INSEGURIDAD

Balacera contra un patrullero dejó un policía en coma

Después de la intervención quirúrgica se logró estabilizarlo pero estaba en situación crítica y grave.

Ambulancia frente al Hospital Policial. Foto: Marcelo Bonjour
El agente herido fue internado en CTI del Hospital Policial. Foto: Marcelo Bonjour

Un fuerte operativo policial se desplegó ayer en el barrio 40 Semanas, en la Rambla Costanera y María Silva, para reunir indicios que permitan encontrar a quienes en la noche del lunes balearon en la cabeza a un policía que anoche se encontraba internado, en estado de coma.

El último parte médico del Hospital Policial dio a conocer que después de la intervención quirúrgica se logró estabilizarlo pero estaba en situación crítica y grave.

Luis Fernando Larronda Acosta, de 42 años, iba manejando una patrulla para atender un llamado de asistencia en el barrio Marconi. En medio del trayecto, a la altura del callejón de María Abella de Ramírez, se escuchó una serie de detonaciones y una de las balas atravesó la cabeza del agente.

Según fuentes policiales, Larronda y su compañero de patrulla de la Unidad de Respuesta Rápida de Zona III circulaban en dirección al barrio Marconi, provenientes del asentamiento 40 Semanas.

Por relatos de vecinos y una grabación difundida en la noche de ayer, hubo decenas de disparos, pero a ciencia cierta no se ha determinado aún si los balazos fueron directamente dirigidos contra el patrullero o se trató de fuego cruzado entre bandas de narcotraficantes.

El relato preliminar de los hechos indica que cuando el policía acompañante del móvil se percató de que su compañero estaba inconsciente y sangraba por la cabeza, entonces agarró el volante para evitar un choque y después solicitó apoyo urgente. La bala habría entrado por una de las ventanillas del auto.

Minutos después arribó al lugar un móvil en el cual se hizo el traslado del policía herido al Hospital Policial, donde se le diagnosticó “herida de arma de fuego en la cabeza, pase a block quirúrgico, en coma”.

El policía acompañante fue atendido por “estrés postraumático”.

Los investigadores policiales analizan los elementos reunidos durante el relevamiento fotográfico del lugar del ataque. Y también evalúan datos de informantes. Personal de la Seccional 12 y detectives de la Zona Operacional III se hicieron cargo de la investigación.

Según cifras de Fundación Propuestas (Fundapro), la cuarta muerte de un efectivo policial -en este 2019- se dio a comienzos de junio. Eso ocurrió cuando un camión de reparto de bebidas circulaba por el barrio Piedras Blancas y fue detenido por tres delincuentes que llevaban los mismos uniformes que usan los efectivos del Programa de Alta Dedicación Operativa (PADO). La víctima fatal fue Rogelio Souza, de 27 años, un efectivo policial perteneciente a la Jefatura de Canelones que en ese momento se encontraba trabajando como repartidor e intentó repeler la rapiña. Recibió seis disparos por la espalda.

Un par de días antes, el sargento William Fortti Rodríguez, de 45 años de edad, fue asesinado de dos disparos cuando circulaba en su moto por Camino Chopin y Ruta 5, cerca de una escuela en la que hacía el servicio de vigilancia 222.

El 29 de mayo un policía de 35 años de edad que patrullaba a la altura de Barrios Amorín y Maldonado recibió cuatro disparos en las piernas cuando intentó detener a un delincuente que junto a otro ladrón acababan de robar un auto.

En relación a los presuntos delincuentes abatidos por policías también durante este año, la cifra ascendió esta semana a 26, un récord desde que se llevan registros. En todo 2018 se había registrado un total de 17 abatidos por policías.

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