La Comercial

Delincuente muerto y otro herido tras un feroz tiroteo

La Policía logró detenerlos cuando estaban a punto de cometer un asalto.

Foto: Fernando Ponzetto
Foto: Fernando Ponzetto

Un helicóptero de la Policía anduvo dando vueltas por el barrio durante el viernes, también lo hizo el sábado. Un auto estuvo parado cinco días sobre la calle Cufré. Nadie lograba explicarse esos movimientos en esa parte del barrio La Comercial. “Acá es muy tranquilo, nunca pasa nada”, dijo una mujer desde atrás de una ventana.

Pasado el mediodía de ayer un equipo policial asignado a la investigación y captura de bandas dedicadas al robo de remesas y redes de cobranza se encontraba en Justicia y Amézaga. Allí detectó un automóvil marca KIA con matrícula argentina en actitud sospechosa.

Cuando se lo pretendió detener, la respuesta vino con varios disparos y una acelerada. Además, se produjo el movimiento de un segundo vehículo, Chevrolet Corsa, con una persona en su interior.

Balacera: la Policía Científica trabajó en una escena del hecho. Foto: Fernando Ponzetto
Balacera: la Policía Científica trabajó en una escena del hecho. Foto: Fernando Ponzetto

Se desató una persecución que incluyó varias cuadras y terminó, para el auto KIA, en la calle Cufré pasando Coquimbo y para el otro coche, el Corsa, en el cruce de Batlle y Ordóñez y San Martín.

El primero fue perseguido por efectivos que iban en un vehículo policial, el segundo fue detectado por el helicóptero. Al ser detenido, se le incautó un chaleco antibalas del Ministerio del Interior.

Tres de los cuatro delincuentes venían en el KIA. Dos de ellos quedaron heridos en el lugar. La Policía disparó sobre la parte de atrás del vehículo, sobre el motor y en las ruedas del lado del conductor. Ningún disparo policial dio sobre las puertas del automóvil.

El tercer delincuente, el único que resultó ileso de los que iban en el KIA, se metió a una vivienda de la calle Coquimbo. La persecución siguió por los techos de varias casas. Siguieron los tiros y el terror se apoderó de los habitantes.

La Guardia Republicana concurrió a dar apoyo en el procedimiento. Foto: F. Ponzetto
La Guardia Republicana concurrió a dar apoyo en el procedimiento. Foto: F. Ponzetto

“Yo estaba tomando mate y sentí entre 30 y 40 disparos, me parece que eran pistolas y armas largas”, contó un vecino. “Escuché tiros y me escondí en la cocina con mi madre”, narró una niña a El País.

En eso, el solitario delincuente se introdujo en otra vivienda. Allí había una familia compuesta por una pareja y su hija. Tenía un revólver y buscaba esconderse o una forma de despistar rápidamente a la Policía. Les dijo que se quedaran tranquilos que no les pasaría nada. El pequeño perro de la familia mordió al intruso en una de sus piernas.

En determinado momento, los tres integrantes del grupo familiar se colocaron cerca de una puerta. Por suerte para ellos, en ese momento ingresó un grupo de policías y capturó al delincuente.

En ese momento ya había llegado un grupo de choque de la Guardia Republicana. También arribaron dos ambulancias para trasladar a los heridos. Uno de ellos murió en el camino a un centro hospitalario.

Cuando todo el operativo había terminado se presentó la fiscal de Flagrancia Adriana Edelman. Tras hablar durante un buen rato con los oficiales a cargo del procedimiento, la fiscal dijo que los delincuentes detenidos estaba a punto de cometer un delito. Además, confirmó que había tres detenidos y un hombre fallecido.

Fiscal: Adriana Edelman estuvo en el lugar. Foto: Fernando Ponzetto
Fiscal: Adriana Edelman estuvo en el lugar. Foto: Fernando Ponzetto

La Policía logró capturar tres armas cortas: dos pistolas, una calibre 45 y otra 9 milímetros, y un revólver calibre 357. Los cuatro individuos tienen antecedentes penales por delitos contra la propiedad. El más joven tiene 22 años de edad y el más veterano 47. Uno de ellos vivió un tiempo en la zona, según fuentes policiales.

El procedimiento de ayer permitió entender a los vecinos la presencia del helicóptero policial los días viernes y sábado y ciertos movimientos extraños en la zona.

“Ese auto KIA, de vidrios polarizados, estuvo parado acá una semana. Tenía otra patente pero es idéntico. Creo que la chapa terminaba con el número 66. Nadie deja un auto nuevo tirado en la calle tanto tiempo”, contó a El País una vecina mientras señalaba el coche baleado por la Policía.

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