Cada vez más delitos quedan impunes

Una policía entre la tecnología y el papeleo

Milvana lleva 21 días desaparecida. El crimen de Lola está impune desde hace cinco meses como otros 200. El hotel Carrasco y el peaje Pando asaltados por delincuentes fuertemente armados aún esperan por los responsables.

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Durante el año 2014, el promedio de homicidios aclarados fue 53%

La lista de casos que concentraron la atención de la opinión pública, y otros que simplemente figuran en documentos policiales y judiciales sin resolverse, es cada vez más nutrida. ¿Por qué? ¿Qué está fallando?

Ante las preguntas de El País, el Ministerio del Interior optó por el silencio. La respuesta la dan policías con años de servicio, jueces y fiscales. La condición es no revelar su nombre: tienen orden de no hablar. Lo curioso es que a pesar de estar de lados distintos del mostrador tienen visiones similares.

Aclaran que en ningún país del mundo se resuelve la totalidad de los asesinatos pero reconocen que últimamente la efectividad no está del lado de los investigadores. Falta de capacitación policial, mucho escritorio, rotación de efectivos, demasiada dependencia de la tecnología, corrupción y mala preservación de las escenas del crimen, son algunas de las explicaciones esbozadas.

Los policías aseguran que el Ministerio del Interior se colmó de asesores y perdió investigadores. "Hay muchos asesores que te llenan de material pero les falta la esencia policial. No estuvieron arriba de un patrullero, nunca lo revolcó un delincuente, entonces no tienen la experiencia. Desde el escritorio manejan el mundo pero la realidad es otra. Por eso le ponen nombre rimbombante, unidad especializada de delitos complejos… pero, ¿y el contenido? Están vacías. Si vos no te embarras no conseguís datos para investigar y aclarar casos", opina un efectivo con años de experiencia en investigación.

Un expolicía, retirado recientemente, cuenta que antes los homicidios se investigaban "con canas con cara de terraja, masticando chicle, que iban a los boliches, hablaban con prostitutas y punguistas y traían datos". "El delito cambió pero hoy igual que antes hay que estar donde está la información: entre los delincuentes y en la noche", afirma.

Otro cuenta que uno de los homicidios más sonados de los últimos meses se aclaró porque el abuelo del homicida lo llamó por teléfono para revelarle que su nieto era el responsable. "¿Sabes por qué paso eso? Porque me conocían, había hablado varias veces con ellos e incluso tomado mate", explica.

En la misma línea otro expolicía dice que "hay especímenes necesarios". Y aclara: "De guantes blancos y desde el escritorio hay casos que no se resuelven. ¿Tenés tipos metidos en el Borro, en el Casabó? No, se eliminaron las pesadas, se eliminó la investigación de la comisaría que es donde va doña María".

Quienes llevan o llevaron el uniforme, estiman que del uno al diez, un patrullero efectivamente patrulla 0,50; el resto del tiempo está dedicado desde a trasladar a un borracho tirado en la vía pública, a una parturienta ó estar dos horas custodiando una moto tirada en la calle después de un accidente. "Las Unidades de Respuesta no funcionan", aseguran.

El principio.

En la Policía, como en cualquier profesión, la capacitación es el puntapié inicial de una buena carrera. Jueces, fiscales y los propios policías coinciden en que, si bien el Ministerio del Interior ha hecho esfuerzo en cuanto a capacitación, están mal direccionados, a veces por la premura de sacar gente a la calle, otras por la presión social.

"La tecnología ayuda mucho pero la profesionalización y capacitación es lo más importante tanto para la Policía como para el Poder Judicial", dice una fiscal con varios años y casos en su historial.

Los efectivos dicen que, si bien hay cada vez más cursos, faltan instructores con experiencia y que entrenen a los policías para "cuando las papas queman".

"Estamos entre la tecnología y el papel. Y el barro ¿cuándo? La gente te pide eso porque la delincuencia avanza. Hay que preparar policías con otra cabeza: que respete los derechos humanos, que sepa que no es un ejecutor sino el rostro visible del Estado ante la sociedad, pero tiene que ser un combatiente, alguien que la tenga clara. Pero eso se logra con disciplina, algo netamente perdido en la policía. Hoy es un flan", opina el expolicía.

De segunda.

