que iban a ser liberadas. Foto: Daniel Rojas.
Estudiantes del liceo Valentina Poiarkov en el Galpón de Piedra, emblemático sitio de la colonia rusa donde estaban las aves que iban a ser liberadas. Foto: Daniel Rojas.

Detuvieron a tres personas oriundas de Montevideo que se encontraban cazando aves en el Parque Nacional Esteros de Farrapos. En procedimiento de la Policía y los guardaparques del Sistema Nacional de Áreas Protegidas (SNAP), incautaron 38 aves, tramperos, redes de niebla y el pegamento empleado para capturar las especies a través de los pájaros “llamadores”.

Estas personas cazan en lugares prohibidos como el caso de esta reserva natural que permite el avistamiento de 240 especies y luego comercializan los ejemplares en ferias de la capital de país. O lo que es peor, trabajan por encargo.

“Fueron incautados varios ejemplares de cardenales, entre ellos el azul o imperial, urracas, y una hembra de un fueguero que estaba en proceso de reproducción, lo que genera un daño doblemente importante”, informó Graciela Viera, una de las guardaparques del área Ramsar.

“Incluso fueron retenidas aves exóticas que ahora por razones sanitarias vamos a trasladarlas al Bioparque M´Bopicuá donde cumplirán una cuarentena; es lo que marca el protocolo para especies que no son autóctonas. A ese lugar también se trasladarán los pájaros que se conocen como ‘llamadores’, porque requieren de un cuidado especial”, indicó la funcionaria.

Fueron los propios jóvenes quienes trasladaron las jaulas hasta un campo para liberar a las aves. Foto: Daniel Rojas.
Los propios jóvenes trasladaron jaulas hasta un campo para liberar aves. Foto: D. Rojas.

Fabricio Mendieta, otro de los guardaparques que cuida una amplia zona de 18 mil hectáreas entre San Javier y Nuevo Berlín, incluido el sistema de islas del Río Uruguay, dijo que le llamó la atención la agresividad de los métodos con los que se manejan este tipo de individuos.

“Particularmente a uno de los cardenales le habían puesto una especie de destorcedor cocido al pecho. De esa forma lo atan a un alambre y lo colocan sobre una red poco visible donde además ponen un pegamento. El método consiste en que cuando el pájaro quiere volar -y al estar atado- lo hacen gritar. Entonces sus pares vienen a socorrerlo y quedan atrapados, pegados a la red. Es una forma muy cruel que utilizan para atraer a otras aves”, explicó a El País.

Gabriel Pineda, director del área protegida de Esteros de Farrapos, que se extiende a lo largo de 52 kilómetros de costa, lamentó que la caza ilegal de aves se haya transformado en un negocio “importante”.

“Incautamos incluso algunas especies que creemos vienen de contrabando”, informó.

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