BANDA DE SACO Y CORBATA

Camuflados de clientes entraban a robar a los lugares más seguros de Montevideo

Cuatro hombres de traje que se hicieron imperceptibles.

A prisión: los delincuentes fueron condenados por cuatro robos, dos de ellos en bancos; creen que pueden haber cometido más delitos. Foto: Fernando Ponzetto
A prisión: los delincuentes fueron condenados por cuatro robos, dos de ellos en bancos; creen que pueden haber cometido más delitos. Foto: Fernando Ponzetto

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El uniforme era casi siempre el mismo: camisa, pantalón, saco y corbata. Se lo ponían cada mañana y después salían a hacer lo suyo. Se subían a un auto y arrancaban la recorrida. ¿El objetivo? Entrar a robar en los lugares más seguros de la capital.

Sobre el mediodía del 18 de agosto dos de estos delincuentes entraron vestidos como clientes a la sucursal del Banco República (BROU) 19 de Junio, ubicada en la Avenida 18 de Julio y Minas.

Ingresaron y empezaron a caminar de un lado para el otro. Lo hicieron con tranquilidad y sin llamar la atención. Luego de recorrer y dejar atrás varias oficinas, finalmente entraron a una de ellas que estaba vacía. Allí vieron el celular de uno de los funcionarios del banco y lo robaron. En la puerta del BROU otro integrante de la banda los estaba esperando.

Ese fue el primer robo que provocó la intervención de los investigadores policiales de la Zona Operacional I de la Jefatura de Policía Montevideo y de la doctora María José González, adscripta de la Fiscalía de Flagrancia de 5° Turno, cuyo titular es Diego Pérez.

Cuando los agentes comenzaron a indagar, supieron que se trataba de cuatro personas: tres de ellos de nacionalidad chilena y un uruguayo. Descubrieron que los robos habían sido varios, y todos en lugares de características similares. Sitios que se caracterizaban por sus buenas medidas de seguridad, con guardias y con cámaras de videovigilancia.

Apenas seis días más tarde del mediodía del 18 de agosto en que los delincuentes aprovecharon el descuido de funcionarios del BROU para robar el celular, la banda dio un nuevo golpe. Esa vez eligieron entrar al Círculo Láser. Luego de recorrer varios pisos e ingresar hasta a los blocks quirúrgicos, visitaron dos oficinas y de una de ellas se llevaron el teléfono celular de una empleada.

El siguiente robo lo llevaron a cabo el 26 de agosto. La Policía fue alertada sobre un posible hurto en un local dedicado a la venta de computadoras y relojes de alto valor. Pero para esa vez se sacaron los disfraces y también perdieron la elegancia: produjeron el robo rompiendo las rejas y los vidrios.

Lograron llevarse 52 relojes marca Garmin, un drone, cinco GPS, equipos deportivos, una videocámara y las cajas registradoras. En total el robo fue evaluado en US$ 15.200.

Al finalizar el mes de agosto los delincuentes se desplazaron en un auto alquilado para realizar un nuevo robo en un lugar con guardias y cámaras. El sitio elegido fue nada menos que la casa central del Banco Santander. Otra vez tuvieron éxito. Recorrieron sus oficinas y se llevaron una laptop. Ese sería el principio del fin.

La Policía logró rastrear la empresa a la que los delincuentes alquilaron el auto para llevar adelante los robos y, mediante el análisis del GPS, consiguieron ubicar y detener el vehículo con los cuatro delincuentes.

En el lugar de la detención les incautaron seis relojes, celulares, US$ 200, $ 4.600 y las llaves de dos autos. También había documentos argentinos y guantes negros para no dejar huellas a la hora de cometer sus crímenes.

Uno de ellos presentó un documento falso al momento de ser detenido y otro documento falso al ser condenado. Esta persona, a quien los investigadores en declaraciones a El País se refieren como “alguien muy inteligente”, también realizó “importantes giros de dinero” al exterior. Además, indicaron los informantes, estaba requerido por Interpol.

Si bien fueron condenados a principios de setiembre por asociación para delinquir y receptación, lo que implica penas de un año de penitenciaria, la Fiscalía tiene pistas de que participaron en al menos otros dos robos de similares características. Si el ministerio público los involucra con estos hechos, tendrán que cumplir con otra condena aparte de la ya establecida por la Justicia.

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