FALTAN PRUEBAS

Acusados por el asesinato de Vaz deben seguir en prisión

Juez accedió a una prórroga. Falta conocer el peritaje de los celulares.

El hijo de Lulukhy, de 17 años, es contenido por el abogado de la familia de Vaz después de golpear al defensor de su madre. Foto: Ricardo Figueredo
El hijo de Lulukhy, de 17 años, es contenido por el abogado de la familia de Vaz después de golpear al defensor de su madre. Foto: Ricardo Figueredo

"Esto es una cacería de brujas. A mí me incendiaron en la plaza pública", se quejó ayer Lulukhy Moraes, expropietaria de la “mansión del sexo”, acusada junto a otras cuatro personas de matar a su esposo, el profesor de inglés Edwar Vaz Fascioli.

El lamento de Lulukhy ocurrió durante la audiencia celebrada en la víspera en el juzgado penal de 4º turno de Maldonado, donde se sustancia la causa del homicidio. Al finalizar la misma, la propia Lulukhy le pidió al juez Diego González Camejo tener un mano a mano con los periodistas presentes. El magistrado le respondió que el juzgado no era una oficina de prensa y que podía brindar declaraciones a los medios en su lugar de reclusión.

La acusada por la Fiscalía de haber premeditado el homicidio de su exesposo junto a su entonces pareja, Carlos Mauro Machado y a su “socia de la vida”, Leticia Giachino, se presentó en el juzgado de mejor ánimo que en las anteriores audiencias y con una notoria pérdida de peso.

En un principio, al escuchar el planteo de la Fiscalía de prorrogar su detención por otros 90 días, Lulukhy puso cara de asombro y hasta rió en más de una oportunidad. Leticia Giachino exhibió una gran sonrisa a medida que la fiscal Silvia Andrea Naupp explicó al juez Diego González Camejo por qué debía prorrogarse la detención de los cinco acusados, cuatro de ellos en la cárcel y uno con arresto domiciliario. Empero, a medida que transcurrió la audiencia, la exdueña de la “mansión del sexo” se quebró en más de una oportunidad, no pudiendo ocultar su llanto.

El jardinero fue quien traslado a los sicarios. Foto: Ricardo Figueredo
El jardinero fue quien traslado a los sicarios. Foto: Ricardo Figueredo

Por tercera vez

El juez González Camejo prorrogó ayer por otros 30 días la detención de las cinco personas. Es la tercera vez en que el magistrado acepta mantener la prisión preventiva de cuatro de los cinco involucrados en el caso: el otro cumple arresto domiciliario.

Al comienzo de la audiencia, la fiscal le había pedido 90 días de prórroga, lo que fue resistido por los abogados Julio Pereira (defensor de Lulukhy y Giachino) y Laura Robatto, quien asiste a Carlos Mauro Machado. Esta última estrenó ayer la defensa de Machado a partir de la ruptura de la relación amorosa que unía a este con Lulukhy. También participó el abogado Pablo Cruzado, asesor del detenido Franco Silvera Herrera, quien llevó a los dos sicarios hasta el apartamento de la víctima.

Naupp explicó al juez que la Policía Científica le remitió quince días atrás la información contenida en los celulares incautados en el caso. También están pendientes, dijo Naupp, la reiteración de las declaraciones de testigos y de otras personas relacionadas con la causa. Se trata de dos testigos y de los imputados. “Falta procesar la información de los celulares”, dijo. El procesamiento de la información y los interrogatorios llevarían los noventa días solicitados por la fiscalía. “Se necesita ese tiempo para valorar los elementos que tenemos y proceder a redactar la demanda acusatoria”, añadió.

Incidente

La madre y la última pareja de Vaz, acompañados por el hijo del occiso, un menor de 17 años, fueron de los últimos en llegar. Al rato arribó su hermana, acompañada de una amiga, quien tomó asiento junto a Julio Pereira, abogado de Lulukhy. El hermano fue a saludar a su hermana. Y en el asiento contiguo estaba Pereira. “¿Puedo hablar contigo”, preguntó el hijo de Vaz a Pereira. Instantes después, una lluvia de golpes de puño lanzados por el menor cayeron sobre el rostro y el tórax del sorprendido Pereira.
El abogado Martín Etcheverry, asesor legal de la familia del occiso, saltó sobre el joven a quien tomó por la espalda y lo retiró del lugar. Minutos después llegó una sargento de la policía encargada de la custodia del juzgado, quien le ordenó al menor que se retirara del edificio. Pereira fue revisado por el médico forense y luego contó lo sucedido al juez de la causa.

Se vivieron momentos de tensión entre algunos participantes durante la audiencia pública. Foto: Ricardo Figueredo
Se vivieron momentos de tensión entre algunos participantes durante la audiencia pública. Foto: Ricardo Figueredo
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