VARIOS PENDIENTES DE CONDENA

Los crímenes de alto impacto en Uruguay que marcaron el 2020

Un triple homicidio en el Cerro; un doble crimen en La Teja y otros dos asesinatos que se seguirán investigando.

Tres infantes de marina fueron asesinados por un excompañero a fines de mayo en un puesto de guardia de la Armada, en el Cerro de Montevideo. Foto: Francisco Flores
Tres infantes de marina fueron asesinados por un excompañero a fines de mayo en un puesto de guardia de la Armada, en el Cerro de Montevideo. Foto: Francisco Flores 

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La manera en que sus vidas terminaron impactaron. Impactaron por la violencia, por los motivos, por la forma. Impactaron como impacta cada una de las vidas que se pierden por la delincuencia. Pero estos cuatro casos fueron los que más conmoción generaron. El cambio de año solo será una vuelta de página en el calendario y una página que se seguirá llenando: la búsqueda de justicia.

Desertor

En lo más alto del Cerro de Montevideo el día estaba nublado. Era 31 de mayo y dentro de un puesto de guardia de la Armada, que custodiaba una vieja antena de radar, cerca de la Fortaleza, la escena causó indignación. Manuel Escobar (22), Alex Guillenea (25) y Alan Rodríguez (31), los tres infantes de marina que estaban custodiando el lugar, habían sido asesinados. Pero lo complejo del crimen era que la puerta de la caseta no estaba forzada y que no había ningún alambre roto. La investigación quedó a cargo de la fiscal especializada en Homicidios Mirta Morales.

Tres personas fueron detenidas al otro día por ese crimen. El homicida, un exinfante de marina que conocía a las víctimas, y a un hombre y a una mujer en cuya casa se había escondido el asesino. La fiscal logró procesar a estas personas. Al autor por un delito de homicidio muy especialmente agravado y a los otros dos por encubrimiento.

La noche de los asesinatos el desertor fue hasta el puesto del Cerro y pidió para pasar la noche. Dos de los infantes estaban en la parte del living y un tercero dormía en una cama al fondo de la caseta. El homicida aprovechó un momento de distracción de sus excompañeros y los ejecutó; luego fue al cuarto y ejecutó al tercero, que intentó reaccionar cubriéndose el rostro con su brazo.

El pasado 2 de diciembre la jueza Diovanet Olivera le negó a la fiscal Morales realizar una reconstrucción del triple crimen, ya que a su entender es una medida que se debía tramitar en la etapa del juicio y que, en este momento, solo debía hacerse en forma muy excepcional si corría riesgo de perderse la prueba. La Fiscalía deberá presentar una acusación fiscal y solicitar así la condena para los implicados.

La Justicia deberá fallar sobre esa pena y así se conocerá el tiempo que el culpable y quienes lo encubrieron pasaran en prisión.

Ejecución

La silenciosa madrugada del 26 de julio en el barrio La Teja se vio interrumpida por disparos. Ese día Nahuel Miranda y Rodrigo García, ambos adolescentes de 16 años, salían de un cumpleaños de 15 en el barrio. Iban caminando junto a un grupo de personas cuando dos delincuentes se acercaron a ellos. “¿Vos sos Rodrigo?”, dijo uno de ellos. Ante la respuesta afirmativa y sin mediar más palabras le disparó a García. Acto seguido arremetió contra Nahuel.

Rodrigo García y Nahuel Miranda fallecieron en el lugar. En tanto, los dos agresores huyeron hacia el arroyo Miguelete. El doble homicidio se habría suscitado por un supuesto vínculo afectivo entre la novia de unos de los delincuentes con uno de los adolescentes ultimados.

Vecinos despiden los restos de Rodrigo García, en el Cerro. Foto: Leonardo Mainé
Vecinos despiden los restos de Rodrigo García, en el Cerro. Foto: Leonardo Mainé

El primer día de agosto la fiscal de homicidios Adriana Edelman procesó a un joven de 18 años como coautor del homicidio de Miranda, quien se desempeñaba como futbolista en el Club Atlético Progreso. Una pericia en un celular fue clave para enviarlo a prisión mientras continuaba la investigación. Según se desprendió de las pericias, ese joven habría sido quien le facilitó el arma al delincuente que asesinó a los dos adolescentes esa madrugada. “Los gurises vinieron a pedirme el fierro (el arma), les di el fierro y ta... Pasó todo eso”, decía uno de los mensajes a los que accedió la Policía y la Fiscalía.

El principal sospechoso del crimen siempre estuvo identificado por la Policía y fue intensamente buscado por los investigadores de la Zona Operacional IV (Cerro, La Teja y barrios aledaños) de la Jefatura de Policía de Montevideo. A principios de septiembre la Policía logró capturarlo. Una foto en la red social Facebook fue la clave. En una publicación los investigadores vieron un árbol con el tronco roto. Tecnología mediante detectaron que la foto había sido sacada en Suárez (Canelones). Luego caminaron por la zona hasta dar con el árbol y allí encontraron la casa donde se refugiaba. Fue detenido y conducido a Fiscalía.

La fiscal Edelman lo procesó como autor de un homicidio muy especialmente agravado y pidió a la Justicia, que hizo lugar, que fuera enviado a prisión preventiva mientras continuaba con la investigación.

Ahora, la fiscal deberá presentar las pruebas ante la Justicia y demostrar en un juicio oral y público las pruebas que tiene para solicitar una condena para el presunto autor y para el adolescente que le facilito el arma. Luego será la Justicia quien decida la pena final a la que ambos delincuentes deberán someterse por el crimen de los dos jóvenes ejecutados en la madrugada del 26 de julio en el barrio La Teja. 

Alison Fernández, una víctima de los narcos

El 5 de junio en el barrio El Abrojal de Santa Lucía (Canelones) fue vista Alison Fernández, de 18 años y madre de una niña de tres, por última vez. Su padre, policía retirado, junto a un grupo de vecinos crearon un grupo de búsqueda, y encontraron el cuerpo de la joven a 700 metros del río Santa Lucía. En una investigación compleja la fiscal Alicia Schiappacasse logró procesar a dos personas como coautor y autor del crimen. La principal hipótesis de la Fiscalía fue que Fernández, quien era consumidora de estupefacientes, había robado al menos tres veces droga de una “boca” de El Abrojal. Por eso el “dueño” decidió matarla. El delincuente se encuentra preso por un delito de tentativa de homicidio. Ahora también será juzgado por el crimen de Fernández.

A Andrés Pollero lo mataron para robarle

El mismo día que asesinaron a los tres infantes de marina en el Cerro también la delincuencia terminó con la vida del exárbitro de fútbol Andrés Pollero.

Pollero salía de su casa en su auto cuando un grupo de delincuentes lo interceptó para robarle el vehículo y luego le dispararon. Tres meses después de su asesinato un hombre fue detenido y procesado por receptación.

Según indicaron a El País fuentes allegadas a la investigación, el hombre habría comprado el celular que también le robaron al exárbitro.

El domingo 31 de mayo fue uno de los días más violentos del año. Al crimen de los tres infantes y del exarbitro, se los sumó otro hecho trágico. En Rocha un hombre mató a sus dos hijos, de ocho y diez años, y luego se suicidó con una escopeta en un camino vecinal a diez kilómetros de Cebollatí.

El hombre pasó el día junto con la madre y los abuelos de sus hijos y llegada la noche se fue junto con los menores en su auto. El 31 de mayo terminó con seis homicidios y un suicidio.

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