Demoliciones estratégicas

Casavalle: choque de versiones por tuberculosis y más "aguantaderos" demolidos

Eran dos; estaban deshabitadas, vandalizadas y con peligro de derrumbe.

Aguantadero: las dos viviendas derrumbadas eran utilizadas por delincuentes como un escondite, donde también vendían drogas. Foto: Fernando Ponzetto.
Operativo: las dos fincas derrumbadas eran utilizadas por delincuentes como escondites, en donde también vendían drogas. Foto: Fernando Ponzetto.

Otras dos demoliciones de viviendas fueron llevadas a cabo ayer en la Unidad Misiones de Casavalle, el complejo habitacional más conocido como "Los Palomares". Hasta allí llegó un equipo de la Guardia Republicana con chalecos y escudos, que custodió el trabajo de demolición realizado con una retroexcavadora. Funcionarios del Ministerio del Interior y de Desarrollo Social también se hicieron presentes en el lugar.

En este caso se trataba de dos construcciones que estaban deshabitadas, en muy mal estado y que corrían peligro de colapso.

"Eran casas que tenían riesgo de derrumbe de acuerdo a un informe realizado por la Intendencia de Montevideo y la Dirección de Bomberos", explicó a El País el director del área de Convivencia y Seguridad Ciudadana del Ministerio del Interior, Gustavo Leal.

El interior de las viviendas ubicadas en la calle Gustavo Volpe estaba destrozado y vandalizado, lo que constituía "un foco de infección muy importante" para los vecinos que vivían en los alrededores.

"En el relevamiento que se hizo dentro de las viviendas se pudo constatar una infinidad de cosas, como animales muertos, colchones de gente que estaba viviendo allí provisoriamente, basura tirada, vidrios y aberturas destrozadas entre otras cosas", dijo Leal.

Bajo lluvia: policías custodiaron el lugar. Foto: Fernando Ponzetto.
Bajo lluvia: policías custodiaron el lugar. Foto: Fernando Ponzetto.

Ambas casas estaban conectadas internamente, a pesar de que la estructura no tenía la capacidad de resistir conexiones de esa índole, según explicó el jerarca. "Eso hacía aún más probable un derrumbe", agregó.

Los comienzos.

Las casas que tiraron abajo estaban ubicadas a pocos metros de una escalera —que también fue demolida— que impedía el acceso vehicular desde Gustavo Volpe a la Avenida San Martín, ya que ocupaba todo el ancho de la calle.

Al ser un "lugar estratégico", dada su inaccesibilidad, "ambas viviendas eran utilizadas como escondite por personas que estaban vinculadas a la delincuencia", explicó Leal.

Fue también en ese lugar donde se iniciaron los "desalojos forzosos" —por parte de los narcotraficantes— que consistían en expulsar a los dueños legales de esas casas mediante amenazas y luego utilizarlas como base de operaciones para esconderse, guardar objetos robados o vender drogas.

"La gestión de este plan en un lugar tan complejo necesita de una charla previa con los vecinos, donde se les informa lo que vamos a hacer. Ayer estuvimos desde muy temprano, y también se había estado días anteriores, hablando sobre todo con los vecinos de las viviendas linderas para que supieran lo que se iba a hacer", dijo Leal.

El director de Convivencia y Seguridad Ciudadana explicó que se continuarán demoliendo más viviendas, aunque "por un tema de seguridad" prefirió no informar de antemano cuándo y qué casas van a ser.

"En el censo realizado semanas atrás se ingresó casa por casa y habitación por habitación, por lo que hay un informe técnico muy claro de cuáles son las casas que tienen peligro de derrumbe", indicó el jerarca.

Aviso: vecinos de las viviendas linderas fueron avisados días antes de la demolición. Foto: Fernando Ponzetto.
Aviso: vecinos de las viviendas linderas fueron avisados días antes de la demolición. Foto: Fernando Ponzetto.

Para el caso de las viviendas en donde sí están viviendo familias, las autoridades ya cuentan con un plan de realojo.

Contradicción.

Tras el censo, desde el Ministerio del Interior se informó que nueve personas que vivían en Los Palomares habían declarado que padecían tuberculosis, "lo que representaba un gran foco infeccioso", de acuerdo a Leal. Otras 23 personas, en tanto, presentaban tres o más síntomas de esa enfermedad, tras un cuestionario realizado por personal policial.

Sin embargo, el representante de la Comisión Honoraria de la Lucha Antituberculosa y Enfermedades Prevalentes, Fernando Arrieta, dijo a El País que solo siete personas que viven en ese lugar figuran en el registro nacional de tuberculosis, de las cuales cinco de ellas ya están curadas mientras que dos están en tratamiento.

En cuanto a los que presentaban síntomas, Arrieta explicó que son 21, "dos son exenfermos de tuberculosis, uno de los cuales se realizó estudios en junio y dieron negativo". Los restantes, dijo, deberán pasar por las policlínicas a que les hagan los estudios correspondientes. "Tener síntomas no quiere decir que efectivamente padezcan la enfermedad. En este caso parte de los síntomas es tener tos o flema, algo muy común en estas épocas", dijo.

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