Tráfico de drogas y lavado de activos

Cae la cúpula del clan de Complejo Quevedo

Fiscal de drogas confirma que operaban desde un “fortín”.

El Fortín: la banda levantó un muro e instaló más de 30 cámaras para controlar los movimientos. Foto: Marcelo Bonjour
El Fortín: la banda levantó un muro e instaló más de 30 cámaras para controlar los movimientos. Foto: Marcelo Bonjour

Hace tres meses dio a luz a su séptimo hijo. Está amantando. El juez le preguntó si entendía de qué se la acusaba y dijo que "más o menos". Fue detenida en tres oportunidades por negociar con drogas y siempre salió en libertad porque lograba que la declararan inimputable.

Ayer se le terminó la suerte. La jefa del clan que controlaba la venta de drogas en el Complejo Quevedo, en Jardines del Hipódromo, fue formalizada por tráfico de drogas y lavado de activos. En principio estará 120 días en prisión preventiva mientras la fiscal de Estupefacientes, Mónica Ferrero, concluye la investigación para el juicio oral y público.

El abogado de la mujer solicitó que se le impusiera prisión domiciliaria dada su situación familiar. "La señora hacía la actividad ilícita amamantando", respondió la fiscal Ferrero. El juez Gonzalo Arzuaga resolvió apoyar el pedido de la Fiscalía.

Por ese motivo, ahora el Ministerio de Desarrollo Social (Mides) se ocupará de sus siete hijos. La leche materna para el lactante será trasladada desde la cárcel hasta el lugar donde se encuentre el bebé.

Junto a la mujer marcharon a prisión su marido, imputado por tráfico de drogas, lavado de activos y tráfico de armas, y su suegro, un sujeto al que la Policía señala como encargado de seguridad del "fortín" de la calle Quevedo.

Además, fueron condenados un hombre por el delito de asistencia al narcotráfico que fue detenido durante uno de los allanamientos. El sujeto admitió estar a cargo de la boca de drogas del clan y pactó seis meses de prisión y 10 meses de libertad vigilada.

Otra mujer fue condenada por el delito de usurpación y no deberá pasar por la cárcel. Logró detener el juicio a cambio de devolver la vivienda en las próximas 24 horas. Finalmente, un hombre mayor al que se le habían incautado dos armas de fuego debajo de un colchón recuperó su libertad con medidas sustitutivas.

El clan.

El grupo familiar que viene siendo investigado llegó al Complejo Quevedo entre los años 2015 y 2016 en el marco de un realojo organizado por la Intendencia de Montevideo. Venían desde un asentamiento en el barrio Ituzaingó. La organización montó una serie de instalaciones de seguridad que le permitían controlar el interior y el exterior del complejo.

La Fiscalía pudo comprobar que habían instalado un almacén en uno de los apartamentos como fachada para la venta de drogas. Contaban con más de 30 cámaras de videovigilancia y cerraron el lugar con un muro. En los alrededores tenían gente armada.

Dentro de uno de los ductos del edificio colocaron una caja fuerte en la que los miembros del clan guardaban drogas de distinto tipo, en particular marihuana y cocaína.

Durante el mes de enero del año 2017 fue asesinado dentro del complejo un joven de 17 años de edad. Una persona ya fue imputada por el crimen pero ahora se investiga el rol del clan en ese caso.

En todo este período, la organización se hizo de 9 apartamentos, lo que representa el 20% de las unidades del complejo. Hasta ayer no se había podido ubicar a los titulares de las casas usurpadas. Por tanto, se sigue investigando un posible delito de extorsión.

"Esto recién empieza", dijo el sociólogo Gustavo Leal, director del área de Convivencia del Ministerio del Interior. "Al igual que hace 115 días se inició el trabajo en la Unidad Misiones (Casavalle), la Fiscalía tiene una investigación muy profunda, hoy se acusó a las personas principales pero después vamos a tener una persecución sobre otras personas", dijo.

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