INVESTIGACIÓN

Hombre de 69 años que mató a ladrón actuó en legítima defensa

Tres delincuentes habían entrado a su casa. El pasado viernes la fiscal Mirta Morales, tras resolver las particulares del caso, determinó que se trató de legítima defensa.

Policía. Fernando Ponzetto.
Policía. Fernando Ponzetto.

El caso tenía ciertas particularidades. La primera era que el cuerpo del delincuente que había entrado a robar a una casa y terminó baleado por un hombre de 69 años, propietario de la vivienda, no estaba en el lugar de los hechos. La segunda, que el arma que usó el hombre para dispararle al ladrón fue robada por otros dos que también participaron del atraco. Y la tercera, que se tenía que probar que el cuerpo que apareció sin vida unos minutos más tarde en la puerta del Instituto Nacional de Ortopedia y Traumatología (INOT), era el del delincuente baleado por el dueño de la casa.

La rapiña y la muerte del delincuente ocurrieron el pasado domingo 3 de enero. Cerca de las 4:00 horas, tres sujetos ingresaron en una casa ubicada en Santiago Sierra y General Flores, en el Cerrito. El dueño se despertó por los ruidos que hicieron al romper la reja del patio y luego el vidrio que da hacia su cocina. El hombre tomó una pistola calibre 22 y fue caminando hacia el lugar. Cuando llegó, sin entender bien qué estaba sucediendo, vio a tres desconocidos en su casa.

En ese momento, según relató luego ante la Fiscalía, notó que uno de ellos tenía un arma en su mano. Entonces, disparó unas cinco veces. Y uno de los ladrones cayó. Luego, los otros dos forcejearon con el dueño de la casa, lo golpearon y le lograron quitar su arma. Dos de ellos cargaron a la persona herida y salieron por la puerta de la casa hasta la esquina. Ahí los estaba esperando un auto Nissan Tida, color gris. Con el delincuente herido a rastras, subieron al auto y fugaron rumbo al INOT. Al llegar ingresaron a contramano por la rampa destinada a las ambulancias y tiraron al hombre, ya sin vida, sobre la puerta.

El caso cayó en manos de la fiscal de Homicidios Mirta Morales. Luego que se constata una muerte violenta, la Fiscalía interviene para determinar cómo sucedieron los hechos.

Morales debía decidir si el hombre de 69 años había actuado en legitima defensa. Fuentes cercanas a la investigación indicaron a El País que el pasado viernes Morales, tras resolver las particulares del caso, determinó que se trató de un caso de legítima defensa.

Pruebas

La Fiscalía pudo recabar las pruebas necesarias que determinaron que el cuerpo que apareció en el INOT era el del hombre que había entrado a robar a la casa. Para ello fueron claves dos cosas: el informe que realizó balística sobre las vainas que quedaron en el lugar y la declaración de testigos.

Según agregaron las fuentes, los médicos forenses extrajeron una bala del cuerpo del delincuente. Y se comparó su calibre con las vainas que habían quedado en la casa. De esa manera, se logró determinar que correspondían a la misma arma, la cual había sido robada por los otros dos sujetos. Todo esto, además, coincidió con los documentos que tenía el hombre sobre el arma.

Por otra parte, el testimonio de testigos que no tuvieron contacto con el propietario del lugar, permitió determinar que en la madrugada del 3 de enero efectivamente “dos personas jóvenes salieron de la casa arrastrando un cuerpo y lo subieron a un auto gris”. El mismo vehículo que esa noche, minutos más tarde, tiró el cuerpo del delincuente en el ingreso al INOT.

ADEMÁS

El hombre repelió un ataque que no buscó

La fiscal de Homicidios Mirta Morales determinó, luego de recibir todos los informes que un fiscal tiene que analizar cuando sucede una muerte violenta, que el hombre repelió un ataque que no buscó. Se determinó que la manera que ingresaron los delincuentes fue violenta y que eran tres contra uno.

Los investigadores de la Zona Operacional III de Montevideo están a cargo del caso y buscan a tres delincuentes: el que conducía el auto y los dos que entraron a robar a la casa. Fuentes policiales indicaron a El País que horas antes del robo, dos delincuentes, incluido el que murió, habían ido a “marcar” la propiedad.

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