Copamientos y apropiación

"Los Chingas" volvieron a usurpar casas en Casavalle

Policía realizó un nuevo operativo y encontró un sistema de videocámaras

Los Chingas volvieron a instalarse en Casavalle. Foto: Fernando Ponzetto
Los Chingas volvieron a instalarse en Casavalle. Foto: Fernando Ponzetto

Parece el cuento de nunca acabar. Ayer la Policía tuvo que volver a "Los Palomares" de Casavalle a desalojar a integrantes de la banda "Los Chingas" que estaban ocupando viviendas usurpadas.

La fiscal de Estupefacientes, Mónica Ferrero, solicitó la formalización de cinco personas por usurpación y robo de energía eléctrica y agua de OSE.

Enseguida que salió el sol comenzó el operativo. Otra vez decenas de policías armados a guerra sitiaron el barrio. A pesar de que apuntaron a tres bocas de venta, no encontraron drogas ni armas.

No obstante, localizaron a varias personas en el interior de las casas que no podían estar ocupadas. Esta vez la banda reforzó las medidas de seguridad con un moderno sistema de videovigilancia montado en columnas del alumbrado.

Participaron de la operación equipos de la Dirección de Información Táctica de la Jefatura de Policía de Montevideo, Policía Científica y Guardia Republicana. De esa manera, los uniformados respondieron a una serie de denuncias de los vecinos que no quieren volver a vivir la batalla territorial que sembró el terror en la zona.

En total, se realizaron 14 allanamientos simultáneos. Dos de los imputados son los hermanos de "Moni", la jefa de la banda que desde hace once meses y medio viene siendo desarticulada por parte de la Policía y la Justicia con apoyo del Mides y la Intendencia de Montevideo.

En tanto, una mujer que también resultó detenida es prima de la jefa del clan.

Uno de los detenidos tiene siete antecedentes penales y se negó a firmar un acuerdo con la fiscalía, el resto admitió los hechos sin inconvenientes.

Ninguno de los detenidos fue remitido a la cárcel. Tres de los cinco imputados obtuvieron la suspensión de la pena tras admitir los hechos y acordar la entrega de las viviendas. Otro recibió medidas cautelares y para el quinto se resolvió que permanezca con libertad vigilada.

El Ministerio del Interior emitió en la tarde de ayer un comunicado donde sostiene que estas actuaciones representan "una etapa más de reinstalación de la cultura de la legalidad en la zona que se ha complementado con apertura de calles, construcción de veredas y espacios públicos, iluminación de los 14 Pasajes de los Palomares, demolición de viviendas en estado crítico, limpieza de basurales endémicos y reinstalación de servicios públicos".

Gustavo Leal, sociólogo y director del área de Convivencia y Seguridad Ciudadana del Ministerio del Interior, subrayó que algunos de los detenidos cuentan con "antecedentes penales profusos" y que se trata de personas que estaban viviendo en casas que habían sido usurpadas.

"El Estado tiene la decisión de ir a fondo y no dejar pasar una", señaló Leal. Y agregó que se llegó a este operativo con información proporcionada por vecinos de Los Palomares y personal de inteligencia.

En ese sentido, el funcionario destacó que "el mensaje es que la acción está siendo orientada a ser sistemática y contundente".

El próximo 21 de diciembre se cumple un año del primer operativo que se hizo en la zona y dijo que desde entonces se procesaron 32 personas.

Otro caso.

El domingo pasado tuvo lugar el operativo "Mirador IX" en el barrio Tres Ombúes. En este caso se produjeron 27 allanamientos en horas de la tarde. Una banda que operaba en el lugar tenía un sistema de cámaras de videovigilancia que controlaba desde una boca de drogas. En la oportunidad se realizaron 17 detenciones. Tras la operación se demolieron viviendas irregulares y se comenzó a construir una nueva calle. La banda cerró una senda con una cabaña prefabricada cuyo costo superó los 4.000 dólares, tal como se hizo en el barrio Casavalle.

Carolina Murphy, concejal del Municipio D por la oposición, declaró días atrás a El País que si bien los operativos realizados durante el último tiempo han cambiado el ritmo de vida en la zona, los vecinos siguen padeciendo problemas por la falta de seguridad en el barrio.

"La inseguridad en el Casavalle no se acabó, sigue siendo un peligro ir a tomar el ómnibus. No se puede entender por qué se demoró tanto en hacer los operativos. Las bandas crecieron muchísimo por esa falta de decisión política", afirmó.

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