Entre los jueces y fiscales se comenta que últimamente ha aumentado la cantidad de homicidios que van quedando para atrás sin resolver y advierten que la responsabilidad es de la policía porque cuando los casos llegan a sus manos ya están resueltos.

Advierten que esto cambiará con el nuevo Código del Proceso Penal, cuando la investigación pasará a estar dirigida también por un fiscal, al igual que la mayoría de los países de la región.

"A mí nunca me quedó un homicidio por aclarar ni que la investigación quede a media. En el último tiempo pasa, pero es responsabilidad de la policía porque a nosotros nos llega el caso resuelto", dice un juez penal.

El aumento en los asesinatos sin aclarar está "directamente relacionado con los homicidios por ajustes de cuentas porque esos son los que no se aclaran", según dijo el ministro del Interior, Eduardo Bonomi, a Radio Oriental.

El País publicó esta semana que el promedio de aclaración de homicidios en 2014 fue 53%, año que cerró con un récord de asesinatos: hubo 262 y no se aclararon unos 120. En 2013 habían ocurrido 260 asesinatos de los cuales 111 quedaron impunes. En los tres primeros meses de este año, en tanto, hubo 83 asesinatos de los que 39 no fueron aclarados. Año a año cae el porcentaje de aclaración de homicidios. Los llamados ajustes de cuentas, han cambiado algunos códigos.

"Hay muertos por los que nadie clama y quedan para atrás. Es una realidad", reconoce el expolicía con bajo tono, y cierto grado de vergüenza.

48 horas son escasas en algunos casos.

Entre los protagonistas para que un delito se aclare, es decir, policía, fiscales y jueces, hay coincidencia en que es necesario fortalecer las leyes del país y ponen como ejemplo el tiempo que tienen para mantener a un sospechoso detenido.

"Si tenés detenido y estás interrogando a una persona y tenés casi probado que es el autor no podés trabajar con la presión de las 48 horas, tenés que poder tener un poco más de tiempo", dijo un juez penal a El País. Todos esperan que el Código del Proceso Penal mejore las condiciones de trabajo aunque no todos los fiscales están contentos con ser responsables de las investigaciones. "Hay que ver la puesta en práctica", dijo un incrédulo fiscal.

Protocolo atacará errores en el tratamiento de las pruebas.

Policías y miembros del Poder Judicial cuestionan, por lo bajo, los pasos dados en el caso de la adolescente argentina Lola Chomnalez, que apareció asesinada en las dunas del balneario Valizas en plena temporada de verano.

Pruebas trasladadas en cajas de banana, muchas e innecesaria gente en la escena del crimen y elementos probatorios que aparecen después de que se rastrillara la zona, son algunos de los errores señalados.

Justamente, para evitar este tipo de fallas, la Suprema Corte de Justicia y el Ministerio del Interior formaron una comisión que trabaja en la creación de un protocolo de acción para la Policía y los fiscales que marcará todos los pasos que se deben dar y cómo se deben de hacer en los delitos contra la integridad física. "Es como una guía de actuación conforme a la ley", explicó uno de los integrantes de la comisión que trabaja en el documento.

Una vez que se ponga en práctica, los efectivos que lleven adelante una investigación deberán completar un formulario donde se detallan los pasos dados. "Esto permitirá detectar si algo se hizo mal para corregir y notar si falta algo por realizar", agregó.

Tal como informó El País a principios de mayo, funcionan además dos comisiones más: uno sobre violencia de género y otro sobre delitos contra la propiedad.

"La idea es, con miras a la entrada en vigencia del nuevo Código del Proceso Penal, asegurarnos que la prueba sea la necesaria, que no se contamine y que cuando llegue al juzgado podamos contar con una prueba válida y útil para procesar a un individuo", había explicado a El País el fiscal penal Enrique Rodríguez que trabaja en la comisión que trata los delitos contra la propiedad.

La Suprema Corte de Justicia viene realizando desde hace meses diferentes capacitaciones para la entrada en vigencia del nuevo Código del Proceso Penal.

Expertos internacionales impartieron cursos en Uruguay y también se realizaron viajes en la región para aprender de otros países con un escenario similar. Con el nuevo Código, los responsables de la investigación son los fiscales, esta es justamente una de las diferencias más importantes que tendrá la nueva legislación.

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