UN MISTERIO Y DOS HIPÓTESIS

Hallan restos óseos y ropas de Micaela en camino rural

El Instituto Técnico Forense hará estudios de ADN para confirmar identidad.

Hallan restos óseos y ropa de Micaela Onrrubio. Foto: Fernando Ponzetto
Foto: Fernando Ponzetto

Un peón rural observó desde su tractor una bolsa con algo que le llamó la atención. El bulto estaba junto al camino y ahí bajó del vehículo. Confirmó azorado que se trataba de un cráneo y otras partes del cuerpo de una mujer. De inmediato llamó a la seccional octava de Rodríguez.

Eran las 10:30 y pocas horas después los medios de comunicación de San José ya manejaban que, tras 63 días de incansable búsqueda, el cuerpo de Micaela Onrrubio había aparecido. La familia se enteró por los medios. Después la Policía pidió al padre de la mujer, Darío Onrrubio, que fuera a reconocer ropas y calzados que habían aparecido junto al cuerpo.

Se espera que hoy se conozca la confirmación por parte del Instituto Técnico Forense que realizará los exámenes de ADN a los restos. “Se siente un gran alivio el saber que podemos tener el cuerpito. Estamos casi convencidos por la ropa, por la indumentaria, pero tenemos que esperar hasta mañana (por hoy) el resultado del ADN (pero) nuestro corazón nos dice que es ella”, dijo ayer el padre de la víctima.

Anoche la familia y los amigos de Micaela volvieron a reunirse en la plaza como vienen haciendo desde el 27 de marzo. Los abrazos y las lágrimas fueron interminables. Una amiga de la familia dijo a El País que tenía dos sentimientos, por un lado el alivio de ponerle punto final a la búsqueda y por otro, el dolor de confirmar el crimen.

Con la ubicación del cuerpo se cierra una etapa de la investigación y se abren varias interrogantes. Para empezar el lugar del hallazgo.

Hallan restos óseos y ropa de Micaela Onrrubio. Foto: Fernando Ponzetto
El padre de Micaela con primas de la mujer desaparecida y amigas, en la noche de ayer, en la plaza del pueblo. Foto: Fernando Ponzetto

El cadáver estaba al lado de un camino y muy cerca de una cañada, a unos 10 kilómetros del puente Carreta Quemada, el lugar en donde en el comienzo de la investigación se encontró un pantalón de la joven y una alfombra del auto del único imputado, Gabriel Pistón.

Durante la búsqueda ese lugar fue rastrillado varias veces. Por allí pasaron los soldados del Ejército, los policías de la Guardia Republicana y los familiares de la víctima. La teoría que ayer presentó el jefe de Policía, Williams Martínez, es que los restos estuvieron bajo agua hasta que una creciente los liberó. Sin embargo, los vecinos sostienen que la última creciente ocurrió hace varios días y que el lugar es una zona de alto tránsito, por lo que los restos tendrían que haberse visto antes.

Por otro lado, se sabe que el lunes pasado el abogado de la familia, Germán Sfeir, presentó ante la Fiscalía de San José una solicitud para que declaren 13 personas cuyos nombres surgen del celular incautado a Gabriel Pistón. Se trata de personas que estaban vinculadas al imputado por homicidio especialmente agravado que no habían declarado hasta ahora.

Una de las pistas que se venían siguiendo tiene que ver con la forma de vida de Pistón. Algunos investigadores manejan que estaría vinculado a negocios ilícitos y que podría tener varios cómplices. En ese sentido, no se descarta que ante la inminencia de tener que explicar su comportamiento ante la Justicia, alguien podría haber removido el cuerpo del lugar que fue escondido en el primer momento y luego haberlo trasladado al sitio en donde apareció. Esa hipótesis deberá ser ratificada en las próximas etapas de la investigación.

Hallan restos óseos y ropa de Micaela Onrrubio. Foto: Fernando Ponzetto
El padre de Micaela a un costado de las palas usadas en rastrillajes. Foto: Fernando Ponzetto

El abogado Sfeir confirmó anoche a El País que los 13 contactos de Pistón van a ser citados a declarar tal como fue solicitado ante la Fiscalía. Además, señaló que no hay fecha para el inicio del juicio y que la familia va a solicitar el máximo posible en la legislación uruguaya: 30 años de penitenciaría más 15 años de medidas eliminativas.

Durante el proceso el imputado se mantuvo en que no tuvo nada que ver con el crimen. Adelante de la fiscal y la defensa de la familia se negó a decir dónde estaba el cuerpo de la mujer. No obstante, al llegar a la cárcel dijo que jamás lo encontrarían. Si en aquel momento hubiese colaborado podría haber realizado un acuerdo para bajar la condena.

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